Tratado fisiológico y psicológico de la formación del lenguaje · Capítulo real 11 de 14

capítulo XI

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capítulo XI

Be la afinidad de las letras.

B. La uíinulail (!o la h con la, v consonaute es tan grande, que aun entre los latinos se confujidia muchas veces encontrándose en las antiguas inscripciones hixit por vixit ; abe en lugar de ave;bcrna en lugar de «tíiíi; y al contrario vase por hase^ y devitum por dcbitunr, en cuanto á la lengua española asegura Nebrija, que en su tiempo liabia algunos que apenas podian distinguir estas dos articulaciones; aun en el dia la mayor parte no hace distinción entre una y otra pronunciando valido por balido., varón por&m-cnt; y los Hebreos, de quienes heredaron la pronunciación los Españoles siempre pronuncian come v \^b que no lleva dagues lene y asi también decimos ausente., del latino absen^, ausencia de absentia.

P. La afinidad de la P con la &, no es menos cierta que la anterior, ni se diferencian en su mecanismo, sino solo en que para la primera se aprietan mas los labios cuando estos se juntan para pronunciarla,' y para la segunda se tienen mas flojos. De aqui la permutación tan frecuente que se nota en todas las lenguas de la una por la otra. Quiutiliano decía que en el verbo obtinere., sin embargo de escribirse con b la preposición ob no se percibía en su tiempo otra pronunciación que la de optinere., y en las antiguas inscripciones se encuentra pJe¿}s por pUbs y apsens por absens. Hé aqui el verdadero motivo de estas permutaciones tau frecuentes en el cambio de la b por ^, que se encuentran en un gran número de voces castellanas derivadas del latín.

F. La afinidad de la f con la b es también muy conocida, y el cambio nuituo de ambas ha sido siempre muy frecuente en todas las lenguas. Plutarco dice que los Lacedemonios cambiaban la f en b y que en lugar de Filipo pronunciaban Bilipo: én lugar de sibilare los Romanos solían decir sifilare., de donde viene sin duda el verbo chiflar

el cual convence do que el schin no e» s sino di como dijimos. En el principio de dicción dice la Jlcadcmia en la séptima edición do su ortdgraíia, cap. o usaban nuestros mayores de la b y en el medio de v consonante; de modo que si la voz tomada del latín ó de otra lengua no tenia mas que una sílaba con v eíita se encuentra en b ; y asi escribían abispa de vespa, barniz de ver'iiicc, barrer de verrcre: si la voz tenia úm sílabas con &, la segunda se convertía en v como en bever ílc bibere; y si ambas eran con r, la primera «e mudaba en ?j, como enbivirdo vivere; lo que se observó con tanto rig(n- que cuando la voz tenia dos sílubas, la primera con v y \'\ segunda con b se mudaban los lugares de ellas; y asido verbena latino se escribía en castellano bervena. Pero esta regla no es tan antigua que pueda dar nlguna importancia á la ortograíia, pues dice un escritor mas antiguo hablando de los Gascones: beati populi quorum vivere, est bibere !

Los antiguos mudaban la f en ^, en p y en v: pli marcaba en latin cierta aspiración que hacían los Griegos en su pronunciación tan diferente de la que hacían los Romanos, que según afirma Quíntiliano, era casi imposible á un griego pronunciarla/' latina; lo mismo sucede en la lengua khéchua; mas los Romanos no tenían tanta dificultad, j cuando conservaban aquella voz griega la pronunciaban como los Griegos; pero si no hacían aquella aspiración, como sucede con la pli hebrea sin daguesch lene, y en khéchua, escribían y pronunciaban simplemente la f como el día de hoy. La misma diferencia que pasa entre la ph khéchu;:: y f .castellana, pasa entre los Hebreos y Griegos con los Romanos. Entre nosotros sin embargo de sernos desconocida aquella aspiración se escribía j?7¿ por respecto á la etimología griega, hebrea ó latina de la voz en los casos en que la palabra derivada tenia aquel carácter de aspiración ; así se escribía Daphnc Joseph, aphta, ophtalmia; pero no hay

ningún inconveniente en cambiar la ph por la f latina, por que en substancia son una misma letra y en prueba de ello los Árabe • siempre la pronuncian por f y nunca por p á no ser que el van 6 pe tenga los puntos persas por debajo. Los Eolios no aspiraban la /", y en lugar de pronunciar j?7i, pronunciaban la v consonante; al contrario los Alemanes á la v consonante dan el sonido de /", y asi por vivii dicen fifd.

