Teatro selecto, tomo 4 de 4 · Capítulo real 171 de 185
ESCENA IX
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
DICHOS.—_Salen_ LA SOMBRA Y EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS, _de villanos_.
MÚSICA.
_Sobre áspid y basilisco_ _Seguro pisará el Hombre,_ _Si de basilisco y áspid_ _Los peligros reconoce._ _Y atento al precepto,_ _Mira que se esconden_ _Infestando flores y frutos,_ _El uno en los frutos, y el otro en las flores._
PRÍNCIPE.
_(Aparte.)_ A mala ocasion venimos, Pues le avisa en esas voces Sagaz el Entendimiento Que si el precepto no rompe...
ÉL Y MÚS.
_Sobre áspid y basilisco_ _Seguro pisará el hombre._
SOMBRA.
_(Aparte.)_ Ya que aquí de jardineros El disfraz nos desconoce, No nos demos por vencidos Del Entendimiento noble...
ÉL Y MÚS.
_Sí de basilisco y áspid_ _Los peligros reconoce._
SOMBRA.
Pues, villano el Albedrío, Será posible le informe Al contrario; y así, ocultos, Hasta tener ocasiones De introducir el veneno, Prosigan nuestros rencores...
ÉL Y MÚS.
_Infestando las flores y frutos,_ _El uno en los frutos, y el otro en las flores._
HOMBRE.
En fin, ¿que heredero soy De este imperio?
ALBED.
¿Quién lo duda?
ENTEND.
Quien sepa que no lo eres Hasta lograr la ventura De que, confirmado en Gracia, Ella sea esposa tuya. Bien esa letra lo ha dicho, Pues ha dicho que se ocultan Basilisco y áspid donde Puede ser que alguna fruta Avenenada...
HOMBRE.
Suspende La voz. (_Ap._ ¡Cuánto me disgusta Su anciano temor!) Y dime _(A Albedrío.)_ Tú, porque su enfado suplas, ¿Cómo, si príncipe soy, Un sepulcro fué mi cuna?
ALBED.
Si el Albedrío en las penas No es posible que concurra, No le toca al Albedrío Responder á esta pregunta.
ENTEND.
Al Entendimiento sí, Que á él le es dado que discurra. Los justos juicios del Rey, Tu padre, por causas justas, Hasta hoy no te declararon; Y ser las entrañas duras De la Tierra tu prision, Fué porque en alta fortuna Tengas entendido...
HOMBRE.
¿Qué?
ENTEND.
Que si á la ley no te ajustas, Quedó en la cuna labrada La materia de la tumba.
HOMBRE.
Ya temia yo que habia De ser tu respuesta angustia. No me hables más, que me afliges.— Y díme tú, que me adulas, ¿Sobre príncipe heredero, Es verdad que la criatura Más perfecta soy del orbe?
ALBED.
Tú mismo al verte lo juzga.— Agua, el espejo.
_(Va á llegar la Sombra, y al ver el espejo se retira.)_
PRÍNCIPE.
_(Ap. á Sombra.)_ En él puedes, Pues basilisco me anuncian Que es veneno de la vista, Poner la mortal cicuta.
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ Si haré, mas ¡ay infelice!
PRÍNCIPE.
_(A la Sombra.)_ ¿De qué te asombras y turbas?
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ De haber visto en el cristal Un rasgo, viso ó figura De un espejo no manchado, Cuya siempre intacta luna No ha de empeñar el aliento De la Sombra de la Culpa.
_(Llega el Agua, y se mira el Hombre al espejo.)_
AGUA.
En este cuajado vidrio Del agua que el valle inunda, Puedes verte al natural Retratado.
HOMBRE.
¡Oh sábia, oh suma Omnipotencia! ¿Yo soy Aquel que allí se dibuja, Como aquellos, que hasta aquí No llegué á mirarlos nunca, Son los ojos que lo ven, Los labios que lo pronuncian, Y así las demas facciones?... Otra vez repite, y muchas, Que es verdad que soy la obra Que la potencia absoluta Guardó para la postrera. ¡Qué fábrica tan augusta! Si fuera primera, no Llegara á tener segunda. Dices bien: la más perfecta Criatura soy.
ENTEND.
Es sin duda, Supuesto que el Hacedor Te hizo á semejanza suya; Pero si de él recibiste La perfeccion que te ilustra, ¿De qué te glorias, supuesto Que la gozas sin ser tuya?
