Versos, apenas versos · Unidad 50 de 73
Unidad 50 · 202 VERSOS, APENAS VERSOS
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
202 VERSOS, APENAS VERSOS
Y se alcanza que no hay hombre A quien, prez de su ardimiento, Pueda alzarse un monumento Que diga más que ese nombre !
i Ni dónde hallar estatuarios Que den á tal vencedor La talla que nuestro amor Y el miedo de tos contrarios ?
Pero fugaz entusiasmo Y vana envidia ! bien veo Que á un corazón de pigmeo Le cuadra más el marasmo.
Ay ! cómo nos engañaron Nuestras madres, y mintieron ! Sí, que esos hombres no fueron, Nó, los que nos engendraron.
Hijos, ah! de tales hombres?. . . Pero, si nada demuestra Que su sangre sea la nuestra, Que no usurpamos sus nombres !
¿ Cómo de otra manera Oh ! Patria, se pasaría Sin un obsequio este día A tu pabellón siquiera;
PATRIÓTICAS 2ü3
Sin una grata mención De los ochenta centauros, Con quienes pródiga en lauros Nunca será la Nación ?
¡ Cuan vengado el español De nuestra victoria está, Viendo que olvidamos ya x\quel campo y este sol !
Y que, vacía expresión, El nombre de Carabobo, Lo escuchamos sin arrobo Ni orgullo en el corazón.
Y le hallamos, entre flores Y ceremonioso afán, Preferible cualquier Juan Con músicas y licores, (a)
Ah! de que distinta suerte Pensaban aquellos bravos Que, huyendo de ser esclavos, Hallaban goce en la muerte !
(a) Juan Quevedo (de origen eópañol y entonces Gobernador de Caeacaó) celebraba ese día el de su nombre con gran rumbo y pompa.
204 VERSOS, APENAS VERSOS
Y tú, gayado celaje, Imán de ta gloria entonces, Que, entre aceros y entre bronces, De triunfo cierto eras gaje.
Tú, bandera, cuyas bandas Fueron la postrer visión Que confortó el corazón De los Ribas y Mirandas !
Iris que surgiendo veo De entre la tonante hoguera Que vida imperecedera Dio al fénix de San Mateo.
Sudario y lecho postrero Del heroico Girardó ; Único amor que invocó, Yá exangüe, el Negro Primero.
Tú, que al ver sin corazón A tus infantes, las cargas Que dio en Pantano de Vargas Le sugeriste á Rondón.
Que altiva, cansada yá De luchar, dijiste un día : — Proclamad, clarines, mía La palma de Boyacá !
PATRIÓTICAS 20$
Y al prestigio de su acento Vióse al Ejército hispano Ante los hijos del Llano, Desvanecerse en el viento.
Tú, que circuida de rayos En cruentas ondas flotante, Surgiste ilesa y radiante De entre el humo de Pagayos.
Que, apurando el crudo acíbar De un desastre, cobras fe
Y haces que el Pichincha dé En un Sucre otro Bolívar.
Tú, que en Junín la victoria Aguijando tesonera Lograste que el sol tuviera La luz precisa á tu gloria.
Que ni aun cercada de ruinas Dudas ir á los combates,
Y si en Úrica te abates En Matasiete te empinas.
;Qué tienes, que á la sonrisa No te une? de la mañana,
Y ni te alegra la diana Ni requiebras á la brisa?
Cómo ! { en tan fausta ocasión, Desterrada de la historia, Te sepultan con tu gloria Empolvada en un rincón ?