V. La afinidad ds la v con la 6, j) /", ya queda casi demostrada por lo que ra dicho de las tres letras anteriores, porque todas ellas no son sino una ti consonante como ya veremos. Esta consonante pertenece también á la clase de las articulaciones semi-labiales, atendido al mecanismo de su ejecución; se practica sugetando el borde del labio inferior con los dientes de arriba ' y emitiendo el sonido vocal al tiempo de soltarlos, como sise pronunciase la ¡E>; se diferencia de esta en que la postura de los labios es distinta, i-esultando, á causa de aquella sugecion que tiene el labio inferior, un sonido menos suelto y menos suave que el de la i, modiíicado además por un soplo ligerisimo y casi imperceptible de f que la acompaña y se produce con él simultáneamente.

Aunque la Academia siguió por mucho tiempo la opinión de que era un mismo el sonido de estas dos letras v y h ha reformado después su doctrina diciendo en su ortografía: el confundir "el sonido de la b y de la v como sucede comunmente es mas negligencia ó ignorancia de los maestros y preceptores, y culpa de la mala costumbre adquirida en los vicios y resabios de la educación doméstica de las pri meras escuelas, que naturaleza de sus roces; las cuales conocen y distinguen perfectamente los estrangeros que las pronuncian bien ; y entre nosotros los Valencianos, Catalanes y Mayorquines, y algunos Castellanos cultos que procuran hablar «on propiedad su len-

fjua natira,. corrigiendo los vicios vulgares 6 de la mala educación. Esta vez se ha olvidado la Academia que sus ma3''ores fueron Vascos, los cuales jamás han conocido la v consonante, y que en su origen las palabras escritas con V en latin, griego o hebreo no son sino h como acabamos de probar; pues, como dijimos, la &, p, ph^ f Y ^t no son pino una misma cosa, y su variaciou es puramente ortológica, para lo cual S8 ha vaiiado también la ortografía de tales palabras y no su naturaleza; asi escribir abto por apto, obtener por optener, nupcias o nubcias de nubere, novios por nobios que viene del hebreo nobia y su plural nobiim, que son los -hablados o apalabrados para casamiento de futuro, profetizados, ó denunciados déla radical íjfív/a en hebreo,^ viene á ser lo mismo; igual razón milita á favor de la / u ph que lc9 Alemanes escribían por r, y en un principio todas son u vocal, que pasa á ser consonante para facilitar la pronunciación.

JJ. Por la razón arriba dicha se confunde la u vocal con la v consonante, con la p, con la & y con la /"; la v consonante por su mucha semejanza fué llamada por algunos gramáticos f débil y solo se diferencia en que en la f se hace pasar el aire por entre los dientes y el labio inferior un momento antes de la emisión del sonido vocal; pero en la v consónate se tiene el mismo labio asido pjr los dientes superiores sin dejar salir el aire, es decir sin formar el soplo ó aspiración de la f hasta el momento mismo de la emisión del sonido vocal ; siendo por esta razón mucho mas leve el espiri-' tu ó soplo que juega en la r; lo cual viene á decir que la v es una u simple y la /" compuesta de^j/í, be. vi ó pe que todo es lo mismo, como se re en la ph de los Hebreos, Griegos y Árabes cuando no tiene daguech ó puntos persas; pues que la li en estos alfabetos equivale á una c aspirada. Los que saben á ftmd« el hebreo, gi-iefjo. latin.

árabe, vascuence, kéchua y aymai-íi se convencen fácilmente de esta verdad, por que estas lenguas no tienen sino la p para indicar la /" y como la fes una V consonante y la consonante lleva consigo la vocal cuando no está daguezada; de aqui viene ese cambio de u en ve, ph^ be por la regla general que una vocal que hiere á otra se convierte en consonante.

No obstante lo dicho seria incoveniente mudar la ortografía y ortología de dichas letras en el uso ordinario para evitar equívocos que resultarían sin duda, en muchas palabras, cuya razón ignora el vulgo, como hacen los Alemanes que pronuncian fino por vino. Algunos han creído que los Romanos confundieron alguna vez estas dos articulaciones, por haber hallado escrito • Serfus por Servus, Dafus por Davus y : otras semejantes ; pero ya tenemos ad- 1 vertido que f sirvió en un principio i para denotar la articulación que noso- : tros llamamos v consonante y cuya; ¿ volcada es la de los Hebreos ante transitum fluvü, como se puede ver en ! su propio lugar; y adoptada esta figu-; ra para denotar la pronunciación fuerte de /", se escribía u vocal para ha cer la pronunciación suave de la v con sonaate^ y para decir vinum escribían ^ uinum, lo cual dio lugar á la regla : i et u vocalís fit cónsona soepe ; mas porque esto causaba todavía confusión, el Emperador Claudio mandó íntro-: ducir el vau antiguo de los Hebreos ó i la f volcada en lugar de la vocal m, I que se usaba, y hé aqui el origen de la/". Esto prueba que desde la antigüedad se conocía y observaba la diferencia de estas dos articulaciones, sin embargo de ser en su principio una u vocal ; y los Vascos y los Hebreos nunca tuvieron la v consonante sino la 6, como los khéchuas carecen de las dos, y solo tienen ^j, jp^, y u que pi'onuucian w 6 hua, hue, huí, huo, huu. En fin la f no es otra cosa sino un vau con daguech tanto en su figura como en su oficio.

