Tratado teórico-práctico de frenopatología · Unidad 172 de 422

Unidad 172 · S34 CAUSAS MIXTAS.

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S34 CAUSAS MIXTAS.

temeate comprobado por la estadística. Los preparados de plomo, aparte de los fenómenos abdominales propios de la intoxicación saturnina, dan lugar á accidentes cerebrales variableg» tales como vértigos, epilepsia, delirio maniaco y demencia^ que á veces llega á la parálisis general. Los mercurial€S pueden producir efectos análogos á los preparados saturninos, pero su acción cerebral es menos constante y no tan bien estudiada.

La HJilis puede, en cierto modo, comprenderse entre las causas específicas de las enfermedades mentales; pues frecuentemente se ven estados frenopáticos dependientes de alteraciones cerebrales de carácter sifilítico, tales como exóstosis craneales, etc. Sin embargo, en estos casos la especificidad de la causa es discutible, pues si la sífilis produce trastornos mentales^ no es por la actividad especial del virus, sino por los cambios anatómicos que determina en los centros nerviosos.

Camas mixtas. — ^A imitación de Greissinger, admitimos un grupo de causas mixtas^ esto es, de acción fisica y moral simultánea, en el que comprendemos: los hábitos alcohólicos, la vida licenciosa y desarreglada y los abusos de la generación.

La acción complexa del alcoholismo, resulta, en su parte fi;sica, de los efectos fisiológicos del alcohol sobre el cerebro, y sobre el aparato digestivo. La borrachez depende de una sobrexcitación del cerebro, ligada á una hipei'emia activa; esta hiperemia, á fuerza de repetirse, da lugar á profundas y frecuentemente incurables alteraciones üe nutrición de la sustancia nerviosa. Obrando sobre el estómago, el alcohol determina una flegmasía crónica, que se opone á que se opere convenientemente la primera de las funciones tróficas, de donde una quilificacion anormal y una perturbación mas ó menos profunda en la composición de la sangre. £1 propio efecto resulta de la demostrada influencia del alcohol sobre el hígado, provocando la degeneración grasicnta de esta glándula.

Considerada como influencia moral, la borrachez es causa permanente de desorden y de exaltación. El degradante vicio obtunde todos los sentimientos generosos, crea un espíritu pendenciero y sostiene en el seno de la familia una incesante querella, porque el ebrioso propende á holgar y desatiende sus olbligraciones; en cambio, disipa su fortuna, dominado por las crecientes exacciones de su inextinguible sed de alcohólicos.

Llega día en que la borrachez viene á ser un estado habitual en el individuo: no cesan las alucinaciones ni las ilusionesi y de cuando en cuando, bajo la acción de pequeñas dosis de alcohol,