Versos, apenas versos · Unidad 70 de 73

Unidad 70 · PATRIÓTICAS 267

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PATRIÓTICAS 267

RISUEÑA ESPERANZA

A DAMON, EN TRAJE DE HÚSAR DE PÁEZ

Pierdo de entusiasmo el seso Al mirarte ese uniforme, Pero encuentro que es enorme Para tus fuerzas tal peso.

El morrión es una pieza Que por mucho que te siente, Comprimiéndote la frente, Te dobla más la cabeza.

Turba la respiración Ese dormán por estrecho, Y requiere dentro el pecho Resistencia á la opresión.

Cuida de asentar los pies Bien aplomo cuando andes, Que esas botas son muy grandes Para nuestra pequenez.

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Tu brazo con gallardía Podrá blandir esa lanza Que la mejor esperanza Fué de nosotros un día ;

Mas, sin tener su dominio, l Cómo con ella botar, Ni mucho menos trazar Rojas líneas de exterminio?

Y ahí el mérito se encierra Del arma que á la memoria, Bautizados por la gloria,

Trae cien campos de esta tierra.

Pero, de todo á pesar, Si en tu papel no decaes, Por un bravo húsar de Páez Te habrán todos de tomar;

Que ese pecho en la opresión Y esos inseguros pies Ya dan á tu bizoñez El aire de la ocasión:

Se nos va á antojat que eso Casi el cansancio retra^i De aquella marcha hasta el Plata, De mil lauros bajo el peso.

Y nos viene á la memoria, Con un persistente afán, Todo lo que ese dormán Presidió de horror y gloria,

Patrióticas 269

Si algún contrario arrogante Lo afrontó con pecho fuerte, Et espejo de su muerte Vio en la grana deslumbrante.

Si escapó, de rojo y gualda Pudo decir que era el pecho, Mas nunca tuvo derecho Para describir la espalda.

Llevado con galanura Por Ángel Bravo, un momento Como un meteoro sangriento Cruzó la ardiente llanura.

Y entre sus vistosas rayas Ocho dragones reales Le picaron ocho ojales Para otras tantas medallas.

Fué bajo de ese crucero De alamares que, partido, Dio su postrimer latido El corazón del Primero.

i Cuan bi&n lució su carmín De fuego y humo rodeado ! Mas la sangre de Mellado Vencióle en brillo por fin.

Que, al descubrirse la herida Que lo derribara yerto, Se le halló el pecho cubierto De púrpura más subida.

i*jo Versos, Apenas versos

Ah! ya que tomas, Damón, Arma y arreos de jigante, Siéntelos bien, arrogante, Engrandece el corazón.

Y con marcial entusiasmo, Date á comprender que agitas La lanza de Mucuritas, Nuncio de muerte y de pasmo.

Y no con pecho de esclavo Imagines que el dormán

Se viste por ir galán, Cuando es para ser mas bravo.

La Patria así, con arrobo, Clamará cuando la ofendan: « Aún tengo brazo A que tiendan laá lanzad de Cazabobo!»

Y arrancada al largo sueño De su mudez y quietismo, Renacido el heroísmo Creerá de Plaza y Cedeño,

Bendito, ay ! el que ha logrado, Desenterrando esas galas, Desentumecer las alas Del patriotismo cansado.

Y por respuesta oponer A la extranjera amenaza La evocación de una raza Presta á morir ó vencer.

Patrióticas £7!

Y prez ! al moderno Cid, Que, al sentir en la frontera Que intrusa hueste extranjera Nos provoca á ruda lid,

Destrozando las cadenas Del sepulcro, grita : Arriba! E inflama la sangre altiva Que se helaba en nuestras venas.

Ya, si el enemigo vuela A encontrarnos, por guión Tendremos al Paladión, Creador de Venezuela.

Y entre las rientes palmeras De los campos guayaneses, Acaso hallen los ingleses

Su Yagual y sus Queseras.

Tiempo es de que las Naciones Comprendan que nuestra saña De lo que enseñara á España Aun puede darles lecciones ;

Y que estos campos violados No han de ser impunemente, Mientras viva un descendiente De aquellos nobles soldados.