Versos en borrador · Unidad 11 de 13
Unidad 11 · IÚI3Í^MA fiF^H3&«
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
IÚI3Í^MA fiF^H3&«
Son his doce de la noche : En esta hora, pordioseras, Las almas del Purgatorio, Entre la atmósfera negra Se cruzan, en grupos densos
Y en misteriosas querellas. Dicen que en este momento, Al sonar la hora suprema, Es que los vivos se duermen
Y los muertos se despiertan. Ahora salen de sus tumbas
Y vagan por la Alameda,
Y es porque oyen sus pasos Crugir en la seca arena
Los perros que aullan medrosos
Y que restallan las puertas. Las voces del muerto amado De quien lloramos la ausencia Se oyen, en el son del viento Que se queja en las vidrieras.
— 178 —
El niño junto á sn madre Llora^ se despierta á medias,
Y escondiéndose en su seno Amedrentado la estrecha.
Madre mia, madre mia I Si es tu voa lo que me llega Entre ese rumor de voces Que en la media noche suenan. Haz que una vez la distinga, Aunque al distinguirla, muera !
Es media noche ! . . . . Boguemos Por esas almas que aun penan Lejos de Dios! Por los padres, y por las hermanas tiernas,
Y aun por el fiero enemigo
, Que nos hizo siempre guerra,
Y que hoy, vencido, en la tumba líuestras ofrendas espera ;
Y dénos Dios dulce sueño En las noches de la tierra Mientras la tumba nos hace Pasar por su puerta estrecha ; Que entonces, también mendigos De oraciones y de ofrendas. Cuando sea media noche Vagaremos por la tierra
Al sonar la campanada
De esta hora triste, suprema.
En que los vivos se duermen
Y los muertos se despiertan, isas.
— 179 —
Un aldeanillo humilde cultÍTab« Una heredad pequeña qae tenia, Darle valor mas alto procuraba,
Y trabajaba en ella toda el dia.
Era su afán que al fin de cierto pla^o Su pequeña heredad tanto valiera, Que vendiendo aquel mísero pedazo Suma determinada le rindiera.
La querida cabana de su padre, Con su valor total resoataria
Y el pobre lecho en que murió su madre ; Ay I que un extraño agora poseia.
Mas, tanto, tanto, cultivó su huerta Que acabó por tíobrarle gran cariño Luchando al fín entre su dicha cierta
Y el cumplimiento de su amor de niño.
Renunciar á su sueño ei^a gran pena, Perder su bien presente era un tormento ; Este de amor le ataba á la cadena ; Aquel de su recuerdo al sentimiento.
Consultó con el Cura dé su aldea,
Y él, meditando mucho, al fin le dijo : ^^ Escoge entre éstas la mejor idea,
" El bien mas grande : Vende tu cortijo.
— 180 —
'^ Recupera la casa de tu padre, " Deja la tuya que antes te era extraña ; ^^ Compra la cama en que murió tu madre, " Vuelve por fin á tu natal cabana."
Aceptó el aldeano, y fué dichoso, Cual todos lo seremos, si al desprecio Pando el bien fugitivo y engañoso. Compramos el eterno con su precio. '
i^»^
A David Guarin.
Cuando apenas mis ojos entreabría Entre las vagas sombras de la infancia, Yo figuraba en mis mejores sueños Un árbol, una fuente, una cabana.
Vino la juventud, precoz, ardiente,
Y golpeó en las puertas de mi alma. Cercada do visiones hechiceras. Andando al son de músicas y danzas ; A vista de su prisma prodigioso
Mi alma la danza y el placer salvaba,
Y al fin del horizonte descubria Un árbol, una fuente, una cabana.
La ambición me prestó nobles instintos, El genio de la guerra me dio alas
— 181 —
Y con coronas de laurel excelso Mi frente^ antes altiva, convidaba. Mas yo el laurel quitaba con la mano
Y desoía el canto de la fama,
Y tras de los laureles descubría Un árbol, una fuente, una cabana.
Una mujer me amó, de amor sedienta Se lanzó entonce á esa mujer mi alma
Y de su amor á espaldas descubría Un árbol, una fuente, una cabana.
