Teatro selecto, tomo 4 de 4 · Capítulo real 64 de 185

ESCENA XI

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

CLARA Y EUGENIA.

CLARA.

Por cierto, casa y adorno, Todo, Eugenia, está extremado.

EUGENIA.

A mí no me ha parecido Sino de la corte el asco.

CLARA.

¿Por qué?

EUGENIA.

Cuanto á lo primero, Porque este, Clara, es el barrio Donde de la corte habitan Los pájaros solitarios. A los pozos de la nieve Casa mi padre ha tomado: ¡Fresca vecindad! Agosto Le agradezca el agasajo.

CLARA.

Por la quietud y el jardin Lo haría.

EUGENIA.

¡Lindos cuidados! ¿Quietud y jardin? Para eso Yuste está juntico á Cuacos. Pero en Madrid, ¿qué quietud Hay como el ruido? y ¿qué cuadro, Aunque con más tulipanes Que trajo extranjero mayo, Como una calle que tenga Gente, coches y caballos, Llena de lodo el invierno, Llena de polvo el verano, Donde una mujer se esté De la celosía en los lazos, Al estribo de un balcon, A todas horas paseando?— Pues ¿qué los adornos?

CLARA.

¿No es De terciopelo este estrado Y sillas y con su alfombra, De granadillo y damasco Estas camas, los tapices De buena estofa, y los cuadros De buen gusto, y el demas Menaje, Eugenia, ordinario, Limpio y nuevo? Pues ¿qué quieres?

EUGENIA.

Buenos son; pero diez años De Indias son mucho mejores. Yo pensaba que el adagio De tener el padre alcalde, Era niño comparado Con la suma dignidad De tener el padre indiano. Fuera de que entre estas cosas Que tú me encareces tanto, La mejor cuadra y mejor Alhaja es la que no hallo.

CLARA.

¿Cuáles son?

EUGENIA.

Coche y cochera, Que ella en invierno y verano Es la mejor galería, Y el más hermoso trasto. ¿Qué Indias hay donde no hay coche? ¡Aquí de Dios y sus santos! ¿Que ensayados trae, no ha escrito, Muchos pesos? Pues veamos, Si no han de hacer su papel, ¿Para qué se han ensayado?

CLARA.

¿Ni áun á tu padre reserva La sátira de tus labios? ¡Jesus mil veces!

EUGENIA.

¡Mala hija! Vivir quisiera mil años, Sólo por ver si me logro.

CLARA.

Advierte, Eugenia, que estamos Ya en la corte, y que el despejo, El brío y el desenfado Del buen gusto, aquí es delito; Que aquí dan los cortesanos Estatua al honor, de cera, Y á la malicia, de mármol. No digo que no sea bueno Lo galante y lo bizarro; Pero ¿qué importa si no Lo parece? Y no es tan malo No ser bueno y parecerlo, Como serlo y no mostrarlo. El honor de una mujer, Y más mujer sin estado, Al más fácil accidente Suele enfermar, y no hay ampo De nieve que más aprisa Aje su tez al contacto De cualquiera: planta no hay, Que padezca los desmayos Mas presto; que sin el cierzo, Basta á marchitarla el austro. Cuantos tus versos celebran, Cuantos tus donaires, cuantos Tu ingenio, son los primeros, Eugenia, que al mismo paso Que te lisonjean el gusto, Te murmuran el recato, Rematando en menosprecio Lo mismo que empieza aplauso. Y una mujer como tú No ha de exponerse á los daños De que parezca delito Nada, ni le sea notado Hacer profesion de risa, Que tan presto ha de ser llanto. ¿Hasta hoy en carta de dote, Eugenia, ha capitulado La gracia?

EUGENIA.

_Quam mihi et vobis_ _Præstare_ se te ha olvidado, Para acabar el sermon Con todos sus aparatos. Y para que de una vez Demos al tema de mano, Has de saber, Clara, que Los _non fagades_ de antaño Que hablaron con las doncellas Y las demas deste caso, Con las calzas atacadas Y los cuellos se llevaron A Simancas, donde yacen Entre mugrientos legajos. Don Escrúpulo de honor Fué un pesadísimo hidalgo, Cuyos privilegios ya Ne se lên de puro rancios. Yo he de vivir en la corte Sin melindres y sin ascos Del qué dirán, porque sé Que no dirán que hice agravio A mi pundonor; y así, Derribado al hombro el manto, Descollada la altivez, Atento el desembarazo, Libre la cortesanía, He de correr á mi salvo Los siempre tranquilos golfos De calle Mayor y Prado, Cosaria de cuantos puertos Hay desde Atocha á Palacio. Uso nuevo no ha de haber Que no le estrene mi garbo: ¿Amiga sin coche? Tate; Y ¿sin chocolate estrado? No en mis dias; porque sé Que es el consejo más sano El mejor amigo el coche, Y él el mejor agasajo. Las fiestas no ha de saberlas Mejor que yo el calendario: Desde el Ángel á San Blas, Desde el Trapillo á Santiago. Si picaren en el dote Los amantes cortesanos, Que enamorados de sí Más que de mí enamorados, Me festejen, has de ver Que al retortero los traigo, Haciendo gala el rendirlos, Y vanidad el dejarlos. Todo esto quiero que tengas, Clara, entendido; y si acaso Vieres en mí...

CLARA.

¿Qué he de ver, Si áun de escucharte me espanto?