O. La afinidad do la o con la u es la misma que la de las mencionadas arriba; pues no es ella sino un diptongo au pronunciado o ; una u sein,ivocal; porque el sí que da la voz o, no es sino un do bemol, y hemos probado que el do da la u y el 5i da o; por lo cual cuando los Hebreos debían escribir aw, que es el vau-holem, los Griegos escribían con o, como ya vimos en los nombres Josaphat, Joseph, que los Siros escriben Jaüsaphat, Jausíph, y con u ó au; los Caldeos, y Hebreos también escriben con vau ; pero para indicar la pronunciación de la o usan del punto que suple la a que falta en la escritura; por donde se colige que la escritura siriaca es mas completa que la hebrea y caldea porque lleva todas las letras precisas como también el diptongo a¿r. gr: en Ail 6 El.¡ Dios. Hemos dicho también que la letra ayin hebrea es el diptongo att, y por consiguiente o, porque la y griega no es otra cosa que la m; y porque los Hebreos, Caldeos y Árabes usan de la u para la partícula de conjunción y del au para el aut de los latinos; de aquí ha venido que los Castellanos qu^e han usado en su principio de la escritura griega transportada por los Cartagineses, hayan considerado la y griega como conjunción y en varias otras palabras latinas cuyo significado es u y no i vocal, como psúquís, fásica por psyquis physíca. Concluímos que B P T JBH V Y O ü W son letras homogéneas con igual significación. Para mayor abundancia añadimos que : etiam optimus maximus ut mediam i líteram, veteribus v. fuerat, acciperent, C. prímum Ceesaris inscriptíone traditur factum, — Nostrí prseceptores ceruom seruomque U et O literís scripserunt.-— así de yper griego v iene over inglés — sed proprié in latinís, ut in his, servus et vulgus ^ülicum digamma, desideratur. Et medius est quídam ü et Jlíterse sonus'- quin fordeum foedusque, pro adspíratíone, vnu símili litera utentes : nam Groeci

adspirare solent «7i— sed 6 quoque in locum aliarum dédimus aliqíiaudo, unde Biirrus et Bruges et Baloena. . . . ¿ quid o atque u pei-mutatee invicem ? ut Hécóba et notrix^ Culcfiides et Pmh/xena scriberentuv ; ne, in gvoecis hoc tantum notetur, dederont ac prohaveront antiqui etiam scripsére.

K. La letra K no tiene ya uso alguno en la escritura italiana y castellana ; hasta de poco tiempo á esta parte, ella figuraba en el alfabeto como una letra estrangera usada entre otros idiomas y adoptada para algunas voces exóticas cuya etimología se deseaba conservar por este medio ; pero la Academia la ha desterrado de su alfabeto y Diccionario, empleando para su articulación la c y la g. La articulación de esta letra se practica es- ' trechando la lengua por medio de una contracción que aumenta la altura de su volumen hacia el cielo de la boca y ocasiona una pequeña represión del aliento y una ligera reacción de la garganta; después de lo cual al restituirse la lengua á su estado natural y producirse el aliento sonoro, resulta el sonido vocal modificado que llamamos lea.

Esta letra es el signo kaph de los Hebreos, el kappa de los Griegos de quienes la recibieron los Latinos y que deberían llamarla kapha, asi como llamaron alpha, beta de aleph, bet; pues la a final es el artículo femenino hebreo y caldeo y los Vascos la usan para todo género. Salustio dice que se desconoció esta letra en el alfabeto romano basta que la introdujo un tal Salvio y Prisciano la llama una letra del todo inútil, porque la c y la q representan igualmente la misma articulación ; pero este es error de ortografía por cuanto que c es letra simple como la K^ y la letra q es doble, el qof de los Hebreos y Coppe de los griegos que lleva siempre consigo la u como se puede ver fácilmente en la figura hebraica que es un caplí con vau^ y no se

pueden permutar sopeña de alterarla etimología y radical de la palabra. Los Españoles que la tomaron de los Latinos la trataron siempre con el r.:!?- mo desaire, y para representar esta ai-ticulacion gutural han preferido, sobre la designación completa, uniforme y análoga que se hace de la c por la K el servicio parcial y complicado que se hace á este mismo fin con la c y con la q. Esta preocupación y este uso heredado de los Latinos ofrece no pocos embarazos, dificultades y aun errores en la ortología de la c y de la g», haciendo de la primera una especie de letra anfibológica y empleando la q en un sin número de palabras que por su etimología no la deben admitir. Sin esta escrupulosidad nunca se podrá venir en claro acerca de la etimología de las palabras v. gr: católico viene sin duda de qatal^ y ¿como se podrá discermir su origen si se mudan las radicales ?

