Viage al Parnaso La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia) · Unidad 21 de 27
JORNADA IV. — parte 2
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En valde, ilustre General prudente, Han sido nuestras fuerzas ocupadas, En valde te has mostrado diligente, Pues en humo y en viento son tornadas Las ciertas esperanzas de victoria, De tu industria contino aseguradas: El lamentable fin y triste historia De la ciudad invicta de Numancia, Merece ser eterna la memoria. Sacado han de su pérdida ganancia, Quitado te han el triunfo de las manos, Muriendo con magnanima constancia. Nuestros disignios han salido vanos, Pues ha podido mas su honroso intento, Que toda la potencia de Romanos. El fatigado pueblo en fin violento Acabó la miseria de su vida, Dando triste remate al largo cuento. Numancia está en un lago convertida De roxa sangre y de mil cuerpos llena, De quien fue su rigor propio homicida: De la pesada y sin igual cadena Dura de esclavitud se han escapado Con presta audacia de temor agena. En medio de la plaza levantado Está un ardiente fuego temeroso, De sus cuerpos y haciendas sustentado. A tiempo llegué á verle, que el furioso Teogenes, valiente Numantino, De fenecer su vida deseoso, Maldiciendo su corto amargo signo, En medio se arrojaba de la llama Lleno de temerario desatino. Y al arrojarse, dixo: ó clara fama, Ocupa aqui tus lenguas y tus ojos En esta hazaña que á cantar te llama! Venid, Romanos, ya por los despojos Desta ciudad en polvo y humo envueltos, Y sus flores y frutos en abrojos. De alli con pies y pensamientos sueltos Gran parte de la tierra he rodeado, Por las calles y pasos mal revueltos, Y á un solo Numantino no he hallado Que poderte traer vivo siquiera Para que fueras dél bien informado Por qué ocasion, de qué suerte ó manera Cometieron tan grande desvario, Apresurando la mortal carrera.
CIPION.
Estaba por ventura el pecho mio De barbara arrogancia y muertes lleno, Y de crueldad justisima vacio? Es por ventura de mi condicion ageno Usar benignidad con el rendido, Como conviene al vencedor que es bueno? Mal por cierto tenìades conocido El valor en Numancia de mi pecho, Para vencer y perdonar nacido.
QUINTO FABIO.
Jugurta te hará mas satisfecho, Señor, de aquello que saber deseas, Que vesle vuelve lleno de despecho.
_Torna_ JUGURTA _por la mesma muralla_.
JUGURTA.
Prudente General, en vano empleas Mas aqui tu valor, vuelve á otra parte La industria sin igual de que te arreas. No hay en Numancia cosa en que ocuparte, Todos son muertos ya, solo uno creo Que queda vivo, para el triunfo darte. Alli en aquella torre, segun veo, Alli denantes un muchacho estaba, Turbado en vista, y de gentil arreo.
CIPION.
Si eso fuese verdad, eso bastaba Para triunfar en Roma de Numancia, Que es lo que mas agora deseaba. Lleguemonos allá, y haced instancia Como el muchacho vuelva á nuestras manos Vivo, que es lo que agora es de importancia.
VIRIATO _desde la torre_.
Dónde venis? ó qué buscais, Romanos? Si en Numancia quereis entrar por suerte, Hareislo sin contraste á pasos llanos. Pero mi lengua desde aqui os advierte Que yo las llaves mal guardadas tengo Desta ciudad, de quien triunfó la muerte.
CIPION.
Por esas, joven, deseoso vengo, Y mas de que tu hagas experiencia Si en este pecho piedad sostengo.
VIRIATO.
Tarde, cruel, ofreces tu clemencia, Pues no hay en quien usarla, que yo quiero Pasar por el rigor de la sentencia. Que consuelo amargo lastimero De mis padres y patria tan querida Causó el ultimo fin terrible y fiero.
QUINTO FABIO.
Dime, tienes por suerte aborrecida, Ciego de un temerario desvario, Tu floreciente edad, tu tierna vida?
CIPION.
Templa, pequeño joven, templa el brio Y subjeta el valor tuyo y pequeño Al mayor de mi honroso poderio. Que desde aqui te doy mi fe, y empeño Mi palabra, que solo de ti seas Tú mismo el propio y conocido dueño. Y que de ricas joyas y preseas Vivas lo que vivieres, abastado, Como yo podré darte, y tu deseas, Si á mi te entregas, y te das de grado.
