Teatro selecto, tomo 2 de 4 · Capítulo real 239 de 245
ESCENA XV
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
DON JUAN DE AUSTRIA.--DON LOPE; _despues_, DON JUAN DE MENDOZA.
D. JUAN.
¿Qué ha sido aquesto, Don Lope?
D. LOPE.
Fué, señor, una pendencia En que un hombre muerto ha habido.
D. JUAN.
Pues si cosas como esas No se castigan, habrá Cada dia mil tragedias; Mas usarse ha con templanza De la justicia. _(Sale Don Juan de Mendoza.)_
MENDOZA.
Tu Alteza Me dé sus piés.
D. JUAN.
¿Qué hay, Mendoza? ¿Qué responde Abenhumeya?
MENDOZA.
Sorda trompeta de paz Toqué á la vista de Berja, Y muda bandera blanca Me respondió á la trompeta. Entré con seguro dentro, Llegué al dosel ó á la esfera De Abenhumeya... Bien dije, Si estaba con él la bella Doña Isabel Tuzaní, Que hoy es Lidora, y su reina. A la usanza de su ley En una almohada me sienta, Gozando de embajador En todo la prêminencia, (_Ap._ ¡Ay, amor, qué neciamente Dormidos gustos despiertas!) Y él de rey la autoridad. Dí tu embajada; y apénas Se divulgó que hoy á todos Dabas perdon, cuando empiezan Por las plazas y las calles, A hacer alegrías y fiestas. Pero Abenhumeya, hijo Del valor y la soberbia, Encendido en saña, viendo Cuánto alborota y altera A sus gentes el perdon, Esto me dió por respuesta: «Yo soy rey de la Alpujarra; Y aunque es provincia pequeña, A mi valor, presto España Se verá á mis plantas puesta. Si no quieres ver su muerte, Díle á Don Juan que se vuelva, Y si algun baharí morisco Gozar dese indulto piensa, Llevátele tú contigo A que sirva en esa guerra A Felipe, porque así Haya ese más á quien venza.» Con esto me despidió, Dejando ya en arma puesta La Alpujarra, porque toda, Ya civiles bandos hecha, Unos «España» apellidan, Otros «Africa» vocean; De suerte que su mayor Ruina, que su mayor guerra Hoy, parciales y divisos, Tienen dentro de sus puertas.
D. JUAN.
Nunca tiene más asiento, Más duracion ni más fuerza Un rey tirano, porque Los primeros que le alientan Al principio, son al fin Los primeros que le dejan, Quizá bañado en su sangre. Y pues hoy desa manera La Alpujarra está, ántes que ellos Víboras humanas sean Que se dén muerte á sí mismos, Marche el campo todo á Berja, Y venzámoslos nosotros Primero que ellos se venzan: No hagamos suya la hazaña, Si hacerla podemos nuestra. _(Vanse.)_
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_Prision en el cuerpo de guardia._