Teatro selecto, tomo 2 de 4 · Capítulo real 52 de 245

ESCENA XX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

DON GUTIERRE.--DICHOS.

D. GUT.

_(Dentro)_ ¡Hoy me he de desesperar, Cielo airado, si no baja Un rayo de esas esferas Y en cenizas me desata!

REY.

¿Qué es esto?

D. DIEGO.

Loco furioso Don Gutierre de su casa Sale.

REY.

¿Dónde vais, Gutierre?

D. GUT.

_(Sale.)_ A besar, señor, tus plantas; Y de la mayor desdicha, De la tragedia más rara, Escucha la admiracion, Que eleva, admira y espanta. Mencía, mi amada esposa, Tan hermosa como casta, Virtuosa como bella (Dígalo á voces la fama): Mencía, á quien adoré Con la vida y con el alma, Anoche á un grave accidente Vió su perfeccion postrada, Por desmentirla divina Este accidente de humana. Un médico, que lo es El de mayor nombre y fama, Y el que en el mundo merece Inmortales alabanzas, La recetó una sangría, Porque con ella esperaba Restituir la salud A un mal de tanta importancia. Sangróse en fin; que yo mismo, Por estar sola la casa, Llamé al sangrador, no habiendo Ni criados ni criadas. A verla en su cuarto, pues, Quise entrar esta mañana... --Aquí la lengua enmudece, Aquí el aliento me falta. Veo de funesta sangre Teñida toda la cama, Toda la ropa cubierta, Y que en ella ¡ay Dios! estaba Mencía, que se habia muerto Esta noche desangrada. Ya se ve cuán fácilmente Una venda se desata. ¿Pero para qué presumo Reducir hoy á palabras Tan lastimosas desdichas? Vuelve á esta parte la cara, Y verás sangriento el sol, Verás la luna eclipsada, Deslucidas las estrellas Y las esferas borradas; Y verás á la hermosura Mas triste y más desdichada, Que, por darme mayor muerte, No me ha dejado sin alma.

_(Descúbrese á Doña Mencía en la cama.)_[1]

[1] Esto se haria en tiempo de Calderon descorriendo una cortina, suponiéndose que era de una ventana correspondiente á la alcoba de Doña Mencía.

REY.

¡Notable suceso! (_Ap._ Aquí La prudencia es de importancia. Mucho en reportarme haré. Tomó notable venganza.) Cubrid ese horror que asombra, Ese prodigio que espanta, Espectáculo que admira, Símbolo de la desgracia. Gutierre, menester es Consuelo; y porque le haya En pérdida que es tan grande Con otra tanta ganancia, Dadle la mano á Leonor; Que es tiempo que satisfaga Vuestro valor lo que debe, Y yo cumpla la palabra De volver en la ocasion Por su valor y su fama.

D. GUT.

Señor, si de tanto fuego Aún las cenizas se hallan Calientes, dadme lugar Para que llore mis ánsias. ¿No quereis que escarmentado Quede?

REY.

Esto ha de ser, y basta.

D. GUT.

Señor, ¿quereis que otra vez, No libre de la borrasca, Vuelva al mar? ¿Con qué disculpa?

REY.

Con que vuestro Rey lo manda.

D. GUT.

Señor, escuchad aparte Disculpas.

REY.

Son excusadas. ¿Cuáles son?

D. GUT.

¿Si vuelvo á verme En desdichas tan extrañas, Que de noche halle embozado A vuestro hermano en mi casa...?

REY.

No dar crédito á sospechas.

D. GUT.

¿Y si detras de mi cama Hallase tal vez, señor, De Don Enrique la daga?

REY.

Presumir que hay en el mundo Mil sobornadas criadas, Y apelar á la cordura.

D. GUT.

A veces, señor, no basta. ¿Si veo rondar despues De noche y de dia mi casa?

REY.

Quejárseme á mí.

D. GUT.

¿Y si cuando Llego á quejarme, me aguarda Mayor desdicha escuchando?

REY.

¿Qué importa, si él desengaña Que fué siempre su hermosura Una constante muralla De los vientos defendida?

D. GUT.

¿Y si volviendo á mi casa, Hallo algun papel que pide Que el Infante no se vaya?

REY.

Para todo habrá remedio.

D. GUT.

¿Posible es que á esto le haya?

REY.

Sí, Gutierre.

D. GUT.

¿Cuál, señor?

REY.

Uno vuestro.

D. GUT.

¿Qué es?

REY.

Sangrarla.

D. GUT.

¿Qué decís?

REY.

Que hagais borrar Las puertas de vuestra casa; Que hay mano sangrienta en ellas.

D. GUT.

Los que de un oficio tratan, Ponen, señor, á las puertas Un escudo de sus armas; Trato en honor, y así pongo Mi mano en sangre bañada A la puerta; que el honor Con sangre, señor, se lava.

REY.

Dádsela, pues, á Leonor; Que yo sé que su alabanza La merece.

D. GUT.

Sí la doy. _(Dale la mano.)_ Mas mira que va bañada En sangre, Leonor.

D.ª LEON.

No importa; Que no me admira ni espanta.

D. GUT.

Mira que médico he sido De mi honra: no está olvidada La ciencia.

D.ª LEON.

Cura con ella Mi vida, en estando mala.

D. GUT.

Pues con esa condicion Te la doy. Con esto acaba _El Médico de su honra_, Perdonad sus muchas faltas.

A SECRETO AGRAVIO SECRETA VENGANZA.

DRAMA EN TRES JORNADAS.

PERSONAS.

EL REY DON SEBASTIAN. DON LOPE DE ALMEIDA. DON JUAN DE SILVA. DON LUIS DE BENAVIDES. DON BERNARDINO, _viejo_. EL DUQUE DE BERGANZA. DOÑA LEONOR, _dama_. SIRENA, _criada_. MANRIQUE, _criado_. CECILIO, _criado_. UN BARQUERO. _Acompañamiento._ _Soldados._

La escena es en Lisboa, en las cercanías de Aldea Gallega y en otros puntos.