C. En las mas de las lenguas estrangeras, la articulación de la k es muy áspera y mas profunda que en la latina y sus derivadas, de lo cual algunos han querido inferir que hay alguna diferencia entre ella y la c fuerte; pero es un error. Los Griegos y Hebreos no tienen ce ceo de los Castellanos' ni el ce ci de los Franceses é Italianos porque esta pronunciación la verifican ellos con el schin, que es una letra compuesta de caph y jod., como lo manifiesta su misma figura ; por lo cual pronuncian ellos constantemente ka, ke, ki, ko, ku. De aquí resulta que vale lo mismo escribir acéfalo que akéfalo aunque los Franceses, Italianos y Españoles pronuncian con c suave. Antes de ahora hubo, un signo ó letra doble escrita con ch con sonido ka para las cinco vocales que los modernos han transformado en su ortografía sin razón alguna; pues que no seria lo mismo escribir ca por da, y las combinaciones de la lengua italiana, francesa, castellana y portuguesa cha, che, chi, cho, chu, aunque dife-

rentes en la pronunciación de la latina, no pueden escribirse con k sin faltar á la significación etimológica de la palabra, porque la h es una letra esencial para el significado en tales voces y sin ella se confunden con otras radicales de tal ó cual palabra v. gr : charitas ó caritas para indicar la caridad ó la carestía ; pero es cierto que si se escriben algunas palabras con alguna letra de menos v. gr; choro y coro, en tal caso al desaparacer la h desaparece también una relación necesaria h la definición de la palabra y se pierde la verdadera significación de la voz.

No se diga que el uso de escribir ch con sonido de ka lia sido ya abandonado ent Bramen te porque aumentaba las complicaciones de la ortografía de esta articulación y la confundía no pocas veces con la ch ; pues mucho mejor lucieron los Italianos siguiendo la ortografía latina que escribe cha, che, clií, cho, chu con sonido de ka, y reservaron para la ch castellana el cm, ae, di, do, du^ cuya pronunciación adoptaron tanto los Castellanos como los Portugueses; pues ¿que cosa es la Platina, griega, y hebrea sino una i ó una e, como se vé en fílho, fílha del latin filius, fília? ¿El cha, che, chi, cho, chu, francés, castellano y portugués es por ventura otra cosa diferente del c¿á, c¿e, ¿n, eió, ciú itatiano y latino? Pudiéramos aducir muchos egemplos para probar la identidad de dichas letras como facciata, fachada y muchisimas otras palabras por el estilo ; pero bástanos haberlo insinuado para que se comprenda la verdad de nuestro aserto.

Las Academias .padecieron igual ilusión cuando han traducido por k sola el ghimel ó ghemel de los Hebreos, el gamma de los Griegos, como el camello de ghamel hebreo, y con q en la palabra Me] qmsedech; en raquitis empero está bien empleada porque viene de raqay que significa espansion ó división y es palabra khéchua tombien con el jnismo significado ; mas g lleva consi-

go además de la ^ ó c una ¿ y la ^ lleva una M, asi Jcu. Por tanto es un abuso permutarlas como suele también hacerse de la g cedilla castellana y francesa; pues esta letra que es chin de los Hebreos no puede traducirse por z ó min hebreo sino por ce, c¿, ó por ch que es lo mismo ó por^ que es equivalente; asi de raich lee res viene ragon y ragione en italiano como también racine en francés lee ragin.

Q. Todos los alfabetos á pesar de llamar á las demás letras con e muda, á esta la llama con m ku ; de aqui ha resultado que su nombre alfabético haya pasado todo entero á la escritura, y que la u sea una parte ortográfica integrante del Signo q. Adoptada esta práctica por el uso, ha permanecido asi de siglo en siglo sin que nadie se haya atrevido á abandonarla, sin embargo de que los Franceses la pronuncian con sonido Jca, en la ortografia la escriben qua, que, qui, quo, quu, como los Latinos ó Italianos harto inútilmente; pues siendo una letra silábica compuesta de Jcu que los Hebreos llaman qof á distinción de Zea/, porque aquella lleva implícita la m, seria muy natural sostituirla por cua, cue, cui, cuo cuu aunque se pronuncie como diptongo ka, ke, ki, ka, ku, y es cosa, sino cierta al meuos muy probable, que los Latinos no articulaban nunca la g, sin que esta articulación recayese sobre un diptongo cuya letra, prepositiva fuese la u como en francés; asi es que usaban de la q para el monosílabo qui en nominativo y de la c para el bisílabo cúi en dativo; por esta razón entre los Romanos hubo algunos que en los tiempos mas remotos escribieron qi, qae qid^ de quienes dice Quintiliano: fortasse etiam sicut scrihébant^ ita et loqiielantur. Mas esto mismo prueba que en tiempo de Quintiliano ya no se pronunciaba asi, como tampoco ahora la pronuncian los Italianos á diferencia de los Franceses y Castellanos: estos que no hacen sentir la n, parece no tienen mas

motivo de conservarla que la consideración de ser parte integrante del signo ó letra q por lo cual la Academia ha cambiado esta letra en cíí, cuyo signo es, siempre que preceda h la M, menos en que donde no suena, para conservar su origen. Los Griegos conservan la letra Jcoppa 6 g solo para el número.

