Tratado teórico-práctico de frenopatología · Unidad 3 de 422
Unidad 3 · CAPÍTULO II.
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CAPÍTULO II.
HISTORIA BEL DESBNYOLYI MIENTO DE LOS CONOCIMIENTOS SOBRE LAS
ENFERMEDADES MENTALES.
A fin de poder juzgar con debido fundamento del grado de progreso de la medicina psiquiátrica, conviene, que, siquiera á grnindes rasgos, tracemos la historia de los conocimientos sobre la alienación mental en las diversas edades y períodos de la humanidad y de la ciencia médica. De esta suerte quedará demostrado: 1.**, que el conocimiento de las enfermedades de esta clase ha estado siempre en razón directa del desarrollo moral y politice de las naciones; 2.**, que esta especialidad, esencialmente clíÍUC&, hállase hoy dia en su período constituyente y encaminada á mayores perfeccionamientos, desde que ha tomado por punto de partida la Anatomía, la experimentación fisiológica y los estadios psicológicos, y S.', que, si existen poderosísimas razones que legitiman el cultivo de especialidades prácticas, ^les como la Oftalmología, la Dermatología, la Siñlografía, etc., ningún ramo de la Clínica tiene tanto derecho ni tanta necesidad de especializarse como la Freno-patología.
No puede negarse que los médicos griegos y latinos conocieron las enfermedades mentales y los fenómenos del orden frenopático que acompañan á otros estados morbosos; y si bien es verdad que la Fisiología patológica y el asiento de estas afecciones fueron viciosamente interpretados, á causa de las imposiciones de los sistemas dogmático, metódico, neumático ó empírico que, sucesiva ó simultáneamente, dominaron la Medicina, no es menos cierto que la parte verdaderamente psiquiátrica contiene reglas y preceptos que aun hoy dia son dignos de encomio.
COLECCIÓN hipocrXtica, arbtbo.
No hay en toda la Colección hipocratica libro ni tratado alguno especialmente destinado al estudio de estas enfermedades, y ni aun del estudio general de estas obras es fácü entresacar un criterio bien determinado respecto al asiento y naturaleza de la alienación. En cambio, se ven algunos rasgos clínicos que no carecen de valor. En el libro de los Pronósticos^ Hipócrates afirma que la aparición de hemorroides disipa la melancolía; en el de los Aforismos^ dice que, para desvanecer la irresistible tendencia que algunos enfermos sienten á matarse por estrangulacion, se obtienen excelentes resultados de la mandragora, administrada á dosis inferiores á las que se necesitan para provocar el delirio. Para el padre de la Medicina, la manía tenia asiento en el diafragma, por lo cual dio á esta enfermedad el nombre de FrmiiiSy de donde la palabra/r^n^í, usada en el lenguaje común para expresar las agitaciones de ánimo, así como las compuestas Frendlffia, Prenopléxia^ Hiper/réniaj Ideofrénia y hasta Frenopatia, que Gruislain ha adoptado como las mas adecuadas para el vocabulario tecnológico de la Medicina mental. La causa inmediata de Ib. /renitis consiste en la penetración de la bilis en la masa sanguínea, excitando en ella un movimiento inusitado, que la calienta; si la pituita enfria la sangre, sobreviene la muerte. En el Tratado de las Enfermedades el autor describe, con bastante precisión, un caso de hipocondría, así como en el de las Ajeedones internas traza el cuadro nosológico de la manía aguda y una historia clínica referente á un delirium tremens.
Hipócrates dedicó un libro especial á la epilepsia, conpcida en la antigüedad con el nombre de Enfermedad sagrada (morhis ^dcer). En este trabajo da muestras de que no le fueron desconocidas las relaciones que la enfermedad convulsiva tiene con los trastornos mentales, que suelen ser su secuela, y declara además, haciendo gala de una independencia de espíritu, que cuadra perfectamente al superior talento del autor, que la epilepsia no es una enfermedad de origen mas divino que las otras.
En AreteOj el gran nosógrafo de la antigüedad, encontramos, sobre la enajenación mental, trabajos mejor delineados que en los libros hipocráticos.
Definir, como define, la melancolía c<ana enfermedad apiréctica, con ansiedad del espíritu, que se fija en una idea,» es dejar bien establecidos los jalones que mas tarde sirvieron á Esquirol para la definición de este estado frenopático. Además, para que no quepa duda de que conoció y supo distinguir esta afección de otros trastornos mentales, después de describir el cuadro sinto-