Tradiciones argentinas · Unidad 166 de 252
Unidad 166 · 258 TRADICIONES ARGENTINAS
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258 TRADICIONES ARGENTINAS
tableado paquete entre uno y otro puerto del Plata, abandonó su carrera por falta de pasajeros.
Diez años después, el Fulton, Gorgon y Firebrand fueron los primeros que remontaron las aguas del Paraná, después del combate en la Vuelta de Obligado (1845), y al siguiente el Alecto, vapor de guerra inglés, capitán Súllivan, surcó el Uruguay hasta Paisandú, el Paraná hasta Corrientes y el Paraguay hasta la Asunción, levantando las mejores cartas de navegación de esos ríos.
En 1849 ingresó en la escuadra argentina el primer vapor que, al cambiar de bandera brasilera, cambió su antiguo nombre Carlota por el de La Merced.
Si no fué saludado con banderas y repiques, como en Montevideo, por toda la población que coronaba azoteas y murallas cuando el primitivo vapor, de efímera aparición, asomó, dejando su nombre en la calle hoy de Misiones, verdadera peregrinación de curiosos atravesaba los barriales de la Boca para quedarse con la misma abierta, admirando la portentosa novedad á cuya proa y popa asomaban dos cañoncitos.
La única devastación que La Merced causó, fué en los sauzales de las islas del Paraná que transportara á Palermo. En una de las impaciencias de Rozas, por su larga demora, ordenó que si el vapor no al:(aba vapor, á pesar de sus doscientos caballos, le mandasen otros tantos de sangre para que lo cuarteasen en su varadura.
. Con la precipitación se colocó al revés alguna pieza central, por lo que, en vez de avanzar, empezó el buque á ir para atrás, Paraná arriba. Desesperado el maquinista, sube, baja, escudriña; va de un lado á otro_, sin dar en el clavo, hasta que, apagando los fuegos, haciendo, es decir, no haciendo nada, el buque lo hizo todo, y obedeciendo al río (por la ley natural de la corriente), trajo á este vapor aguas abajo, á son de camalote
Parece que en otras muchas andaban las cosas para atrás, como el vapor La Merced en aquella ocasión.
Pero esto sucedía sólo por entonces, no al presente, que á poco nos mandan averiguar en Liverpool cuándo llegó el primer vapor al Río de la Plata...
Tan bien organizados se encuentran los archivos de oficinas de ultramar, cabotaje, estadística, entradas y salidas.
El 18 de junio de 1850 arribaba el vapor americano Williams J. Peace, que se le llamó el Palacio blanco flotante, por el color de los tambores. Al comprarlo el gobierno de Montevideo, se le bautizó con el nombre