Los inquietos espíritus que luchan Dentro de mi cabeza acalorada ;, Qué quieres ? me dijeron cierto dia. -Yo ? un árbol, una fuente, una cabana !
Mas, sopla airado el huracán terrible
Y cada paso mas y mas me aparta Del solo puesto á do llegar queria : Del árbol, de la fuente y la cabana. Heme ya viejo, enfermo, desdichado :
j Ay ! cuál los años de la vida pasan ! Pido al ciclo como único refugio Bajo de un árbol rústica cabana.
En vano ! En el tumulto de las calles Mi triste, enferma, ancianidad se arrastra, . Los hombres me despiden ó me befan, Las puertas á que llego están cerradas; Pero ninguna tan cerrada encuentro Cual la visión que traigo de la infancia
— 182 —
Que huye á medida que angustiado aranzo^ En la senda que riego oon mis lágrimas.
Por finy por fin, reclinaré mi frente De la tumba en 1^ piedra solitaria, Y ni una sola noche habré dormido Bajo tu dulae teeho ; oh mi cabana I 18...
. «^fi2í^.
Arpa de mis can tarea,-
Porqué estás muda ? Porqué se inclina triste
Mi frente mustia ?
Porqué en zozobra El corazón palpita,.
Calla la boc»?
Auras que Tais pasando De aromas llenas.
Llevaos los suspiros De mi tristeza, Y en vuestras ala»
Traedme la corona lyo mi esperanza.
— 183 —
Extraño me es el suelo
Que triste piso ; Extraños los hogares
Donde me asilo ;
Extraño el aire Que arrastra en sus gemidos
Mis tristes ayes.
Pero la luz se aviva
De mi esperanza ; " j La tierra del sepulcro
Me huele á patria ! "
Arpa de mis cantares,
Porqué estás muda ? Ya escucho las endechas
Que oí en mi cuna.
; Cómo palpita El corazón oyendo
La voz querida !
Los árboles diviso
Donde jugaba, Y vuelvo á ver la puerta
De mi cabana ;
Yo era extranjero, Mas ya escucho de cerca
Mi patrio acento.
Descansa, peregrino, Descansa y llora. Que por entre las lágrimas
18.
— 184^ ~
Se re la ohoaa Donde te esperan A ti que ibas llamando De puerta en pnerta.
Ábreme paeS) tus braao» Madre del alma i
" [ La tierra del sepulcro Me huele á patria !.'^
SFMHS h^S^ hhWnA.
Suena la lluvia, Gimen los vientos ; De vez en cuando Ketumba el trueno,, Y á su sonido Tiembla, mi techo.
Oh, qué noche tan horrible !
Estoy solo y tengo miedo t
Antes oía Del aguacero El rumor grande El ruido inmenso, Mas ya lo ahoga El son violento Del torrente que desciende Desatentado y rugiendo^
— 185 •—
Por la ventana Que quedó abierta Se ve alumbrarse La noche negra A trechos, cuando Relampaguea :
¡ Lástima no haber cerrado
Esa maldecida reja !
Saltan las chispas
De la tormenta
Hasta el asiento
Do me encadena
Terror sombrío
Que me rodea, Por nada me levantara ! Quede la ventana abierta 1
Me acompañaba
Mi lamparilla,
Mas la combaten
Húmedas brisas ;
La llama débil
Ay ! como oscila
Se apagó por fin ! Mal haya ? Qué oscuridad tan sombría I
Suenan las puertas, Que el viento abre Y cierra airado I Y no haber nadio
— 186 ■—
Qao me las cierre,
Que me acompañe 1 j Y si ahora se me aparece Aquel fantasma que sale !
Dios no lo quiera f
Terrible trance I
Como aulla el perro !
Tal vez lo espanten !
Y el aguacero
Dale que dale! Virgen Santa ! Yo te ofrezco Rezarte siempre una salve !
Va minorando el ruido, Calma un poco el aguacero, Aunque llueva otras dos horas Como no sigan los truenos, Porque mi ramo bendito Aquí c^rca no le tengo Para ahuyentarlos, quemándole, Que es excelente remedio.
