Teatro selecto, tomo 4 de 4 · Capítulo real 30 de 185
ESCENA XI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
DON PEDRO, _vestido de camino_.—DON JUAN; DON CÁRLOS, _oculto_.
D. JUAN.
¿A quién buscais, caballero?
D. PED.
Suplícôs que me digais, Pues por caballero os toca Honrarme, si Don Juan Roca En casa está.
D. JUAN.
¿Qué mandais? Que yo Don Juan Roca soy.
D. PED.
Que vuestros brazos me deis, Pues que vos sólo podeis Ser de mis fortunas hoy Puerto, á cuya confianza Todas mis penas entrego, Cuando á vuestra casa llego A lograr una esperanza, Seguro de que ha de hallar Mi infeliz tirana estrella Todo cuanto busco en ella.
D. CÁRL.
_(Al paño.)_ ¿Qué más se ha de declarar?
D. JUAN.
(_Ap._ Sin duda que ya ha sabido Que Don Cárlos y Leonor Están aquí.) Yo, señor, A mi suerte agradecido Estoy, cuando así me honrais; Pero es fuerza padecer Mil dudas, hasta saber Quién sois, y qué me mandais.
D. PED.
Sentáos, y quién soy, señor, De aquesta sabreis primero. _(Dale una carta.)_ Luego sabreis lo que espero Fiar de vuestro valor. _(Siéntanse.)_
D. JUAN.
Del Marqués mi señor es La carta. (_Ap._ Dudando estoy.)
D. PED.
Lêd: sabreis della quién soy, Y mi pretension despues.
_(Abre Don Juan la carta, y lee.)_
_El señor Don Pedro de Lara, mi pariente y amigo, va á esa ciudad en seguimiento de un hombre, de quien importa á su honor satisfacerse: mi poca salud no me da lugar á acompañarle; pero fío que donde vos estais, no le hará falta mi persona; y así os digo que su ofensa es mia, y su satisfaccion corre por mi cuenta.—Dios os guarde.—El Marqués de Denia._
D. JUAN.
Lo que me escribe el Marqués Mi señor, habeis oido: Lo que yo respondo á esto Es, que aquí para serviros Me teneis á todo trance.
D. PED.
Guárdeos Dios; que así lo fío De las noticias que traigo, Y de las partes que miro En vos: con cuyo resguardo, Solo y secreto he venido, En confianza no más Desa carta, porque dijo El Marqués, que en vos tendria Mi honor valedor y amigo, Por muchas obligaciones Que á su casa habeis tenido.
D. JUAN.
Todas las confieso, y todas Veréis en vuestro servicio Empleadas igualmente; Pero para esto es preciso Saber, señor, la ocasion, Que á Valencia os ha traido. (_Ap._ Apuremos de una vez Todo el veneno al peligro.)
D. PED.
Yo lo diré, si es que yo Puedo acabarlo conmigo. Noble soy, Don Juan, y sobre Ser noble, estoy ofendido: Mi enemigo está en Valencia, Tras él vengo: harto os he dicho.
D. JUAN.
Y yo lo he entendido todo, Tan bien ya como vos mismo.
D. PED.
Discreto sois; y así, sólo Quiero que esteis prevenido Para cuando yo os avise De que de vos necesito. _(Levántase.)_
D. JUAN.
Esperad, que falta más.
D. PED.
Decid, ¿qué falta?
D. JUAN.
Advertiros De que yo tengo en Valencia Deudos, parientes y amigos; Y así, sin saber quién es, Don Pedro, vuestro enemigo, Ni el Marqués puede mandarme Cosa contra el valor mio, Ni yo ofrecer favor que Resulte contra mí mismo.
D. PED.
De vuestra sangre y cordura Ha sido reparo digno; Y aunque sea contra mí, Os lo agradezco y estimo. Y para que no dejemos El escrúpulo indeciso, ¿Qué teneis con un Don Diego Centellas?
D. JUAN.
Ser conocido Mio no más.
D. CÁRL.
_(Al paño.)_ Este es Aquel competidor mio.
D. PED.
Segun eso, ¿ya el reparo Es ninguno?
D. JUAN.
Así lo afirmo.
D. PED.
Pues este una noche (¡ay triste! ¡Con qué dolor lo repito!) Quedó por muerto en mi casa: Con que no pudo mi brío Satisfacerse; que fuera Villano rencor, indigno De mi valor, emplear En un cadáver los filos De mi vengativo acero, Pero no tan vengativo, Que vida no diera muerto A quien diera muerte vivo. Llegó justicia, y yo alcé La mano al instante mismo A venganzas y querellas; Porque no fuera bien visto Que hombre como yo tratara De vengarse por escrito. Entre el alboroto huyó Una hija mia... Al decirlo Me embaraza la vergüenza. ¡Mal haya el primero que hizo Ley tan rigurosa, pacto Tan vil, duelo tan impío, Y entre el hombre y la mujer Un tan desigual partido, Como que esté el propio honor Sujeto al ajeno arbitrio! Huyó, digo, de mi casa; Y aunque de aqueste delito Fueron dos los agresores, A éste con dos causas sigo. La primera, que no sé Del otro; y así, es preciso Que aquel de quien sé primero, Pruebe primero el castigo. La segunda, que viniendo Ahora por el camino, Que un caballero venía Recatado y prevenido Con un criado y una dama, En mil posadas me han dicho; Y por las señas es ella; Que habiendo él convalecido Y ella faltado, es muy fácil Presumir que se ha valido Dél en su fuga. Y así, Con este segundo indicio, Más irritado le busco, Y más osado le sigo, O para que se reparen Las ruinas del edificio De mi honor, que está por tierra, O para que vengativo Haga que áun éstas no queden, Sin que los incendios vivos De mi pecho les abrasen. Y pues mi agravio os he dicho, Y ya no hay inconveniente En ayudar mis designios, Despues volveré á buscaros: Que ahora de vos me retiro A hacer otra diligencia, De que os vendré á dar aviso, Como á quien ya desde aquí Mi amparo ha de ser y asilo, No tanto porque á ello os mueva La carta que os he traido, Cuanto por la obligacion En que os pone haberme visto Dar lágrimas á la tierra, Y dar al cielo suspiros.
_(Vase Don Pedro y sale Don Cárlos.)_