Tratado teórico-práctico de frenopatología · Unidad 387 de 422

Unidad 387 · DBIIBNGU SBNIL, 528

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DBIIBNGU SBNIL, 528

Su h&bito exterior es invariable» tímido, inmóvil y silencioso; su fisonomía^ ñja y sin accidentes, remeda á veces la atención ó el espanto, pero no hay tales movimientos eñ el espíritu. Alfirunos se manifiestan complacidos por ciertas cosas; otros cobran instintivo apeg'o & determinadas personas, y otros, en fin, ejecutan actos que parecen indicar cierta travesura infantil. De cuando en cuando parece que la vida reacciona en estos cerebros agónicos, y entonces el enfermo s^ interesa algo mas en las cosas que le rodean; agradece el buen trato y deja traslucir alguna reminiscencia de sus anteriores ideas. Por lo común, & este decaimiento intelectual y afectivo se agrega la parálisis progresiva de la sensibilidad y de los movimientos; lo que hace que estos alienados puedan recibir profundas heridas ó extensas quemaduras sin apercibirse de ellas. La nutrición, y aun el sueño, se pueden conservar largo tiempo en estado fisiológico.

La demencia apática es incurable, y conduce fatalmente á la muerte, ya por un ataque apoplético, ya por diversos accidentes, tales como retención de orina ó de materias fecales, ya por quemaduras, caldas, etc.; razón por la cual estos enfermos exigen los mas asiduos cuidados.

Esta variedad de la demencia puede ser resultado ó terminación de una alienación mental de forma maniaca ó melancólica, ó aparecer de un modo primitivo. En este último caso , bastante raro, el decaimiento de las facultades intelectuales se establece lentamente, y suele reconocer su origen en una degeneración de las arterias cerebrales.

Al lado de estas formas de demencia, únicas que describe Oriesinger, conviene hacer mención de la demencia senil^ llamada así, porque no reconoce otra causa que el desgaste natural de los elementos anatómicos, consecuente á los progresos de la edad. Por lo común, la demencia senil va precedida de un período de excitación maniaca, paracterizada por una grande impresionabilidad, y por la reviviscencia de los deseos eróticos, que desde largo tiempo se hablan extinguido. Después, al declararle la demencia, la sensibilidad se apaga, la memoria s& pierde, la atención no tiene fuerza ni fijeza, la voluntad vacila y los movimientos son muy tardíos. Por lo común, el tránsito de la excitación á la demencia es brusco é inesperado. Marré se opone á que de la demencia senil se haga una entidad nosológica particular, pues la considera efecto de una parálisis general, poco perceptible por lo incompleto de sus síntomas.

Por último, entre los dementes deben incluirse la mayor parte