Teatro selecto, tomo 2 de 4 · Capítulo real 66 de 245

ESCENA IV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

DON LOPE, DOÑA LEONOR, DON JUAN.

D.ª LEON.

¿Vos estais triste, señor? Muy poco mi pecho os debe O yo le debo muy poco, Pues vuestro dolor no siente.

D. LOPE.

Forzosas obligaciones, Heredadas dignamente Con la sangre, á quien obligan Divinas y humanas leyes, Me dan voces y recuerdan Desta blanda paz y deste Olvido, en que yacen hoy Mis heredados laureles. El famoso Sebastian, Nuestro rey, que viva siempre, Heredero de los siglos A la imitacion del fénix, Hoy al Africa hace guerra. No hay caballero que quede En Portugal; que á las voces De la fama nadie duerme. Quisiérale acompañar A la jornada; y por verme Casado, no me he ofrecido Hasta que licencia lleve De tu boca, Leonor mia. Esta merced has de hacerme, En este caso has de honrarme, Y este gusto he de deberte.

D.ª LEON.

Bien con esas prevenciones Fué menester que me hicieseis Oraciones que me animen, Y discursos que me alienten. Vos ausente, dueño mio, Y por mi consejo ausente, Fuera pronunciar yo misma La sentencia de mi muerte. Idos vos sin que lo diga Mi lengua; pues que no puede Negaros la voluntad Lo que la vida os concede. Mas porque veais que estimo Vuestra inclinacion valiente, Ya no quiero que el amor Sino el valor me aconseje. Servid hoy á Sebastian, Cuya vida el cielo aumente; Que es la sangre de los nobles Patrimonio de los reyes; Que no quiero que se diga Que las cobardes mujeres Quitan el valor á un hombre, Cuando es razon que le aumenten. Esto el alma os aconseja, Aunque como el alma os quiere; Mas como ajena lo dice, Si como propia lo siente. _(Vase.)_