Tradiciones argentinas · Unidad 194 de 252

Unidad 194 · DOCTOR P. OBLIGADO 3OI

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DOCTOR P. OBLIGADO 3OI

rroquial de San Pedro, de la ciudad de Tudela. Allí se encuentran grabadas en la primera columna contigua al altar y capilla mayor al lado de la Epístola, yaciendo al pie de dicha columna la sepultura de esta familia.

Lejos se remonta, pues, el abolengo del muy alto señor cuyo elevado balcón tradicionamos, y desde mucho antes de desposar la primogénita del Sr. D. Esteban Villanueva, costumbre era en sus abuelos mantener salón como el primero de la sociedad en que figuraban. En el siglo pasado lo fué así el de su predicho abuelo, y desde los comenzamientos del presente, refiere un viajero inglés, "comentando las casas de Riglos, Alvear, Barquín, Balcarce, Sarratea, Balbastro, Rondeau, Thompson, Rubio, Casamayor, que entre los salones de Escalada y Mandeville descollaba el de doña Ana de Riglos, y escribía:

«Ya viuda esta señora mayor, en extremo agradable é inteligente, chispeante, bien nacida, con un título de aristocrática etiqueta de la vieja escuela, se dejaba ver de todo el mundo, y sus tertulias eran de las más amenas. Su hijo D. Miguel se educó en Inglaterra, y regresó á Buenos Aires en el mismo convoy que yo en 1813. Era entonces un guapo mozo de ventiún años; hablaba el inglés correctamente: se vestía en Bond Street, y fué uno de los pocos que realmente supo aprovechar de la educación inglesa. Era, y con razón, el preferido de su madre y hermana, y más aún de su tía doña Eusebia de Lasala, la mujer quizá de mejor carácter, de más franqueza y de mayor bondad que había en Buenos Aires. Aunque ya lejos de la juventud, era siempre la más cortejada en la tertulia y la más querida por la mayoría de nuestros marinos, á causa de su bondadosa y constante disposición para corregir los disparates lingüísticos que cometían, y por su anhelo en aplacar la crítica acerba de la triste figura que hacían en el baile criollo.

)>La casa de la señora Riglos, ó como acostumbraban llamarla: Madama Riglos, fué el centro de reunión de los ministeriales^ y se la hubiera podido designar con toda exactitud como la dama jefe de la facción Tory en Buenos Aires.»

De antiguo abolengo venían los recibos del Sr. D. Miguel de Riglos y Lasala, y como todo progreso crece, aumenta y avanza, gran concurrencia llenaba sus salones. Ese desborde de bellezas parecían flores pendientes inclinadas en su larga baranda, y era la mejor vista de la plaza en toda festividad patria. En más de treinta años apenas hubo parada, desfile ó procesión, cuya mejor sociedad no asomara allí.