Teatro selecto, tomo 2 de 4 · Capítulo real 155 de 245
ESCENA VII
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
POLIDORO, ARISTÓBOLO, UN CAPITAN.--OTAVIANO, SOLDADOS.
CAPITAN.
Aunque habemos discurrido De Cleopatra el gran palacio, Hallarla no hemos podido, Ni á Antonio, porque su espacio Laberinto de oro ha sido. Solamente hemos hallado A Aristóbolo, cuñado Del que hoy en Jerusalen Tetrarca asiste, de quien Nos informó este criado.
_(Señalando á Aristóbolo.)_
Tu contrario fué; y así, Porque averigües aquí Sus designios, le traemos De la parte en que le habemos Hallado. Llega. _(A Polidoro.)_
POLIDOR.
(_Ap._ ¡Ay de mí!)
_(Ap. á Aristóbolo.)_
¿Cuál diablo me metió, cuál, Cielos, en engaño igual? ¿No son notables errores Que otros vivan de traidores, Y yo muera de leal?
ARISTÓB.
_(Ap. á Polidoro.)_ Si así la vida me das, No temas: seguro estás, Que yo á tí te la daré. Disimula.
POLIDOR.
Yo lo haré, Hasta que no pueda más.
ARISTÓB.
Grande César Otaviano, Cuyo renombre inmortal El tiempo asegure ufano En láminas de metal, Que intente borrar en vano: No manches, no, riguroso Los aplausos que has tenido Con sangre; que es ser piadoso Vencedor con el vencido, Ser dos veces victorioso.
OTAVIAN.
_(A Polidoro.)_ Aunque pudiera ¡oh valiente Aristóbolo! vengarme En tu vida dignamente De tí y tu hermano, mostrarme Quiero piadoso y clemente. Álzate del suelo, y pues El fin de mis glorias es Entrar en Roma triunfante Con Marco Antonio delante, Y con Cleopatra á los piés, Díme dónde están; que no He sabido de ellos yo Desde que aquel _Bucentoro_, Armada nave de oro, De la batalla salió.
POLIDOR.
Yo de los dos te dijera, Si yo de los dos supiera; Pues por mis discursos hallo Que hiciera más en callallo Yo, que en decírtelo hiciera; Mas desde que llegué aquí, Nunca más á los dos ví.
OTAVIAN.
Eso no es agradecer Mi piedad. Yo he de saber Dellos, y ha de ser así.-- ¡Hola!
CAPITAN.
Señor.
OTAVIAN.
Al infante Aristóbolo llevad A una torre, y ni un instante Goce de la claridad Del sol: la noche le espante Por eterna.
POLIDOR.
Aquí llegó, Señor, de tu engaño el fin. _(Ap. á él.)_
ARISTÓB.
_(Ap. á Polidoro.)_ Sufre.
POLIDOR.
¿Torre obscura yo?
OTAVIAN.
Llevadle.
POLIDOR.
(_Ap._ El demonio sin Duda me Aristoboló.) Que yo...
CAPITAN.
Calla.
POLIDOR.
¿Qué es callar? ¡Vive Baco, que he de hablar! ¿Yo príncipe? Muy errado, Muy cerrado y muy culpado Soy...
OTAVIAN.
¿Qué teneis que esperar? Y ese criado, primero Padezca un tormento fiero, Ó muera en él de leal.
POLIDOR.
¿Qué es tormento? (_Ap._ Mal por mal, Torre pido, noche quiero.) Vamos á la torre: yo Soy Aristóbolo, no Príncipe errado, segun Decia. (_Ap._ Sin duda que algun Ángel me Aristoboló.)
ARISTÓB.
