Teatro selecto, tomo 4 de 4 · Capítulo real 153 de 185

ESCENA XI

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

BALTASAR Y EL PENSAMIENTO, _dormidos_.—LA MUERTE.

MUERTE.

Descanso del sueño hace El hombre ¡ay Dios! sin que advierta Que cuando duerme y despierta, Cada dia muere y nace; Que vivo cadáver yace Cada dia, pues (rendida La vida á un breve homicida) Que es su descanso, no advierte Una licion que la Muerte Le va estudiando á la vida. Veneno es dulce que, lleno De lisonjas, desvanece, Aprisiona y entorpece; ¡Y hay quien beba este veneno! Olvido es, de luz ajeno, Que aprisionado ha tenido En sí uno y otro sentido, Pues ni oyen, tocan ni ven, Informes todos; ¡y hay quien No se acuerda deste olvido! Frenesí, pues á sí Várias especies atray, Que goza inciertas; ¡y hay Quien ame este frenesí! Letargo es, á quien le di De mi imperio todo el cargo, Y con repetido embargo Del obrar y el discurrir, Enseña al hombre á morir; ¡Y hay quien busque este letargo! Sombra es, que sin luz asombra, Que es su obscura fantasía Triste oposicion del dia; ¡Y hay quien descanse á esta sombra! Imágen, al fin, se nombra De la Muerte, sin que ultrajen, Sin que ofendan, sin que atajen Los hombres su adoracion, Pues es sola una ilusion; ¡Y hay quien adore esta imágen!... Pues ya Baltasar durmió, Ya que el veneno ha bebido Y ha olvidado aquel olvido, Ya que el frenesí pasó, Ya que el letargo sintió, Ya de horror y asombro lleno Vió la imágen, pues su seno Penetra horror, que se nombra Ilusion, letargo y sombra, Frenesí, olvido y veneno; Y pues Baltasar durmió, Duerma, á nunca despertar, Sueño eterno Baltasar De cuerpo y alma.

_(Saca la espada y quiere matarle.)_