Tratado teórico-práctico de frenopatología · Unidad 176 de 422

Unidad 176 · CLASIFICACIÓN DE ESQUIROL. 239

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CLASIFICACIÓN DE ESQUIROL. 239

Reduzcamos, pues, modestamente nuestras aspiraciones nosotáxicas al perímetro de la Fisiología, ya que lo único que conocemos positivamente de las enfermedades mentales es su sintomatología, ó sean los trastornos funcionales. Esto no es desperdiciar ninguna de las ventajas de los conocimientos modernos, pues es evidente que, hall&ndonos en posesión de la noción físioli^ica, nos elevaremos, hasta donde la ciencia lo permita, al conocimiento anatómico, con solo hacer nplicacion de cuanto llevamos dicho respecto de las relaciones que se han descubierto entre las alteraciones dinámicas y los trastornos orgánicos de los aparatos que constituyen los centros nerviosos.

Una sucinta exposición de las diferentes clasificaciones pro* puestas desde Esquirol hasta nuestros dias, pondrá de manifiesto las ventajas clínicas de la que nos sirve en nuestra práctica.

Esquirol, siguiendo la idea de Pinel, dividió las enfermedades mentales por los síntomas y forma en cinco géneros:

1.* Zipemania^^ue es la melancolía de los antiguos:— delirio circunscrito á un corto numero de ideas, con predominio de una pasión triste, ó depresiva.

2.*' Monomanía — delirio circunscrito á un corto número de ideas, con predominio de una pasión expansiva.

mnndo psiquiátrico el ensayo de una nueva clasificación de las enfermedades mentales, cayos fnndamentoa son: la sintomatolof^ía, la patoRrenia y la anatomía patoló^rica. Tratando de las clasificaciones basadas en los sintomas, dice que es sin duda útil y de trascendeatales aplicaciones el estudio de los fenómenos de las enfermedades; pero la ciencia no puede ni debe pennanecer estacionaria, y después de un periodo de observación pura de balienaoíon mental, solicita aplicaciones prácticas, útiles ó inmediatas. <iYo creo, dice, qao es preciso hacer respecto de la locura, lo mismo que ya se ha hecho respecto do la parUis^ general, esto es, conocer su naturaleza, diferenciar sus formas, descubrir la patodonía de sus diversas modalidades, y, por lo tanto, perfeccionar las indicaciones terapéuticas, olóetivo adonde deben diri^^i'se todos nuestros esfuerzos.^) — A continuación rcchnsa, como nowtros, la claÁfioaeion etiolófáca de Morel, y añade: <E1 proRreeo en la Patoloíría mental, tomismo que en todas las ramas de la Medicina, no es posible sino por la participación de la .anatomía patoló^áca, y toda clasificación que aspiro á sez racional, deberá fundarse eniaetioloftl'i, ea la patofrenia, en la clínica, y en la anatomía patolój^oa. Tan íntimamente eonvracido estoy de que de hoy en adelante todos los estudios de la Medicina mental deben tener esta base, que no tengo memoria do haber practicado ni una sola autopsia de adionado en que no haya encontrado lesiones cerebrales ó extra- cerebrales, unas perOBptíhlos á simple vislia, cosa ya demostrada por Parchappe, otras solo apreoiables por medio del microscopio..... Por la aplicaoion del microscopio y del estudio ¿ la patología experimentat, ea como la patología mental participíorá de los progresos de las otras partes de la Medicina.»

Cuánta concordancia hay entre estas ideas y las nuestras, se puede colegir de la simple lectora de los cortos párrafos que hemos traducido ; excusamos, pues, decir que hemos lepólo con avidtz las Lecciones del Dr • Vernois, las cuales nos parece abren nuevos y vastos horíaontesálaFreno-patología.Eala imposibilidad material de exponer estas ideas en extracto, nos reservamos enriquecer el text9 de nuestro Tratado con algunas notas que Tendrán al caao en diferentes capítulos de la sección segunda.