Viage a los Estados-Unidos del Norte de America · Unidad 64 de 170
Unidad 64 · l3o VIAGE
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jantes proyectos que pugnan diametralmente con la soberanía popular.
He dicho que en Nueva-York habia cien templos ; pero no he hablado de la manera en que el clero es mantenido, y esto merece una particular esplicacion.
El pueblo americano es sumamente religioso, hasta el grado de fanático en algunos pueblos y congregaciones; pero el culto está enteramente en manos del pueblo. Ni el gobierno general, ni el de los Estados tienen género alguno de intervención en las materias relisriosas. La necesidad de tener un tempío ó capilla para juntarse los sábados, como ellos dicen, conforme al precepto del Ge'nesis , forma esas asambleas de gentes de un mismo culto, quienes convienen en los términos en que se ha de arreglar el culto : nombran sus 'ministros, los mantienen, y ejercen sobre ellos la jurisdicción que debe tener una compañía que paga sus dependientes. Para facilitar el ejercicio de su gobierno litúrgico y económico, se eligen cierto número de personas que tienen las facultades de administración delegadas por la congregación. Éntrelos protestantes, luteranos, presbiterianos, episcopales, etc., el pueblo elige sus ministros, y los despide cuando tienen mala conducta. Entre los católicos sucede lo mismo ; pero usan la forma de pedirlo al obispo, que jamas se lo niega. Los obispos católicos son enviados por el papa ; y ellos los reciben ó no según les parece conveniente. Los episcopales, cuando tienen vacante, se
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reúnen á nombrar sus prelados. Todo esto es conforme á la disciplina de los primeros siglos del cristianismo, y compatible con el sistema de igualdad popular. Otro cualquier método, en que el gobierno tenga parte en los negocios del culto, es destructivo de la libertad.
No puedo resistir al deseo de insertar aquí un documento, que da una idea clara y perceptible de todo el sistema político de los Estados-Unidos del Norte, en lo concerniente á materias religiosas. El que habla es un obispo de la congregación episcopal, Mr. Hobart que murió en un pueblo del Estado de Nueva-York, ejerciendo su santo ministerio, cuando yo me hallaba en aquel Estado.
A la muerte del gobernador De Witt Clinton, uno de los hombres mas benéficos y honrados de los Estados-Unidos, el corregidor de la ciudad de NuevaYork pasó una nota al obispo Hobart suplicándole hiciese publicar de una manera solemne en los templos de su culto, la lamentable muerte del gobernador del Estado. Ved aquí lo que contestó el obispo en 1 6 de febrero de 1828.
c Señor, he recibido hoy del secretario de la corporación de la ciudad una copia de la resolución del consejo común ( ayuntamiento ) , por la que se suplica á los reverendos eclesiásticos de la ciudad respetuosamente publiquen mañana, en forma correspondiente y solemne , en sus iglesias, la muy lamentable desgracia sufrida por nuestra patria común