Teatro selecto, tomo 2 de 4 · Capítulo real 140 de 245
ESCENA VIII
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
CRESPO, EL CAPITAN.
CRESPO.
Ya que yo, como justicia, Me valí de su respeto Para obligaros á oirme, La vara á esta parte dejo, Y como un hombre no más, Deciros mis penas quiero,
_(Arrima la vara.)_
Y puesto que estamos solos, Señor Don Álvaro, hablemos Más claramente los dos, Sin que tantos sentimientos Como han estado encerrados En las cárceles del pecho Acierten á quebrantar Las prisiones del silencio. Yo soy un hombre de bien, Que á escoger mi nacimiento, No dejara (es Dios testigo) Un escrúpulo, un defecto En mí, que suplir pudiera La ambicion de mi deseo. Siempre acá entre mis iguales Me he tratado con respeto: De mí hacen estimacion El cabildo y el concejo. Tengo muy bastante hacienda, Porque no hay, gracias al cielo, Otro labrador más rico En todos aquestos pueblos De la comarca; mi hija Se ha criado, á lo que pienso, Con la mejor opinion, Virtud y recogimiento Del mundo: tal madre tuvo: Téngala Dios en el cielo. Bien pienso que bastará, Señor, para abono desto, El ser rico, y no haber quien Me murmure; ser modesto, Y no haber quien me baldone; Y mayormente, viviendo En un lugar corto, donde Otra falta no tenemos Mas que saber unos de otros Las faltas y los defectos, Y ¡pluguiera á Dios, señor, Que se quedara en saberlos! Si es muy hermosa mi hija, Díganlo vuestros extremos... Aunque pudiera, al decirlo, Con mayores sentimientos Llorarlo, porque esto fué Mi desdicha.--No apuremos Toda la ponzoña al vaso; Quédese algo al sufrimiento. --No hemos de dejar, señor, Salirse con todo al tiempo; Algo hemos de hacer nosotros Para encubrir sus defectos. Este, ya veis si es bien grande; Pues aunque encubrirle quiero, No puedo; que sabe Dios Que á poder estar secreto Y sepultado en mí mismo, No viniera á lo que vengo; Que todo esto remitiera, Por no hablar, al sufrimiento. Deseando pues remediar Agravio tan manifiesto, Buscar remedio á mi afrenta, Es venganza, no es remedio: Y vagando de uno en otro, Uno solamente advierto, Que á mí me está bien, y á vos No mal; y es, que desde luego Os tomeis toda mi hacienda, Sin que para mi sustento Ni el de mi hijo (á quien yo Traeré á echar á los piés vuestros) Reserve un maravedí, Sino quedarnos pidiendo Limosna, cuando no haya Otro camino, otro medio Con que poder sustentarnos. Y si quereis desde luego Poner una S y un clavo Hoy á los dos y vendernos, Será aquesta cantidad Más del dote que os ofrezco. Restaurad una opinion Que habeis quitado. No creo Que desluzcais vuestro honor, Porque los merecimientos Que vuestros hijos, señor, Perdieren por ser mis nietos, Ganarán con más ventaja, Señor, por ser hijos vuestros. En Castilla, el refran dice Que el caballo (y es lo cierto) Lleva la silla.--Mirad _(De rodillas.)_ Que á vuestros piés os lo ruego De rodillas, y llorando Sobre estas canas, que el pecho, Viendo nieve y agua, piensa Que se me están derritiendo. ¿Qué os pido? Un honor os pido, Que me quitasteis vos mesmo; Y con ser mio, parece, Segun os le estoy pidiendo Con humildad, que no es mio Lo que os pido, sino vuestro. Mirad que puedo tomarle Por mis manos, y no quiero, Sino que vos me le deis.
CAPITAN.
Ya me falta el sufrimiento. Viejo cansado y prolijo, Agradeced que no os doy La muerte á mis manos hoy, Por vos y por vuestro hijo; Porque quiero que debais No andar con vos más cruel, A la beldad de Isabel. Si vengar solicitais Por armas vuestra opinion, Poco tengo que temer; Si por justicia ha de ser, No teneis jurisdiccion.
CRESPO.
¿Que en fin, no os mueve mi llanto?
CAPITAN.
Llanto no se ha de creer De viejo, niño y mujer.
CRESPO.
¿Que no pueda dolor tanto Mereceros un consuelo?
CAPITAN.
¿Qué más consuelo quereis, Pues con la vida volveis?
CRESPO.
Mirad que echado en el suelo, Mi honor á voces os pido.
CAPITAN.
¡Qué enfado!
CRESPO.
Mirad que soy Alcalde en Zalamea hoy.
CAPITAN.
Sobre mí no habeis tenido Jurisdiccion: el consejo De guerra enviará por mí.
CRESPO.
¿En eso os resolveis?
CAPITAN.
Sí, Caduco y cansado viejo.
CRESPO.
¿No hay remedio?
CAPITAN.
Sí, el callar Es el mejor para vos.
CRESPO.
¿No otro?
CAPITAN.
No.
CRESPO.
Pues juro á Dios, Que me lo habeis de pagar.-- ¡Hola! _(Levántase y toma la vara.)_