G. La letra g tiene afinidad con A;, c, g, y chin de los Hebreos; ella denota dos articulaciones, la una y la otra guturales, ó mejor una gutural y otra paladial, porque se compone de c que es gutural y de t, ó de e ó de ^ ó de j que son en sustancia una misma letra cuyo sonido es paladial. Es muy común cambiar la g por la j, ó por h y también por c sola con sonido ÚQ k; pero es un error. La g se compone de c/i, ci, ce con sonido de Jcha^ hhe Tclii; y asi los setenta interpretes traducen por g la cli hebrea en Lameg por Lantech; mas las palabras camello, cayo, gerólamo, gerusalemme, giesú, derivadas del hebreo y g;iego son mal traducidas, por que el jod y la he hebrea no tienen nada del sonido gutural de la ¿r, y esta tiene algo mas que el kop/t hebreo y grie go; por donde deben ser reformadas. La articulación de la g se practica casi lo mismo que la de la k, sin mas diferencia que la lengua, un momento antes de soltarse para la emisión del sonido vocal, hace un ligero movimiento de represión para atrás, en el cual consiste tan solamente que la articulación sea de g blanda y no de k ; esta diferencia, pues, la ocasiona una h blandamente aspirada después de K. En las lenguas orientales y en la griega, la g representaba únicamente la articulación, que nuestros gramáti-cos llaman blanda ó suave, haciendola sentir en los nombres que la espresaban como se ve en el de gamma que le daban los Griegos, en el de gimel que le daban los Fenicios y los Hebreos, en el gom,al de los Sirios, y en el gum de los Árabes.

Q Todos saben que el alfabeto hebreo no es otra cosa que un agregado de vocablos ó nombres significativos de algunos objetos dispuestos por orden alfabético, y cuya letra inicial da la verdadera pronunciación de las letras en que se hallan, según el modo con que se pronunciaban en aquel tiempo, y están como por modo de ejemplo, sin mas misterio que el de indicar su ortología ; como si dijéramos en castellano amar^ beber^ cantar dormir, errar, fallar, que llevan por radicales a, 6, c, d, e, f según nuestro modo de pronunciar. Es muy probable que los Latinos no reconocieron en la g sino esta misma articulación que nosotros llamamos suave ; y Quintiliano hablando de ella dice; que no es mas qne una diminución de c, lo cual sabemos que equivalía al kappa de los Griegos, ó lo 4ue es lo mismo, á la articulación que nosotros llamamos k fuerte; en una palabra c y g eran miradas por los Romanos como una misma articulación, la primei-a fuerte y la segunda blanda ; y asi es que hubo tiempo en que la representaron en los dos casos por c siendo necesario definir la pronunciación que debia darse por la significaciou, que tenia la palabra y por el uso establecido ; pero como esto ocasionase alguna confusión, distinguieron en la escritura la pronunciación blanda, añadiendo á la c una pequeña línea horizontal en su estremidad inferior, de donde resultó la figura G, que aun se conserva y se permuta por la c V. gr: catus gato; acutus agudo; y por la X, dixi, dixisti, dige, digiste, que en italiano se pronuncia dissi, dicesti; y en francés se muda la ¿^ y k por ch en chatc chute, chambre, chose que es _, la verdadera g cedilla castellana ó ■[ chin de los Hebreos que como digimos no es otra cosa que el cía, de, di, do, du, italiano y el cha, che, chi, cho, chu, castellano y francés.

