Tradiciones argentinas · Unidad 145 de 252
Unidad 145 · 226 TRADICIONES ARGENTINAS
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226 TRADICIONES ARGENTINAS
te el Arca Santa. Substituyóle Parera en su asiento, y siguiendo en el piano ese mismo aire marcial, preludió los primeros compases de un acompañamiento á los versos que tenía por delante.
La conversación se hacía general en una atmósfera caldeada de entusiasmo, entre damas y caballeros, militares y sacerdotes, que en aquellos tiempos frecuentabati el estrado, donde eran con tanto respeto escuchados; sin darse cuenta de lo que, solo y aislado en un rincón, piano piano tarareaba D. Blas sotto voce, la más atenta de las damas se le acercó interrogando:
— ¿Qué está haciendo, mi maestro? Ya vé usted que nos encontramos en apuros. ¿No se animaría á ensayar algún acompañamiento para tan hermosa composición?
— Tentándolo estaba, mi señora doña Mariquita; permítame llevar esta hoja, que si el lunes puedo traer algo presentable, á falta de otro mejor, le corregiremos entre todos.
Y recogiendo el impreso y su capa, mientras en ella se embozaba, le despedía la entusiasta patricia:
— Vaya usted con Dios, y que el santo rey David, poeta, músico, guerrero y buen patriota, le preste su numen. Mañana es domingo, enciérrese y tenga acierto. En la noche del lunes le esperaremos con algunas amigas aficionadas para aplaudir su música. Inspirado por Dios y por la patria, no puede resultar mala.
II .
Aunque el erudito Sr. Zinny refiere que en septiembre de 1812 el secretario del ejército al mando del general Belgrano, Dr. López, bajo la sombra de enorme tipa (árbol tucumano), un poco al Norte del paso Río de las Piedras, arrobado en el delirio de esa victoria, compuso la canción, declarada más tarde marcha nacional, que comunica nueva vida y da nuevo ser al argentino que la escucha, suponemos más exacta la versión del propio nieto del procer. Refiatamos á Zinny, pues el 3 de septiembre de 18 1 2 aún no se habían alcanzado las victorias de San Lorenzo, Salta y Tucumán, que el himno menciona. Por esto, más probable es que la noche del 8 de mayo de 1813, durante la representación de la tragedia de Ducós Antonio y Cleopatra, saliera el Sr. López de la Casa de Comedias, emocionado por la inspiración patriótica que fué á derramar en vibrantes estrofas y que siguen hablando al corazón del argentino — muchos años después que su autor no habla, — en su pequeño escritorio, casa de sus abuelos, Perú, número 535, donde el ilustrado director del Museo Histórico señor Carranza acaba de incrustar lápida conmemorativa.