Enfrena un poco el rigor, Sabrás de los dos, señor; Y de mi voz advertido, Oirás que los dos han sido Funestos triunfos de amor. Apénas rota su armada Vió Antonio, cuando la alada Nave, haciéndose á la vela, Nada pensando que vuela, Vuela pensando que nada; Pues con ligereza suma, Pez sin escama nadaba, Ave volaba sin pluma, Tan veloz, que no le ajaba Un solo rizo á su espuma. A Ménfis en fin llegó, Donde rehacerse pensó De la pérdida y tornar A la campaña del mar, Que tantas desdichas vió; Mas viendo que le seguias A Ménfis, y que traias De tu parte á la fortuna, Pues al orbe de la luna Con alas suyas subias; Lamentando mal y tarde La pérdida de su gente, Sin que á ser despojo aguarde, Del extremo de valiente Dió al extremo de cobarde; Pues ciego y desesperado, Al panteon, colocado[10] A egipcios reyes, entró Y una sepultura abrió, Donde vivo y enterrado, Dijo, sacando el acero: «Nadie ha de triunfar primero De mí que yo mismo: así Triunfo yo mismo de mí, Pues yo mismo mato y muero.» Cleopatra que le seguia, Viendo que ya agonizaba, Bañado en su sangre fria, Cuyo aliento pronunciaba Más, cuanto ménos decia: «Muera (dijo) yo tambien; Pues por piedad ó por ira, No cumple con ménos quien Llega á querer bien, y mira Muerto á lo que quiso bien.» Y asiendo un áspid mortal De las flores de un jardin, Dijo: «Si otro de metal Dió á Antonio trágico fin, Tú serás vivo puñal De mi pecho; aunque sospecho Que no moriré, á despecho De un áspid, pues en rigor, No hay áspid como el amor, Y há dias que está en mi pecho.» Y él con la sed venenosa Hidrópicamente bebe, Cebado en Cleopatra hermosa, Cristal que exprimió la nieve, Sangre que vertió la rosa. Yo lo ví todo, porqué Así como aquí llegué, El palacio examinando, A Aristóbolo buscando, Hasta el sepulcro me entré, Donde él rendido al valor, Y ella postrada al dolor Yacen, porque de esta suerte Aun no divida la muerte A dos que junta el amor.
[10] Erigido.
OTAVIAN.
Aquí dió fin mi esperanza, Aquí murió mi alabanza, Pues por asombro tan fuerte, No ha de pasar mi venganza Los umbrales de la muerte. Ya triunfar de ellos no espero; Que yo solamente quiero Saber qué intento ha obligado Al Tetrarca tu cuñado Para que sañudo y fiero Te enviase contra mí.
POLIDOR.
Si tú estás diciendo aquí Que es cuñado, ¿no es error Preguntarme qué es, señor, Su intento? Pues digo así Que lo que á esto le ha obligado, Es el verme de esta suerte, Pues solo me habrá enviado A que tú me des la muerte, Propia alhaja de un cuñado.
CAPITAN.
Si examinar su intencion Quieres, yo te la diré, Pues con aquesta ocasion Este cofre les quité. Joyas y papeles son Las que hay en él.
OTAVIAN.
Muestra á ver. --Cifra es del mayor poder Su inestimable riqueza; Mas la pintada belleza De una extranjera mujer
_(Saca del cofrecillo un retrato.)_
Es la más noble y mejor Joya, y la de más valor. No ví más viva hermosura, Que el alma de la pintura.
ARISTÓB.
_(Ap.)_ Atento el emperador Mira el retrato fiel; Mas ¡ay fortuna cruel! Ver los papeles porfía. ¡Mal haya el hombre que fía Sus secretos á un papel!
_(Saca Otaviano del cofrecillo una carta.)_
OTAVIAN.
_(Lee.)_ «En esta faccion está el fin de mis deseos, pues no espero para declararme emperador de Roma, sino que Otaviano, rendido ó preso...»
¿Qué tengo que saber más? Y pues sospechoso estás, Y aun convencido conmigo, Miéntras pienso tu castigo, En una torre estarás.
POLIDOR.
No son buenos pensamientos Andar pensando tormentos. ¿No será mucho mejor, Que no castigos, señor, Pensar gustos y contentos?
OTAVIAN.
Llevadle de aquí.
POLIDOR.
Escuchar Debes que...
OTAVIAN.
No hay que aguardar.
POLIDOR.
Sí hay.
OTAVIAN.
Dí.
POLIDOR.
Solamente digo Que no hay que esperar castigo, Pues no me dejas hablar.
_(Los soldados se llevan á Polidoro.)_