Z Aunque la s zain de los hebreos parece una composición de ts con la

doble significación de ambas letras, como se nota en las lenguas primitivas, especialmente hebrea j vascuence ; sin embargo esta letra en las lenguas modernas es una sostitucion del chin de los Hebreos, del sigma griego en fin de dicción, de la rr, y de la cedilla castellana y francesa, como se puede ver en muchas palabras cuyo origen es bien conocido; asi de la palabra hebrea raice rech, dicen los castellanos raiz; pace paz; felice feliz; voce voz; asi lá radical hebrea chamar custodivit, viene mizimor custodia, cárcer, que los castellanos traducen por mazmorra; asi de ehemezah ignominia, infamia viene la palabra címice, ó como se dice en castellano chinche. Todo lo cual prueba que la z, íc, sch alemana, ch francesa y castellana, la ^r y la cedilla castellana y francesa las mas de las veces no son sino el chin de los Hebreos y que equivalen á ci ; zain hebreo y árabe no es otra cosa que j y g francés ante e i tanto en su figura como en su pronunciación, como se dijo aii-iba. X. Esta letra no representa articulación particular, ni es mas que un signo abi-eviado de ciertas combinaciones en que entra una veces ci como vimos en el chin^ y letras c, y s, y también gs. Xa Academia al hablar de la x enseña que su pronunciación tomada de las lenguas latina y griega equivale á C5, y no dice cosa alguna acerca de la combinación de gs. Pero es un hecho incontestable que los Latinos tomaron la X de los Griegos, donde tenia el valor de M, que equivale á g, como hemos probado hablando de esta letra, y para todo sirva el testimonio de Prisciano, el cual en su Art. gi-am. lib. 1*^ dice asi: x duplicem, loco c et s vel g et s postea á graecis inventam assumpsimus. Además Victoriano gram. lib. 1° dice también lo siguiente: latini, voces, quae in litteram x incidunt, si in declinatione earum apparebat </, scribebant <; et 5 ut conjugs. legs', y Nigidio nunca usó de la x en

sus escritos siguiendo el uso antiguo de escribir. La Academia ha autorizado ya la práctica que hablan comenzado á ensayar algunos escritores de no emplear sino la s en las voces, en que x precede ó debió preceder á una consonante como estrangero, estraño, estremo ; como igualmente en muchas palabras que proceden visiblemente del chin hebreo, como sumo., sima., aunque en esta última se conserva la ci original del chin por acomodarse bien la pronunciación del ceceo con el chin ; lo cual conviene advertir para no dar lugar á muchos equívocos en las palabras homónimas ; sin embargo escribir ex por ez posposición vascongada áe igual valor, ó por z ó por e solamente como en latin no produce ningún mal resultado.

Z. Aquí conviene advertir que los Hebreos tienen otra leti'a parecida al zain y qne en castellano se traduce por ^ y en latin por s como carnets, Tsion Tseyor que decimos qamez, Sion, Segór: mas en realidad aquel tsade es mas que una a y mas que una s: por las observaciones practicadas parece que el Tsade hebreo es una jod con zain iz\ mas su valor ideológico se aproxima mucho al de la zy no al de la s pura, aunque pertenece también al género de articulaciones dentales como s y como zain. La s se forma levantando la lengua hacia lo alto del paladar y doblando un tanto su estremidad. hacia abajo, los dientes entreabiertos y casi juntos en cuya posición se lanza una corriente de aire muy ligera que atravesando por el estrecho bajo que dejó la elevación de la lengua y por la pequeña abertura de los dientes, produce aquella especie de silbido que caracteriza esta articulación, y bajo del cual se emite luego el sonido vocal. He aqui como Wachter define la 5 quaedam sibili species, hoc est, halitus fortis, á tumore linguae palato allisus, et á dentibus in transitu oris laceratus. La s no se debe confundir con la p ó cedilla, el sigma griego de

donde se tomó el Chin dé los Hebreos, eh francesa, sh alemana ó g italiana; pues es muy notorio que en italiano cínghiále significa dentudo del chin hebreo y gengiva la caja de los dientes, como hemos ya demostrado ; y la s pnra proviene del samech que significa volumen y no chinqjnQ significa como sílaba atingencia de existencia como compuesta de ci ó ch^ lo cual conviene notar para no confundir las radicales y etimologías.

T. La letra t pertenece al género de las articulaciones lenguale's á diferencia de la d que es lenguo-paladial por la h que lleva consigo : se egecuta apoyando y apretando la estremidad de la lengua contra los dientes superiores y haciéndola deslizarse y escapar para abajo con mayor fuerza que en la d al tiempo de emitir el sonido vocal. Algunos son de parecer que esta letra es el tet de los Hebreos y el theta de los Griegos ; y otros opinan que sea el tau Y no thau de los Hebreos y Griegos porque los Griegos tomando su alfabeto de los Hebreos, como se conoce por el nombre de las letras, siempre han llamado tau á la ¿ breve ó simple y distinguieron el juego aspirado de la ■tJi con el nombre de theta; mas observando atentamente el oficio de una y otra letra y las reglas de la ortología hebrea conviene decir que tet, tau y daleth son una misma cosa, y que frecuentemente se cambian una por otra: asi decimos tesoro de thesaurus: estado de status ; dictadura de dictatura y es regla general en hebreo que tau se ha de pronunciar th siempre que no lleve daguesh lene á cuya regla no está sugeta la letra tet; antes por el contrario esta última siempre lleva daguesh fuerte aunque sea en principio de dicción y cuya verdadera pronunciación ignoran los Europeos y conocen muy perfecta aiente los Peruanos en la lengua khéchua ó cuzqueña en tturu barro; ttanta pan; y la del thau ó daleth en thanta traposo, y la simple T en tanta la reunión, con tal precisión que

no se puede confundir la una por la otra sopeña de hacerse ininteligible, gringo, chapetón ó chabacano. No obstante la t nuestra parece la verdadera tau de los Griegos y Hebreos, y esta en el alfabeto hebreo profano ó samaritano es una cruz como la nuestra : y Dios al mandar al profeta Ezequiel que señalase en la frente de algunos una señal como de cruz, no le dijo que señalase tet sino tau que es la última letra de aquel alfabeto que significa signo y que los Hebreos usaban como signo forense en las sentencias de muerte que regularmerte era de cruz f y el tau en el alfabeto samaritano es una verdadera cruz f.

