Una excursión a los indios ranqueles · Unidad 124 de 243
Unidad 124 · 216 LUCIO V. MANSILLA
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
216 LUCIO V. MANSILLA
^ w Verdad es qué la civilización moderada Hace loi mismo con cierto disimulo, y es por «esto, sin duda, que alguien ha dicho, que nuestra pretendida civilización no es muchas veces más que un estado de barbarie refinada.
Por supuesto, que siendo yo sobrino carnal de Rozas, oyéndolo hablar «al indio de su padrino y progenitor postizo, me haría la ilusión de que lo más fácil del mundo para mí era catequizarlo. Al más ducho se le queman los libros en presencia de: un hombre de estado primitivo.
La vanidad y tontera humana, ¿dónde no reciben su castigo? Ya veremos cómo la diplomacia es igual en todas partes, lo mismo en Londres que en Viena, en Buenos Aires que en Leubucó; que la cuña para ser buena ha de ser del mismo palo. Y lo que es más filosófico aún, que la gratitud anda a caballo en casa de aquéllos que creen merecérselo todo.
Al poco tiempo de estar Mariano Rosas en su tierra, su padrino, que no daba puntada sin nudo, viendo que el pájaro se le había escapado de la jaula, y que es bueno tener presente, que quien cría cuervos se expone a que éstos le saquen los ojos, le mandó un regalo.
Consistía en doscientas yeguas, cincuenta vacas y diez toros de¡ un pelo, dos tropillas de overos negros con madrinas oscuras, un apero completo con muchas prendas de plata, algunas arrobas de yerba y azúcar, tabaco y papel, ropa fina, un uniforme de coronel y muchas divisas coloradas. Con este regio presente iba una afectuosa misiva, que Mariano conserva, concebida más o menos así:
1 'Mi querido ahijado: No crea usted que estoy enojado por su partida, aunque debió habérmelo prevenido para evitarme «el disgusto de no saber qué se había hecho. Nada más natural que usted quisiera ver a sus padres, sin embargo que nunca me lo manifestó. Yo le habría ayudado en el viaje haciéndolo acompañar. Dígale a Painé que tengo mucho cariño por él, qué le deseo todo bien, lo mismo que a sus Capitanejos e indiadas. Reciba ese pequeño obsequio que es cuanto por ahora le puedo mandar. Ocurra a mí siempre que esté pobre. No olvide mis consejos porque son los de un padrino cariñoso, y que Dios le dé mucha salud y larga TidaSu afectísimo, Juan de Rozas".
Esta carlita meliflua y calculada, Jlevaba un apéndice insignificante pl parecer:
" Post Data. Ciu/ido se cteoocupe, véndase a visitarme con algunos amigos." ^
Difícil y algo más que difícil, ardua cosa es desentrañar las intenciones del más inocente mortal.