Teatro selecto, tomo 3 de 4 · Capítulo real 176 de 196

ESCENA XV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

DOÑA CLARA É INÉS, _tapadas_. — DON HIPÓLITO, DON PEDRO, DON LUIS.

D. LUIS.

Ahora decid si es aquella.

D. HIPÓL.

O es ella, ó ellas son dos.

D. PED.

¿Veis, Don Hipólito, veis Cómo la dama que estaba Hoy aquí, á vos no os buscaba?

D. HIPÓL.

Quitarme el juicio quereis.— Mujer, dos veces tapada, _(A doña Clara.)_ Que á mi deshecha fortuna, Por si se me pierde una, Se me envía duplicada, ¿No me hablaste en el Parque hoy? ¿No eres tú la que seguí, Y la que en tu casa ví?

_(Hasta aquí á todas las preguntas ha respondido Doña Clara por señas, y ahora se descubre.)_

Confuso otra vez estoy.

D.ª CLAR.

Yo soy, el mi caballero, Ya que descubierta os hablo, Aquella habladora muda, Por las lecciones de un manto; Que viendo que era muy poca Victoria, muy poco aplauso De toda aquesta mujer Un hombre no más, buscando Ocasion de que alcanzara Sola una parte del lauro, Le quise dar de ventaja La discrecion á mi garbo. Bien pensó vuesa merced Muy necio y muy confiado Que tenía muerta al vuelo La hermosura de los campos; Pues no, señor Para-todas, Y conozca escarmentando Que ha dado vuesa merced, Por lo entendido ó lo raro, Mala cuenta de su amor, Pues deja este desengaño Vengada á la hermosa Filis De los desdenes de Fabio. Pues cuando fuera verdad Que yo le amara; pues cuando Fuera verdad que celosa Aquí le hubiera buscado, El verme vengada sólo Me hubiera el amor quitado. Yo lo estoy con que haya visto Que los celos que me ha dado, Han sido conmigo misma; Pues nadie pudiera darlos A este talle, que no fuera Su mismo desembarazo. Envaine vuesa merced Todo ese grande aparato De dulces de Portugal, Que le han salido tan agrios; Que no es la boda por hoy. Pero agradezca el cuidado Que en ella ha puesto el señor Casamentero del diablo; Que cierto que de su parte Nada faltó, porque ha estado Con mucha puntualidad Con la tal silla esperando, Y hizo muy bien el papel, Encareciendo el recato; Porque es amigo muy fino Del que es amante muy falso. Con esto adios, y ninguno Me siga; que si echo el manto, Si vuelvo la calle, si otro Embeleco desenvaino, Les haré creer que soy Otra dama, aunque al estrado Me entre de una mesurada, Como esta mañana, cuando Le hizo creer que era otra Sólo un sombrerillo blanco.

_(Vase.)_

D. HIPÓL.

Oye, aguarda, espera, escucha.

D. LUIS.

¡En toda mi vida he hallado Hombre de tan buena estrella Con mujeres!

D. HIPÓL.

¿Que burlando Esteis, cuando estoy muriendo?— Detente, Inés.

INÉS.

Será en vano; Que vamos muy enojadas.

_(Vase.)_

D. HIPÓL.

No sé qué hacer en tal caso. Mas sí sé, que es apelar De todo al desembarazo, Desengañando hoy la una, Y la otra despues amando.

_(Vanse Don Hipólito y Don Luis.)_

D. PED.

¡Gracias á Dios, que con esto Ya los celos se acabaron De Doña Ana y de Don Juan, Pues todo lo han escuchado, Y mi amor, pues Doña Clara Viene á Hipólito buscando! ¡Cielos! sin querer, he visto Mis celos averiguados.

ARCEO.

Y si el galan y la dama Están ya desengañados, Aquí acaba la comedia.

D. PED.

¿Oiste ya el desengaño, Don Juan?

_(Llegándose á la puerta del cuarto donde estuvo.)_