HOMBRE.
Sí es, supuesto que la gozo: Y no tu vejez caduca Siempre á mis gustos opuesta Esté, ó podrá ser que alguna Vez me halles...
ALBED.
Fuego, la espada.
PRÍNCIPE.
_(Ap. á Sombra.)_ Pon el veneno en su punta, Pues áspid de acero es Cualquiera espada desnuda.
_(Va á llegar la Sombra, y se retira al ver la espada.)_
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ Sí haré. Mas no, no haré tal.
PRÍNCIPE.
_(A Sombra.)_ ¿Otra vez al ir te asustas?
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ Sí, que está en su guarnicion Un adorno que la cruza, De quien es fuerza que yo Atemorizada huya.
_(Llega el Fuego, y cíñele la espada.)_
FUEGO.
Ésta, señor, es la espada De aquellos dos córtes, cuya Cuchilla templada al fuego Está del alma, tan pura, Que no hay hierro que no ablande, No deshaga, no consuma Y purifique.
ENTEND.
Sí; pero Advierte que, si la empuñas, Se significan en ella Las cuatro virtudes juntas: La hoja es la Justicia; el pomo La Fortaleza, y se aunan En ser la Templanza el puño, Y la vaina la Cordura. Si usas mal de ella, con ella Te herirás; mas si bien usas, Vencerás tus enemigos.
HOMBRE.
¿Qué enemigos? ¿Habrá alguna Criatura que contra mí, Ni imagine, ni presuma Oponerse?
ALBED.
Aire, el sombrero.
PRÍNCIPE.
_(A Sombra.)_ Puesto que en el Aire triunfas Del ave, cuando tus sombras Sus resplandores sepultan, Y son del aire las aves, Pon el hechizo en sus plumas.
_(Va á llegar, y tambien se retira.)_
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ Sí haré. Mas tampoco puedo.
PRÍNCIPE.
_(A Sombra.)_ ¿Tercera vez te atribulas?
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ Sí, que entre las demas aves, Volar miro al cielo una Tan remontada, que, llena De gracia, hasta el sol se encumbra, Donde no puede alcanzarla Todo el vuelo de la Culpa.
AIRE.
Las plumas que de tu fama Serán alas con que subas Al más eminente solio, El dia que en reales nupcias, Siendo esposo de la Gracia, Te corone su hermosura, Son éstas.
ALBED.
¡Qué bien te está De sus tremoladas plumas El rizado airon!
ENTEND.
Alhajas De Aire adornan, mas no ilustran: Dígalo el pavon, y toma Ejemplo en la pompa suya, No sea su deshecha rueda La rueda de tu fortuna.
HOMBRE.
Este sabio Entendimiento Mucho mi paciencia apura.
ALBED.
Pues para que te diviertas, Sin que su vejez te pudra, Tierra, llega, llega, y goce En tus flores la blandura De sus aromas.
PRÍNCIPE.
_(A Sombra.)_ Y en flores, Que son edades caducas, ¿Pondrás el veneno?
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ Sí... Pero tambien me perturba Una cándida azucena, Junto á una rosa purpúrea, De cuyo vírgen albor Quiere el cielo se produzca Un enamorado lirio, Que en lo cárdeno me ofusca, Sombra de mi misma sombra.
PRÍNCIPE.
_(A Sombra.)_ Si hasta las flores te angustian, De este prodigioso árbol, Que á su sombra nos oculta, Toma esta manzana; en ella Nuestras iras ejecuta, Y ya que en la flor no puedas, Pon el veneno en la fruta.
SOMBRA.
_(Al Príncipe.)_ Muestra; que nunca más áspid, Si es que me vale la industria...
TIERRA.
En estas flores la Tierra, Para tu halago tributa Sus matices, y...
SOMBRA.
Eso á mí Toca; que tú, Tierra inculta, Silvestres flores le dieras, A no ser mi agricultura La que diera á sus primores Arreboles que las pulan. Y pues te toca el que nazcan, Y á mí me toca el que luzcan, Más mias son.
TIERRA.
¿Cuándo la Tierra Rendir sus frutos rehusa?
HOMBRE.
¿Quién eres, bella zagala, Que sobre la Tierra triunfas, Tan dueño de sus caudales, Que para tí los usurpas, Sin que ella te los defienda: Y nueva aurora segunda, Das á entender que amaneces En bella oposicion suya, _Compitiendo con las selvas_ _Donde las flores madrugan?_
SOMBRA.
