Tradiciones argentinas · Unidad 12 de 252

Unidad 12 · DOCTOR P. OBLIGADO 21

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DOCTOR P. OBLIGADO 21

serva, no obstante, agregados los rayos grandiosos de la hermosa cabeza, habiéndose librado de la colocación de ojos de cristal, como vulgarmente acaecía al convertir las imágenes en esculturas barrocas.

El último americanista español , Ximeno, que cruzó estas tierras, comenta que el pequeño barco y las coronas de la Virgen y el Niño obra fueron de plateros sevillanos en la primera plata que allí llegara de la región donde su más constante devoto levantó población con su nombre.

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Ultima vista recién sacada de la plaza Principal (Buenos Aires)

En forma semejante, en cuanto á lo que dio nombre á esta ciudad, refiere nuestro erudito historiador López y el infatigable investigador señor Madero. Pero de cualquier modo, que no puede exigirse á este vivo eco del pasado que se llama tradición, como á la Musa severa de la Historia, documento oficial apuntalando cada uno de sus asertos (no por ser oficial menos mentiroso), comprobado queda con más fuerza que cualquiera de sus otras etimologías, que Buenos Aires se llama porque con tal nombre designábase la patrona predilecta de quien la fundó.

Coronada por Pío IX en el quinto centenario de su aparición (1870), cantados sus milagros por el mismo representante de Dios en la tierra, eximio entre los hricos latinos de actualidad, León XIII, lo ha sido en más lenguas que las de Babel, y en árabe y en armenio, y en griego y en guaraní, del Alpes á los Andes, han resonado liras de oro en su alabanza. Su novena celébrase en Cerdeña y en Sevilla, y desde su primitiva ermita en Cagliari hasta la iglesia de Santa María de Buenos Aires, que virtuo-

SOS Mercedarios vinieron á fundar en San José de Flores. Hoy, como cuando nos postramos al encontrar la imagen con cuyo nombre se levantó la primera población en el Plata, pediremos siempre toda prosperidad para ésta, y que bonancibles vientos soplen á los hombres de buena voluntad que de los cuatro extremos llegan á levantar su tienda de trabajo en las doradas playas de la patria amada.

EL FUNDADOR

El general D. Juan de Garay, fundador de la ciudad de Buenos Aires, llegó muy joven á América, con su tío D. Pedro Ortiz de Zarate, cuando éste fué nombrado Oidor en Lima y en la comitiva del virrey Blasco Núñez de Vela. Desde sus primeros pasos en el Nuevo Mundo (y ellos se prolongaron de Panamá á la Patagonia, diez mil millas de largo), ayudó con asombrosa actividad al general Núñez del Prado en las fundaciones de Tarija, Tucumán y Charcas. Reunido luego en ésta con otro de sus tíos, D. Juan de Zarate, siguiéronle confiando las más difíciles empresas, como al más resuelto entre los valerosos españoles, hasta nombrarle Zarate Alguacil Ma3'or de toda su gobernación cuando él fué elevado á la del Río de la Plata. Después de siete años en Santa Cruz de la Sierra, en el de 1562 arribaba ala Asunción del Paraguay, ya casado con doña Isabel Becerra y Mendoza, descendiendo luego el Paraná, para fundar San Salvador sobre el río San Juan, en la costa oriental del Plata.

Cuando Zarate, su protector, obtuvo el título de Adelantado, legó por testamento sus derechos al almirantazgo y gobierno de esas provincias á la persona que se casara con su hija, habida en doña Leonor Yupangui, de la casa Mango-Yupa- Yupangui, nombrando á Garay capitán general, teniente gobernador y justicia mayor con poderes para representarle. Mostróse el tío muy satisfecho de las fundaciones que llevó á cabo sobrino de tanta valía, muy principalmente con la de Santa Fe, emporio de los