Ya no truena ! Ya no llueve ! Ya van calmando los ecos, Y se oye solo el torrente
Que corre en el campo extenso
Me voy á encender mi lámpara
La encendió gracias al Cielo !
Porque si hay luz, no hay fantasmas O mejor dicho, no hay miedo I -* Cuando sacaba candela En éstos casos mi abuelo,
— 187 —
Siempre la luz salads^a (Me parece que le veo) Con " Bendito y alabado " — - Le hallo razón á mi abuelo.
Cerraremos la ventana Porque ese maldito cierzo Si se recibe de frente Es un puñal para el pecho. Cerrada esta :-buenas noches ; Ahora si gano mi lecho, Con una oración de gracias A Dios, en mi pensamiento*
m TAa&3g.
Ay, todo es tarde en la vida I El que desfallece de hambre . Encuentra al fin un mendrugo Cuando muerto al suelo cae ; Media hora antes lo salvara Media hora después, es tarde/
Un vestido para su hijo desnudo, pide una madre, Porque de frió se muere Sin que calor pueda darle. Al fin le dan un vestido : Será su mortaja es tarde f
— 188 -r
Que 86 cumpla una esperanza Pide un corazón amante ; Si se le cumpliera pronto Ese hombre seria un án^el, Cuando el dolor lo pervierte Llega el cumplimiento es tarde /
Cuando llegue lo que espero Ya no llegará á encontrarme, y tal vez trémula mano Mi pobre sepulcro excave Y escriba sobre la arena Este letrero : fue tarde /
8Fgíí4S.
Para vivir se necesita mucho, Para soñar no necesito nada ; Es menester para vivir el oro Ay ! no hay placer sin pedestal de plata !
Para soñar me basta un cielo claro Oir el grato son que hacen laa aguas ; Mirar cual cruza fatigada, errante, Por los pantanos la extraviada garza ;
Tender los ojos á la pobre choza Donde pasó nuestra lejana infancia ^
— 189-—
Lanzar al vuelo el corazón; y toda Verlo al través de una furtiva lágrima.
Así es soñar ! y así soñando miro Tendiendo atrás tristísima mirada Para encontrar en los objetos que huyen Las fuerzas y el vigor que ya me faltan.
Así es soñar ! En el azul del Cielo La casta virgen de la noche marcha,
Y yo entre mis rosales la contemplo Volar dejando en libertad el alma I
Cuando era niño, un sitio predilecto Tuve yo siempre «n la paterna casa : Un solitario corredor había,
Y al pié una tosca^ altísima muralla;
Y al frente el sesgo y silencioso rio Como una cinta de bruñida plata, Donde el verdor de los herbosos llanos Con sus bellos ribazos contrastaba.
i Qué dulce y mansa la nocturna brisa Gime del rio en las sonantes cañas ! Qué grato olor me viene de los campos Con el rocío de la noche helada !
Todo yace en silencio, y el silencio En tristísima voz cortan las vacas Que vagando en la axtensa plazoleta A sus ausentes ternerillos llaman.
— 190 —
De repente una voz desconocida En son de amor, de llanto y de plegaria Suena, y llega en las auras de la noche : Es del pueblo vecino la campana.
" Rogad, rogad, parece que me dicen, ^^ Eogád, rogad, por las dolientes almas, Entre ellas lloran las de amigos vuestros, Entre ellas sufren muchas que os amaban.'-
Y ruego y lloro, dulce madre mia, Amparo, flor y dicha de mi infancia ! Hoy por ti ruego y lloro ; pero entonces En tus rodillas reclinado estaba !
Todo ha pasado 1 AqueJ dichoso niño Que en tus rodillas ledo reposaba, Hoy para reposar tiene una piedra. . . . La muda piedra que tus restos guarda !
En dónde están mi corredor, mi rio. La clara alcoba y mi paterna casa? Hoy pueblan sus estancias conocidas En confuso rumor sombras extrañas.
Sí ! vivir es soñar ; soñando busco Los lejanos recuerdos de mi infancia, Que mas bellos se ven, cuando se miran Así al través del velo de una lágrima.