D. La letra d pertenece al género de las articulaciones lenguo-paladiales, que se forma apoyando la parte anterior y mas delgada de la lengua contra los dientes superiores desarrimándola y batiéndola después dulcemente por abajo al formar el sonido vocal, parecido ó idéntico al de th cuyo valor representa aunque no se aspire tanto la h como en ciertos idiomas, especialmente khéchua que carece de la í?, pero que tiene su verdadero significado y pronunciación como hemos visto en thanta traposo y otras muchas. En esta segunda operación es necesario cuidar de no hacer crugir la lengua, porque entonces resultarla la articulación de la ¿, que le es muy análoga, pero mas seca simple, y no lleva consigo el sonido de la e ó de \a h como la 'd. La gi-ande afinidad que tienen entre si estas dos articulaciones ha hecho que se confundan muchas veces y de aqui fue que en los escritos ó inscripciones antiguas se pusiese quít por quid, at por acZ, haut por haud cuyo origen es verdaderamente hebraico en el que se escriben it por id y at poa* ad; los Valencianos y Catalanes pronuncian siempre t en lugar de d en las palabras que terminan en d cuya diferencia se nota en la traducción de muchas palabras latinas al castellano vida, vedar por vita vetareLos Latinos han cambiado la (? en í en

muchas de sus palabras y aun la < en s como se ve en las terminaciones teutónicas der, die, das, y tliat v. gr. ventas, bonitas, oequitas que son palabras teutónico— latinas compuestas del genitivo neutro latino y el artículo alemán é inglés that^ the, que pronuncian das, di, y , los Castellanos dad como verdad, bondad, equidad: fons, pons, mons, puente fuente, monte, campester, pedester, silvester, de lo cual se colige que la d es la th teutónica, griega y hebrea. Los Madrileños y en general todos los Castellanos viejos cuyo acento se considera como nacional, pronuncian en fin de dicción la d cpn toda su fuerza, dejando un momento la lengua en su posición contra los dientes y formando al retirarla un ligerisimo espíritu ó susurro de a el cual es muy poco perceptible después de la e pero se deja oir mas claramente depues de a, de o y de w, y mucho mas todavia después de t; este susurro en verdad no es sino la t latina pronunciada como s y que los Castellanos cambiaron en c como en ciencia frecuencia, esencia del latín scieutia frecuentia esentia. Es pues ' la d una letra compuesta de th ó te cuyo origen en la figura griega es el daleth hebreo antiquísimo sin daguech lene y cuya significación ideológica es atingencia de junta. De esta letra dice: quid t líteroe cüm d quoedam cognatio? Quare minus mirum si in vetustis operibus Urbis nostrse et celébribus templis legantur Alexanter et Cassantra. (Valerio Máximo ibi. )

i?. Acerca de la h, dice de ella la Academia : ^^ H nona letra del alfabeto, si es que se puede llamar letra pues según los gramáticos es solamente aspiración, y no sirve por si sola ni tiene otro oficio que dar fueráfa al sonido de

la letra á quien se junta su

sonido es una especie de aspiración tenue y suave con que se alienta y esfuerza el espíritu que concurre k la formación délas vocales; porque de las consonantes ninguna se aspira en castellano." Según la doctrina déla Aca-

demia resulta que la h es una letra consonante diferente de la c gi'iega y hebrea lo cual negamos absolutamente con el apoyo de muy buenos gramáti' eos en la prá,ctica contraria de los mismos Españoles. La pronunciación de la h se egecuta comprimiendo un tanto el aliento en la traquiarteria para despedirle con mas fuerza que la e vocal ó suave, levantando toda la parte anterior de la lengua há<;ia el paladar junto á los dientes altos y apartándola luego de golpe al tiempo de emitir el aliento sonoro, con lo cual resulta un sonido semejante al de la j castellana, aunque no tan fuerte, especialmente si después de h sigue una u como hueco., huerto, hueste. Sin embargo hay que advertir que la h castella. na las mas de las veces no es sino un resto de la ^^ ó f hebrea y griega como en humo, hambre, hierro, horno é infinidad de otras, en cuyo caso se traduce por pe, y cuando es verdadera h ó het hebrea por é consonante lo mismo que la j se traduce por i según la regla: i et u vocalis fit consona scbpe, utraque vocales feriens ut janua, virtus, porque la e en su origen no es sino i ó diptongo ai francés y mejor diré hebreo de donde lo tomaron ios Griegos, los Latinos y los Franceses como ya probamos.

