Una excursión a los indios ranqueles · Unidad 187 de 243
Unidad 187 · UNA EXCURSIÓN A LOS ÍNIUOS BANQUELB*
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UNA EXCURSIÓN A LOS ÍNIUOS BANQUELB*
—Eche pie a tierra, si gusta, dije yo, fingiendo que no había reparado en el recién llegado. Pero a la vislumbre del fogón había visto perfectamente bien su cara.
Ohañilao se apeó, y hablando en lengua araucana y haciendo sonar unas enormes espuelas, se acercó a mí y con aire indiferente se sen>tó a mi lado.
No me moví.
Nadie excepto los indios lo conocía.
Era un hombre alto, delgado, de facciones prominentes y acentuadas, de tez blanca, poco quemada; de largos cabello* castaños, tirando al rubio; de ojos azules, vivos, penetrantes; de ancha frente, cortada a pico; de nariz recta como la de un antiguo heleno; de boca pequeña, cuyos labios apenas resaltaban; de barba aguda, retorcida para arriba, en la que se veía un hoyo ; lampiño ; de modales fáciles ; vestido como un gaucho rico ; llevaba un sombrero de paja de Guayaquil, fino; espuelas de plata, y un largo facón de lo mismo atrave sado en la cisura ; rebenque con virolas de oro, y su gran ci garro de hoja en la. boca.
Sin cuidarse de mí, habló con varios indios ostentando un aire y un tono marcadísimos de superioridad.
Me parecía estudiado.
Les hice una seña a mis ayudantes con el dedo, para que íio dijeran quién era yo.
Le hice pasar un mate y al recibirlo preguntó :
— ¿Dónde está el amigo Camilo Arias?
Mi compadre Baigorrita se hacía sentir en ese momento
i.n
Quién es Chañilao. — Su historia. — El carácter es un defecto para la* medianías. — Diferencia entre el paisano y el gaucho. — El primero no es nada, el segundo eí- federal. — , pueblo propiamente hablando? — Sentimiento? de un n je-tro de posta cordobés cuando estalló la guerra con el Paraguay. — Chañilao- "v yo. Fresca*. — Intriga?. — Una china.
Chañilao es el célebre gaucho cordobés Manuel Alfonso,, antiguo morador de la frontera de Kío 4".
Vive entre los indios hace años.
No hay un baqueano más experto, ni más valiente que él. Tiene la. carta topográfica de las provincias fronterizas en la cabeza.
Ha cruzado la Pampa en todas direcciones millares de veces, desde la sierra de Córdoba hasta Patagones, desde la Cordillera de los Andes hasta las orillas del Plata.
En ese inmenso territorio, no hay un río. un arroyo, una laguna, una cañada, un pasto que no conozca bien.
El ha abierto nuevas rastrilladas y frecuentado las viejas abandonadas ya.
En la peligrosa travesía, donde pocos se aventuran, él scondido guaico, para abrevar la sed del caminan t» y de sus caballos.
Ha acompañado a los indios en sus más atrevidas excursiones, y muchas veces se salvaron por su pericia y su arrojo.
Sus constantes correrías, de noche, de día, con buen o mal tiempo, llueva o truene, brille el sol o esté nublado, haya luna sté sombrío el cielo, — le han hecho adquirir tal práctica» que puede anticipar los Fenómenos meteorológicos con la exactitud del barómetro, del termómetro y del higrómetro.
Es una aguj<a de marcar humana ; su mirada marca los rombos y los medios rumbos, con la fijeza del cuadrante.
Habla la lengua de los indios como ellos, tiene mujer propia y vive con ellos. Es domador, enlazador. boleador, pialador. Conoce todos los trabajos de campo como un estanciero; ha tenido tratos con Rozas y con Urquiza, ha caído prisionero varias veces, y siempre se ha escapado, gracias a su astucia o
emeridad.