Soy, no tan sólo en la Tierra Agricultora, que estudia Esmerar sus obras; pero Tan sábia, que en ella apura, Y en los demas elementos, Las cualidades ocultas. Caracteres para mí En valles, montes y grutas, Son sus plantas las estrellas, En su campaña cerúlea, Mis oráculos de fuego Son, del Agua las espumas Mis libros: y porque lea Lo que sus vuelos anuncian, Siendo para mí del año Cualquiera estacion fecunda, _Los pájaros en el viento_ _Forman abriles de plumas._
HOMBRE.
¡Qué raro bello prodigio!— Albedrío; ¿viste nunca Hermosura más discreta?
ALBED.
Yo no entiendo de hermosuras, Mas para que á mí me agrade Basta ver que á tí te gusta.
ENTEND.
Y para que á mí me ofenda, Ver que tú no lo repugnas. Advierte, Señor, que anda Con humano rostro una Serpiente en estos jardines, Tan incautamente astuta, Que Agua, Fuego, Tierra y Aire, Siendo negra noche obscura, _De su belleza engañados,_ _Por aurora la saludan._ Teme, pues, que puede ser, Si la miras, si la escuchas, Tu culpa escucharla y verla.
HOMBRE.
¿Qué importará, si en disculpa De esa culpa, mis sentidos, Por más que tú los acusas, _En viendo sus bellos ojos,_ _Quedan vanos de su culpa?_
SOMBRA.
Pues porque tu entendimiento No cauteloso me arguya Y la verdad de mis magias A experiencia se reduzca, Toma esta dorada poma; Si una vez su sabor gustas, Verás que no solamente En tí mis ciencias infunda, Pero que inmortal te haga, Para que no puedas nunca, Igualándote al poder Del Rey, perder de esta augusta Majestad la accion, que hoy No puedes decir que es tuya. Del tiempo, que allá en la Tierra Te ocultó, venga la injuria: Come, y como el Rey, serás Eterno edades futuras.
HOMBRE.
Mucho me ofreces, y mucho De la poma la dulzura Brindando está al apetito.
ALBED.
Pues ¿qué esperas? pues ¿qué dudas? Llega, y come de ella.
ENTEND.
No, Albedrío, á eso le induzcas;— Ni tú á tocarle te atrevas. _(De rodillas.)_
HOMBRE.
No entre los dos te introduzcas A embarazarlo tú.
ENTEND.
Mira Que quizá en el Aire fundas Altas torres, y que suelen Ser soñadas las venturas; Y podrá ser, si despiertas, Que entre fantasmas confusas Todo esto vuelva á la nada.
HOMBRE.
Ya ése es tema de locura Más que lealtad: quita, quita, Villano.
ENTEND.
Atiende, que usas Muy mal de tu Entendimiento, Si atropellado le injurias.
HOMBRE.
Peor usas tú de tu dueño, Pues atrevido le luchas, Sin ver que desde ese muro Puedo arrojarte á esas duras Peñas.
ENTEND.
No podrás, sin que A tí mismo te destruyas.
HOMBRE.
¿Cómo que no podré? Pero Las fuerzas lo dificultan, No el valor.—Llega, Albedrío; Tú á despeñarle me ayuda.
ALBED.
Sí haré, pues sin mí no puedes.
AGUA.
Mira...
TIERRA.
Advierte...
FUEGO.
Atiende...
AIRE.
Escucha...
HOMBRE.
¡Nadie á mi furia se oponga, Ó teman todos mi furia!
_(Arrójanle entre los dos al vestuario, como precipitado.)_
ENTEND.
_(Dentro.)_ ¡Ay de tí, más que de mí!
PRÍNCIPE.
_(Ap.)_ Bien se ha logrado la industria.
ELEMENTOS.
¿Qué has hecho, Hombre?
HOMBRE.
Despeñar A mi Entendimiento, y una Vez despeñado, sin él Comer la vedada fruta. Muestra. Mas ¿qué es esto? ¡Cielo! _(Come.)_
_(Terremoto.)_
FUEGO.
Es que mis rayos se anublan.
TIERRA.
Que se estremecen mis montes.
AGUA.
Que mis cristales se enturbian.
AIRE.
Que mis vientos se embravecen.