Teatro selecto, tomo 3 de 4 · Capítulo real 90 de 196
ESCENA XI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
ISABEL, COSME, DON MANUEL; _despues_ DON LUIS.
ISABEL.
Entra presto.
_(Vase.)_
D. MAN.
Ya otra vez En la cuadra siento gente.
_(Sale Don Luis con luz.)_
D. LUIS.
_(Ap.)_ Yo ví un hombre ¡vive Dios!
COSME.
Malo es esto.
D. LUIS.
¿Cómo tienen Desviada esta alacena?
COSME.
Ya se ve luz; un bufete, Que he encontrado aquí, me valga.
_(Escóndese debajo del bufete.)_
D. MAN.
Esto ha de ser desta suerte.
_(Mete mano á la espada.)_
D. LUIS.
¡Don Manuel!
D. MAN.
¡Don Luis! ¿qué es esto? ¿Quién vió confusion más fuerte?
COSME.
_(Ap.)_ ¡Oigan por donde se entró! Decirlo quise mil veces.
D. LUIS.
Mal caballero, villano, Traidor, fementido huésped, Que al honor de quien te estima, Te ampara y te favorece, Sin recato te aventuras,
_(Saca la espada.)_
Y sin decoro te atreves, Esgrime ese infame acero.
D. MAN.
Sólo para defenderme Le esgrimiré, tan confuso De oirte, escucharte y verte, De oirme, verme y escucharme, Que, aunque á matarme te ofreces, No podrás, porque mi vida, Hecha á prueba de crueles Fortunas, es inmortal; Ni podrás, aunque lo intentes, Darme la muerte, supuesto Que el dolor no me da muerte; Que, aunque eres valiente tú, Es el dolor más valiente.
D. LUIS.
No con razones me venzas, Sino con obras.
D. MAN.
Detente, Sólo hasta pensar si puedo Yo, Don Luis, satisfacerte.
D. LUIS.
¿Qué satisfacciones hay, Si así agraviarme pretendes? Si en el cuarto de esa fiera Por esa puerta que tiene Entras, ¿hay satisfacciones A tanto agravio?
D. MAN.
Mil veces Rompa esa espada mi pecho, Don Luis, si yo eternamente Supe desta puerta, ó supe Que paso á otro cuarto tiene.
D. LUIS.
¿Pues qué haces aquí encerrado Sin luz?
D. MAN.
(_Ap._ ¿Qué he de responderle?) Al criado espero.
D. LUIS.
Cuando Yo te he visto esconder, ¿quieres Que mientan mis ojos?
D. MAN.
Sí, Que ellos engaño padecen Más que otro sentido.
D. LUIS.
Y cuando Los ojos mientan, ¿pretendes Que tambien mienta el oido?
D. MAN.
Tambien.
D. LUIS.
Todos al fin mienten; Tú sólo dices verdad, Y eres tú solo el que...
D. MAN.
Tente, Porque áun ántes que lo digas, Que lo imagines y pienses, Te habré quitado la vida; Y, ya arrestada la suerte, Primero soy yo. Perdonen De amistad honrosas leyes. Y pues ya es fuerza reñir, Riñamos como se debe: Parte entre los dos la luz, Que nos alumbre igualmente; Cierra despues esa puerta, Por donde entraste imprudente, Miéntras que yo cierro estotra; Y agora en el suelo se eche La llave, para que salga El que con la vida quede.
D. LUIS.
Yo cerraré la alacena Por aquí con un bufete, Porque no puedan abrirla Por allá cuando lo intenten.
_(Levanta el bufete y halla á Cosme.)_
COSME.
_(Ap.)_ Descubrióse la tramoya.
D. LUIS.
¿Quién está aquí?
D. MAN.
¡Dura suerte Es la mia!
COSME.
No está nadie.
D. LUIS.
Díme, Don Manuel, ¿no es éste El criado que esperabas?
D. MAN.
Ya no es tiempo de hablar este. Yo sé que tengo razon; Crêd de mí lo que quisiereis, Que, con la espada en la mano, Sólo ha de vivir quien vence.
D. LUIS.
Ea pues, reñid los dos. ¿Qué esperais?
D. MAN.
Mucho me ofendes, Si eso presumes de mí. Pensando estoy qué ha de hacerse Del criado, porque echarle Es enviar quien lo cuente, Y tenerle aquí, ventaja, Pues es cierto ha de ponerse A mi lado.
COSME.
No haré tal, Si ese es el inconveniente.
D. LUIS.
Puerta tiene aquesa alcoba A ese pequeño retrete; Ciérrale en él, y estaremos Así iguales.
D. MAN.
Bien adviertes.
COSME.
Para que yo riña, haced Diligencias tan urgentes; Que para que yo no riña, Ocioso cuidado es ese.
_(Vase.)_