Teatro selecto, tomo 3 de 4 · Capítulo real 25 de 196

ESCENA XIV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

DON FÉLIX. — LISARDO; MARCELA, _escondida_.

D. FÉLIX.

Lisardo.

LISARDO.

¿Qué hay, qué traeis, Don Félix?

D. FÉLIX.

Traigo un pesar, Y véngole á consolar Con vos, que me aconsejeis.

LISARDO.

Cuando por haber faltado De casa... Véte de aquí.

_(A Calabazas. Vase.)_

Toda la noche, creí Que habíades celebrado Las paces con vuestra dama, ¿Al amanecer venís Con el pesar que decís?

D. FÉLIX.

Sí, que un mal á otro mal llama. ¡Ay Lisardo! bien dijisteis, Cuando hablasteis de los celos, Que sus mortales desvelos, Y que sus efectos tristes, Eran tan otros tenidos Que dados, cuanto se ofrece Entre quien hace y padece; Pues padecen mis sentidos El daño que ántes hicieron. ¡Oh quién un siglo los diera, Y un punto no los tuviera!

LISARDO.

Pues ¿cómo ó de qué nacieron? (_Ap._ ¡Vive Dios! que él ha seguido Esta dama, y que sus celos Son de mí y della.)

MARCELA.

_(Ap.)_ Los cielos Den mis penas á partido.

D. FÉLIX.

Muy rendido ayer llegué, Donde (¡ay de mí!) satisfice Con los extremos que hice, Las lágrimas que lloré, Las mal fundadas sospechas Que de mí (¡ay cielos!) tenía La hermosa enemiga mia; Y cuando ya satisfechas Estaban, y yo esperaba De los sembrados rigores Coger el fruto en favores, De la calle en que aguardaba Entré á verla muy contento; Y porque fué fuerza así Un aposento entreabrí (Mal haya mi sufrimiento), Y en él (¡qué torpes desvelos!) El bulto de un hombre ví.

LISARDO.

_(Ap.)_ ¡Esto es lo que anoche á mí Me pasó, viven los cielos!

D. FÉLIX.

¡Oh mal haya yo, porque, Aunque su padre viniera, Y aunque su honor se perdiera, A darle muerte no entré! Quedarme pude escondido, Con ánimo de volver A buscar el hombre, y ver Quién era.

LISARDO.

¿Habeislo sabido?

D. FÉLIX.

No, porque ya una criada Le habia sacado de allí. Tras él al punto salí; Pero no pude hallar nada. Así hasta el mediodía Toda la mañana he estado (¡Mirad qué necio cuidado!) Pensando que volveria. Ved si habrá en el mundo quien Tenga el dolor que yo tengo, Pues hoy aquí á tener vengo Celos, sin saber de quién.

LISARDO.

_(Ap.)_ En este punto creí Todo cuanto imaginé; La dama esta dama fué, Y yo el encerrado fuí. Las señas son; mas supuesto Que él no sabe que fuí yo, Ni que ella aquí se ocultó, Ponga fin á todo esto Mi ausencia, puesto que así Todo el silencio lo sella; Pues no sabrá agravios della. Ni tendrá quejas de mí.

D. FÉLIX.

¿Agora suspenso estais? ¿Cómo no me respondeis?

LISARDO.

Como admirado me habeis, Aun más de lo que pensais.

D. FÉLIX.

¿Qué puedo hacer?

LISARDO.

Olvidar.

D. FÉLIX.

¡Ay, Lisardo, quién pudiera!

CALAB.

_(A la puerta.)_ Señor, una dama ahí fuera Dice que te quiere hablar.

D. FÉLIX.

Ella es, que habrá venido A verme. Yo no he de vella.

LISARDO.

Mirad primero si es ella.