Una excursión a los indios ranqueles · Unidad 13 de 243
Unidad 13 · UNA MCURBIÓM \ r.Oí» INDIOS RANQÜEI.E3 23
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UNA MCURBIÓM \ r.Oí» INDIOS RANQÜEI.E3 23
Y tuvo ]a satisfacción militar de que todo se hiciera con uma y prontitud, sea dicho en elogio de cuantos guarnecían el tuerte Sarmiento en aquel entonces.
Que Dios ayude mientras estoy lejos a mis compañeros de armas, esos hermanos del peligro, del sacrificio v de la gloria.; tomismo que deseo te ayude a ti, Santiago a mi *o, conservándote siempre ron un humor placentero, y un esto mago como los desea Brillat-Savarin i
Mea a que nos resignamos. — La partida. — Lenguaje de los paisanos. — Qué es una rastrillada. — El público sabe muchas mentiras e ignora muchas verdades. — Qué es un guadal. — El caballo y la muía. — Una despedida militar. — La Laguna Alegre.
A las cinco de la tarde todo estaba listo, y mi gente recibió orden de entregar sus armas, excepto el sable, que sin vaina debía ser colocado entre las caronas. Mis ayudantes y yo llevábamos revólvers y una escopeta. Por más grande qno fuese mi deseo de presentarme ante los indígenas sin aparatos ni ostentación, no pude resolverme a hacerlo completamente desarmado. Podía llegar el caso de tener que perder la vida, y era necesario ir preparado a venderla cara. TTay una idea a Ja que el hombre no se resigna sino cuando es santo, — y es a morir sacrificado con la mansedumbre de un cordero.
Entregadas las armas hiele arrimar las tropillas y las mulas ; formé cuatro pelotones de la gente, dile a cada uno una tropilla., dejando otra de reserva; mandé ensillar y aparejar, y a la media hora, cuando el sol del último día de Marzo se perdía radiante en el lejano horizonte, puse pie en el estribo.
Varios jefes y oficiales habían ensillado para acompañarme hasta cierta distancia.
Salí del fuerte entre las salutaciones cariñosas y las sonrisas amables y expresivas de los soldados, dejando a todos inquietos, particularmente a Achauentrú que, al sabir a caballo, vino a darme un abrazo, a hacerme su retahila de recomendaciones y a repetirme por la milésima vez, que no dejara de adelantar un chasqui anunciando mi ida.
El Camino del Cuero pasa por el mismo fuerte Sarmiento que le ha robado su nombre al antiguo y conocido Paso de las Árganas.
Este camino consiste en una gran rastrillada, y su rumbo es Sudeste, o lo que en lenguaje comprensivo de los paisanos de Córdoba llamamos Sudabajo.
Ellos tienen un modo peculiar de denominar ciertas cosas