Y soñando también, soñando hojeo Del porvenir las misteriosas páginas ; Una de ellas, la fecha del regreso
A la casa paterna sé que guarda.
^- 191 —
No á la terrena, do meció mi cuna Dé una madre mortal la mai^o amada, Sino á la que la Eternidad esconde Libre de mal, de angustia y de mudanzas.
Y cuando haya partido, quizá alguno De mis amigos al bir lejana La querida campana de mi aldea, Ruegue por el descanso de mi alma I
18.
X la seftora Mercedes P* de Cinijano*
Mercedes, tu amiga Tulia (Señora que en mucho estimo) Me ha dado un tema forzado, Me ha dado "El amigo íntimo, " Advirtiéndome en seguida Que " no es amigo de amigo Sino amigo de mujer " Oh, qué tema tan bonito ! Y te puso á ti de ejemplo, O mejor dicho, á mí mismo, Aludiendo á la amistad Que te liga á ti conmigo.
— - 192 —
Bien : el tema es excelente
Y me siento enternecido ; Pero me lia dado un esdrújulo,
Y por tal razón me privo De hacerte unas redondillas Pues no hay consonante de íntimo. Echo mano del romance
Con el asonante en to ;
Y con la poca vergüenza
Que uso y acostumbro en juicio
Y fuera de él, este prólogo Con desenfado fabrico. Vamos, pues, á hablar del tema Dado, del ami^o intimo.
Tienes en tu retrete.
Querida amiga, Un objeto que siempre
Me simboliza :
Be cuerpo entero Tienes tú mi retrato :
Tienes espejo.
El espejo te adula ?
Ni por asomo. Con la mayor frescura
Te echa un piropo,
Si te halla bella ; Si no lo estás, te dice
Que estás muy fea.
Si con flores te adornas, Copia las flores ;
— 193 —
Y si lo miras seria
Serio se pone ;
Si triste y muda Te acercas, muda y triste
Verás su luna.
Anda y dile al espejo
Que te figure Alegre, alborozada
Mientras que sufres,
O te retrate Llorosa, cuando vienes
De alegre baile.
Tu fiel espejo nunca
La vefciad calla, Aunque lo hagas pedazos
La verdad nabla ;
Aunque lo engañes Mostrará el artificio
De tus disfraces.
Yo para ti y tu esposo
Soy un espejo : Si padecéis vosotros
Sufro y padezco ;
Si gozos santos Vuestro hogar embalsaman,
Yo gozo y canto.
Tus amables virtudes Tu amigo admira, Si una falta te viera
— 194 —
La enroBtraria. Cuando estás bella Te digo : estás hennosa ; Si DO : estás fea.
Asi yo mis deberes De amigo entiendo ;
Soy dual tu espejo clara Ni mas ni menos ; Soy tu (tmigo intimo
Si quitas el azogue,
' Qué queda ? — Vidrio.
A Jogé María ^uijauo O.
Los recuerdos de amor son un tesoro, Porque ellos son del corazón la historia ; Pero se van borrando con el lloro En el terso cristal de la memoria. Mas hay un bien ó un mal que queda al hombre Cuando todo en la vida lo lia perdido ; Un balsamólo puñal. Cuál es su nombre ? Su pavoroso nombre es el olvido ! Su historia se resume en el olvido !
— 195 —
JGsas plácidas horas que hoy gozamos, Las horas de dolor qae ayer sufrimos, Los bienes con que hoy nos encantamos, Aun los bienes que en sueños nos fingimos ;. - Todo, aun las impresiones que mañana Ya plácidas, ya tristes, sentiremos, Todo pasando irá cual sombra vana. Todo ¡ triste verdad ! lo olvidaremos ! Todo, todo, hasta el biea lo olvidaremos 1
Guando pinta el amante de su tierna Pasión las celestiales emociones, Ay I él la cree sinceramente eterna,
Y laten á compás dos corazones;
Mas sobre ellos se cierne el tiempo breve Oyendo sus extáticos aícentos. Pasa el tiempo y se toman paja leve Los suspiros de amor, los juramentos, { Hasta de amor los tiernos juramentos !
