Un enemigo oculto; comedia en cuatro actos · Capítulo real 4 de 16
ESCENA XI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
ESCENA XI.
Camila. D. Andrés. Fermín.
L). Andrés, (f'iendo á Fermín.}
(¡Ah, ya vuelve... ¡Sin el mirlo!) Fermín. Señor, no parece... Camila. ¿Quién?
D. Añores, (/faciendo señas á Fermín.)
Nada... Bien; déjalo estar. Camila. ¿Qu¿ se na perdido? D. Andrés. Un papel...
Camila. (Le hace señas... ¿Qué misterio...) D. Andrés. Cosa de poco interés... Camila. Estará sobre la mesa... D. Andrés. Bien; luego le buscaré... Camila. O acaso bajo la jaula
del mirlo. . D. Andrés. (¡Dios de Israel !. ..)
No ; es inútil... Camila. ¡Ah , vacía
la jaula!...
¡Zafio, soez...
Tü le has dejado escapar.. . Fermín. ¡Yo!... Juro... Camila. ¡Mal haya , amen,
tu torpeza! D. Andrés. Pío es Fertnin
el culpado. Lucifer...
La fatalidad... Camila. (Llorando.) ¡Gran Dios!
De pena rae moriré. D. Andrés. Vete, Fermín. — Pío, hija mia,
Antes muera yo á tus pies.
ESCENA XII. Camila. D. Andrés.
Camila. ¿Quién, pues, de mi dulce mirlo
me ha privado?... D. Andrés. Yo le abrí...
Se fugó... Camila. ¡Triste de mí!
D. Andrés. (¡Quisiera mejor un chirlo...)
Me descuidé, y el ingrato... Camila. ¡Oh imperdonable desliz!
¡Habrá muerto el infeliz
en las uñas de algún gato! D. Andrés. No ; yo le vi en raudo vuelo
hender el aire veloz.
Le llamé, y sordo á mi voz... Camila. ¡Yahohay para raí consuelo!
D. Andrés. Sí. ¿Por eso te acobardas?
¿No tiene el mirlo tocayos?
Diez te traeré; y guacamayos,
y lechuzas, y avutardas. Camila. ¡Mi mirlo, mi mirlo quiero! D. Andrés. (Puede que esté ya en Liorna.)
¿Y qué haremos si no torna
á la jaula el prisionero?
Como él no paga portazgo,
¿quién... Camila. ¡Mi mirlo!
D. Andrés. (Sentándose á la mesa.) Anuncian1
su pérdida. (Estribe.) Ofrecen1
cuarenta duros de hallazgo. Camila. ¡Infamia! ¡Traición! ¡Perfidia!... D. Andrés. Pero, bija uiia, ¿quién puede... Camila. Usted le ha soltado adrede. D. Añores. ¡Yo! (Sigue escribiendo .) Camila. Porque le tiene envidia.
D. Andrés. Y ¡qué! ¿no había motivo,
ya que lias soltado esa frase,
para que mi alma envidiase
al pájaro fugitivo? (Acaba de escribir, y (oca la campánula) Camila. ¡Ay dolor! D. Andrés. Si yo compulso
su ventura con la mia... Camila. Pues sí ; es verdad : le queria
mas que á usted, tutor insulso. D. Andrés. (Levantándose.}
ESCENA XIII.
Camila, i). Andrés. Fermín.
Ca min gime y llora mientras hablan D. Andrés y Fermín.
Fermi\. Señor...
D. Andrés. Corriendo,
al Diario este papel. (Lo toma de sobre la mesa y se lo da.) Fermín. Bien eslá. D. Andrés. Pa«a por él
lo que le pidan. Fermín. (Féndose.) Entiendo.
D. Andrés. ¡Oye! (Fuelve Fermín.) ¿Quién tiene cachaza
para esperar á otro dia?
¿Al Diario te decia?
Ño. Llévalo á la líosla za. Pbrbiin. Ya sé. D. Andrés. ¡Carácter mayúsculo!
Fermín. Bien.
D. Andrés. ¡Corre!
Fermín. Volando voy.