Una excursión a los indios ranqueles · Unidad 36 de 243

Unidad 36 · UNA EXCURSIÓN A LOS INDIOS RANQUELEg 6?

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UNA EXCURSIÓN A LOS INDIOS RANQUELEg 6?

surtiera efecto, deteniéndome un día en el camino, o seguía mi viajé sin curarme de ellos corriendo el nesgo de llegar primero.

Es de advertir que del Cuero salen dos caminos. Uno va por Lonco-uaca, — lonco quiere decir cabeza y naca vaca, y otro por Bayo — manco que al ocuparme de la lengua ranquelina se verá lo que quiere decir.

Estos dos caminos se reúnen en Utatriquin, y de allí la rastrillada sigue sin bifurcarse hasta la Laguna Verde.

El camino de Lionco-uaca da una pequeña vuelta. Pero tiene sobre el de Bayo-manco la ventaja de que en él no falta jamás agua, mientras que en el otro no se halla sino cuando el año no está de seca.

Por cual de los dos caminos habían tomado los chasques, esa era la cuestión.

Los bañados del Cuero no permitirían saberlo; los hallaríamos anegados.

Disimulando mi contrariedad, y pensando en lo que haría, si mis conjeturas se realizaban, es decir, si no podíamos tomarles el rastro a los heraldos, llegué al Cuero.

Allí nos quedamos ayer esperando las muías, Santiago amigo.

Te cumpliré, pues, cuanto antes mi oferta para poder seguir viaje, y al llegar hoy siquiera a Lanquinham, que es donde me propongo dormir.

Estamos a orillas del Cuero-, del famoso Cuero, a donde no pudo llegar el General Emilio Mitre, cuando su expedición, por ignorancia del terreno, costándole esto el desastre sufrido. Y sin embargo, llegó a Chamalcó, y de allí contramarchó dejando el Cuero seis leguas al Norte.

Es verdad que el General buscaba también la Amarga en su marcha de retroceso, creyendo en las anotaciones de las malas cartas geográficas que cireu' i, cíocn la Amarga pintada como una gran laguna, siende así que no es sino un inmenso cañadón.

Son los desagües del Río 5?, ya sabes, y lo más parecido que puedo indicarte son los desagües del Río 4?, o sean los cañadones de Lobay.

Como tú eres uno de los amigos de la República Argentina que más se interesa en ella, que más se ha preocupado de sus grandes problemas, estudiando lo cuestión fronteras e indios con una constancia envidiable, te diré en lo que consistió el error estratégico principal del General Mitre.

El general llegó a Witalobo, lugar muy conocido donde he estado yo.

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Son dos médanos que forman un portezuelo. Hay en ellos alfalfa, y de ahí vino la denominación, que entonces le dieron, de médano de la alfalfa, creyendo haber hecho un descubrimiento.

No puedo decirte con exactitud en qué latitud y longitud queda este punto.

Sin embargo, para que formes juicio más cabalmente, te diré que queda en la derecera Sur de la Carlota.

El Cuero queda de Witalobo al Poniente con una inclinación al Sur, de pocos grados.

En Witalobo hay una encrucijada de caminos — uno de travesía que va al Güero, raramente frecuentado p)or los indios — y otro conocido por camino de las Tres Lagunas, que va a las Tolderías de Trenel.

En lugar de tomar este último camino que rumbea al Sur, el General tomó otro, y abandonado a un mal vaqueano y sin nociones gráficas, ni ideales del terreno, no pudo corregir sus equivocaciones.

En Chamalco se notan aún los rastros y vestigios dejados por la columna expedicionaria.

La laguna del Cuero está situada en un gran bajo. A pocas cuadras de allí el terreno se dobla exabrupto, y sobre médanos elevadlos eomienzajn los grandes bosques del desierto, o lo que propiamente hablando se llama Tierra Adentro.

Los que han hecho la (pintura de la Pampa, suponiéndola en toda su inmensidad una vasta llanura; en qué errores descriptivos han incurrido!

Poetas y hombres de ciencia, todos se han equivocado. El paisaje ideal de la Pampa que yo llamaría, para ser más exacto, pampas, en plural, y el paisaje real, son dos perspectivas completamente distintas.

Vivimos en la ignorancia hasta de la fisonomía de nuestra Patria.

Poetas distinguidos, historiadores, han cantado al ombú y al cardo de la Pampa.

¿Qué ombúes hay en la Pampa, qué cardales hay en la Pampa?

¿Son acaso oriundos de América, de estas zonas?

¿Quién que haya vivido algún tiempo en el campo, hablando mejor, quién que haya recorrido los campos con espíritu observador, no ha notado que el ombú indica siempre una casa habitada, o una población que fué; que el cardo no se halla sino en ciertos lugares, como que fué sembrado por los jesuítas, habiéndose propagado después?

Estos montes del Cuero se extienden por muchísimas le-