El que postrado ante una tumba llora Riega en su llanto el germen del consuelo ! Luego el olvido hará sonar su hora, j Porque nada hay eterno bajo el cielo ! Llorar, reir, para volver al Üanto
Y volver á reir tal es la vida !
Se eslabonan las quejas con el canto Porque ¡ triste verdad ! todo se olvida ! Porque se olvida el mal y el bien se olvida !
£1 hombre aspira á hacer eterno todo ^ Cuanto su mano toca, y ¡ todo muere ! Él llama mármol duro al blando lodo,
— 196 —
Mfts la muerte también al mármol hiere í El quiere eternizar su bien presente,
Y el porvenir su amado bien destruye ; Hacer eterno aun su dolor vebementey
Y hasta el dolor del pecho se le huye ! Qué será del placer, si el dolor huye !
Nadie es constantemente miserable, Ninguno es perpetuamente fuerte, Que la mudanza es, ay ! inevitable, Inevitable cual la misma muerte ! El hombre, por mortal, olvida y duda ; Solo un bien le es constante, la esperanza t Solo Dios en su cielo nunca muda, Que es muy grande miseria la mudanza f La muerte misma ¿ qué es sino mudanza ?
Pero esto no es un mal, es un efecto De amor de la piadosa Providencia. ¡ El hombre acá en la tierra es imperfecto í Dios es la perfección de su existencia. Que si el mal fuera eterno, caeríajnos Vencidos por el peso de ese infierno ; Si eterno el bien, á Dios olvidaríamos. ¡ Solo el Dios que olvidamos es eterno i Solo Dios es eterno i
1867.
— 197 —
<fle la leftora Blereedes P. de Q,uiJano.
Vuelvo otra vez á oirte ! Oh ! si supieras
Las ideas que brotan y se agitan En remolino hirviente entre mi alma Al oir tus sagradas armonías !
Hay en ti un ser inteligente : él solo Esas notas dulcísimas combina
Y produce palabras misteriosas Que del cielo no mas son conocidas.
Yo suspiro al oirte, y no respondo Porque tu voz arroba el alma mia, Mas ni una sola de tus dulces notas, Ah ! ni una sola para mí es perdida.
De la incógnita fuente d« los bosques A veces me he sentado en las orillas, Frente de alguna límpida cascada Que con rabia infantil se precipita ;
Y el raudal espumoso que desciende Golpeando en la piedra, no veia
Sino esas que se apartan y se esconden A un lado y otro vergonzosas chispas.
— 198 —
Así como esas chispas son tas notas : Cual ellas saltan puras, cristalinas ;
Y cual ellas se pierden en la grama, Las tuyas en ioi alma asi se abisman.
He vagado en ks bosques por la noobe Cuando las auras gemidoras silban Y, tiernas mensajeras de las flores, Hondos pesares de la ausencia alivian;
Cuando animados los follajes verdes Sus quejas melancólicas se envían,
Y la estrella de Venus pestañea Velándose con nubes blanquecinas ;
Mas los bosques no hablaron á mi alma Cual me hablan esas notas fugitivas,. Que producen palabras misteriosas
Y con mi alma sedienta se combinan.
Llora una virgen de su amor perdido El triste adiós y la primer sonrisa ; Llora una madre de sus muertos bajos La amada faz y la postrer caricia ;
Canta un guerrero el himno de la guerra Con que á la patria á defender convida,
Y las memorias de perdidos bienes ün poeta con lágrimas suspira ;
Murmura en la hojarasca de los bosques Una parlera y grata fuentecilla ; Rimbomba el trueno y lo repite el eco ; Arrulla una paloma campesina,
— 199 —
Todo lo imitas tú, que todo germen Entre tu seno cóncavo se anida, Al que te pide llanto, le das llanto, Al que te pide risas, le das risas.
Y mi alma, obrado Dios, y que en sí guarda Un mundo de inmortales armonías, Calla como una estúpida, entre tanto Que tú. todo lo cantas y lo imitas.