J. La letra j que en castellano pertenece al género de las guturales y que puede llamarse i consonante, lo mismo que la h, se ejecuta por medio de una contracción de la lengua hacia la garganta, levantando el cuerpo de ella hacia el principio del paladar y lanzando el aliento con fuerza un instante antes de emitir el sonido vocal, igual al esfuerzo que se hace para despedir la linfa ó cualquier otro cuerpo estrafio que estorbase la garganta, entendiéndose que paiti la articulación de la j no se emplea sino una parte miniuia y casi imperceptible de aquel esfuerzo ; pero en italiano y francés se hace del modo que en la i lai'ga y en francés con un poco de mezcla del

sonido de la s. La aspiración fuerte de la h, que hacen los Franceses y Polacos cuando declaman ó pronuncian en el tono oratorio, se parece mucho h la pronunciación de la j castellana hecha suavememente: los Khéchuas y Aymaraes tienen igual pronunciación sobre la h que algunos por la semejanza escriben con ,;: mas los Vascos-franceses pronuncian la j con sonido de y como los Italianos. Algunos ponen diferencia entre la pronunciación de la j y de la A y dicen que el confundirlas es un lesabio propio de algTji];ia3 provincias y un defecto común e^a las clases menos .ciyilizadas del pueblo; q,u,e las personas civilizadas sp gu,ai"díi,n:bien de dar ala /j la pronunciación ^e lo, j. Sea cual fuere la civilizacio-p de una nación, nosotros nos atenemos siempre k lo mas común y vulgar en niateria de lenguas y la antigüedad en este particular es .^1 mejor documento de la significación 4e las letras y de su origen.

^T. ¡La y consonante, que los antiguos llamaban y gí^"iega por haberse tomado 4el alfabeto griego pertenece al género de las articulaciones linguales: su mecanismo consiste en doblar un poco para arriba la estremidad de la len- 1 gua apoyándola en esta postura contra : el paladar por encima de los dientes; superiores, y retii-andola de golpe al (tiempo de emitir el sonido vocal. Es muy cierto que el origen de ella no es otro que el diptongo au que es el jayin i hebreo y que en la escritura profana ó samaritana se escribía por o de donde ; la tomey-on los Griegos para su ypsüon y que por último en castellano vino á servir de * consonante y vocal á ve- ; cíes como en francés y suplir el vau de los Hebreos en las conjunciones y á veces el jayin en las palabras que em- 1 piezan por ella, y que son originarias del hebreo v. gr. yim que significa cíííw: la palabra hórphanus, ^weV/ano es evidentemente hebraica y empieza por jayi^ que significa sin cabeza, esto es, sin padíe : la palabra Hebreo que se dice t/tiri; la palabra Edén que es Tidin.^

yoluptas, y multitud de otras semejantes convencen plenamente esta verdad. Cualquiera podrá hacer la esperiencia y verá que pronunciando con rapidez la ¿ y deteniéndose mas tiempo en la segunda vocal resulta necesariamente la articulación ya^ ye yi yo yu.

Este origen de la y consonante parece todavía mucho mas probable al notar que los latinos usaban también esta misma articulación en iguales casos, como dicen Quintiliano, Carisio, Diomédes, Terenciano, Prisciano y otros varios. Allégase á esto que los antiguos antes de que se hubiese introducido la y griega ó jayin hebrea para denotar esta articulación, usaban de la i vocal escribiendo por egenplo maio^ cuío, suio como se vé en muchos antiguos manuscritos é impresos; y aun sin esto, nada es mas frecuente todavia que encontrar una multitud de libros en que apenas habrá medio siglo se escribían asi muchos nombres mitológicos y geográficos que pedian esta articulación V. gr. maia^ Achaia ; mas como el uso de la i vocal diese lugar á muchas equivocaciones se echo mano de la y griega con cuyo carácter no puede quedar duda acerca de la pronunciación.

La y griega se recibió primeramente para conservar la etimología en las voces que tienen aquel carácter en su origen griego como pyra^ Jyra, gyro : pero este uso ya se ha abandonado y la y griega ha quedado pai-a servir xvaas veces de consonante y otras de vocal como se ve por una práctica muy antigua que se acostumbra usar de la y griega en lo manuscrito siempre que es necesario escribir con y vocal mayúscula v. gr : Ysla, Yndia, YgUsia, que no puede ser sino vocal: mas la y griega propiamente dicha que es la Ú francesa, y cuyo origen y figura es el jayin hebreo sagrado, á mas de la i lleva consigo el diptongo francés ojí, que es la verdadera o, pues como hemos dicho, las vocales fundamentales no son mas de tres a i u, mas como el jayin las lleva á la in-