Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (2 de 3) · Unidad 35 de 75
CAPÍTULO CXLI. — parte 2
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Yo respondí á los mismos hidalgos que me lo dijeron, que en aquella sazon los bergantines no estaban acabados de hacer, é que ¿cómo podia llevar por tierra bergantines ni por la laguna los caballos ni tanta gente? Que es cosa de reir ver lo que escribe; y que cuando entró en la calzada de Tacuba, como dicho habemos, que harto tuvo Cortés en escapar él y su ejército, que estuvo medio desbaratado; y en aquella sazon no habiamos puesto cerco á Méjico, para vedalles los mantenimientos, ni tenian hambre, y eran señores de todos sus vasallos; y lo que pasó muchos dias adelante, cuando los teniamos en grande aprieto, pone ahora el Gómora; y en lo que dice que se apartó Cortés por otro camino para ir á Saltocan, no lo supiesen los de Tezcuco, digo que por fuerza fueron por sus pueblos y tierras de Tezcuco, porque por allí era el camino, y no otro; y en lo que escribe va muy errado, y á lo que yo he sentido, no tiene él la culpa, sino el que le informó, que por sublimar á quien á él se le antojó, ensalzó sus cosas, y porque no se declarasen nuestros heróicos hechos le daban aquellas relaciones; y esta es la verdadera; y como lo hubieron bien entendido los mismos que me lo dijeron, y vieron claro lo que les dije ser ansí, se convencieron.
Y dejemos esta plática, y tornemos al capitan Gonzalo de Sandoval, que partió de Tezcuco despues de haber oido Misa, y fué á amanecer cerca de Chalco; y lo que pasó diré adelante.