VIRIATO.
Todo el furor de quantos ya son muertos En este pueblo, en polvo reducido, Todo el huir los pactos y conciertos, Ni el dar á sujecion jamas oido, Sus iras y rencores descubiertos Está en mi pecho todo junto unido; Yo heredé de Numancia todo el brio, Ved si pensar vencerme es desvario. Patria querida, pueblo desdichado, No temas ni imagines que delire De lo que debo hacer en ti engendrado, Ni que promesa ó miedo me retire, Ora me falte el suelo, el cielo, el hado, Ora á vencerme todo el mundo aspire, Que imposible será que yo no haga A tu valor la merecida paga. Que si á esconderme aqui me truxo el miedo De la cercana y espantosa muerte, Ella me sacará con mas denuedo, Con el deseo de seguir tu suerte; Del vil temor pasado, como puedo Haré ahora la enmienda osado y fuerte, Y el error de mi edad tierna inocente Pagaré con morir osadamente. Yo os aseguro, ó fuertes ciudadanos, Que no falte por mí la intencion vuestra De que no triunfen perfidos Romanos, Si ya no fuere de ceniza nuestra. Saldrán conmigo sus intentos vanos, Ora levanten contra mí su diestra, O me asesaren con promesa cierta, A vida y á regalos, ancha puerta. Teneos, Romanos, sosegad el brio, Y no os canseis en asaltar el muro, Que aunque fuera mayor el poderio Vuestro, de no vencerme os aseguro. Pero muestrese ya el intento mio, Y si ha sido el amor perfecto y puro Que yo tuve á mi patria tan querida, Asegurelo luego esta caida.
_Aqui se arroja de la torre, y dice_ CIPION.
CIPION.
O nunca vista memorable hazaña, Dina de anciano y valeroso pecho, Que no solo á Numancia, mas á España Has adquerido gloria en este hecho! Con tu viva virtud, y heroica, estraña Queda muerto y perdido mi derecho: Tú con esta caida levantaste Tu fama, y mis victorias derribaste. Que fuera aun viva, y en su ser Numancia Solo porque vivieras, me holgara, Que tu solo has llevado la ganancia Desta larga contienda, ilustre y rara. Lleva pues, niño, lleva la jactancia, Y la gloria que el cielo te prepara, Por haver, derribandote, vencido Al que subiendo queda mas caido.
_Suena una trompeta, y sale la_ FAMA.
FAMA.
Vaya mi clara voz de gente en gente, Y en dulce y suavisimo sonido Llene las almas de un deseo ardiente De eternizar un hecho tan subido. Alzad, Romanos, la inclinada frente, Llevad de aqui este cuerpo, que ha podido En tan pequeña edad arrebataros El triunfo que pudiera tanto honraros: Que yo que soy la Fama pregonera, Tendré cuidado, enquanto el alto cielo Moviere el paso en la subida esfera, Dando fuerza y vigor al baxo suelo, De publicar con lengua verdadera, Con justo intento, y presuroso vuelo El valor de Numancia, unico y solo, De Batro á Tile, y de uno al otro Polo. Indicio ha dado esta no vista hazaña Del valor que en los siglos venideros Tendrán los hijos de la fuerte España, Hijos de tales padres herederos: No de la muerte la feroz guadaña, Ni los cursos de tiempos tan ligeros Harán que de Numancia yo no cante El fuerte brazo y animo constante: Hallo sola en Numancia todo quanto Debe con justo titulo cantarse Y lo que puede dar materia al canto, Para poder mil siglos ocuparse La fuerza no vencida, el valor tanto, Dino de en prosa y verso celebrarse, Mas pues de esto se encarga mi memoria, Dese feliz remate á nuestra historia.
_FIN DE LA TRAGEDIA_.
_EL TRATO DE ARGEL_
COMEDIA
DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
INTERLOCUTORES.
AURELIO. SEBASTIAN. SAAVEDRA. PEDRO ALVAREZ. FRANCISCO Y JUAN: _muchachos_. SU PADRE Y MADRE. SILVIA. _Todos cautivos_. FATIMA, Y ZARA: _moras_. LA NECESIDAD. LA OCASION. UN DEMONIO. IZUF: _Rey de Argel, moro_. BAYRAN: _moro_. OTRO MORO. UN CAUTIVO, _que se va_. DOS MERCADERES. UN PREGONERO. UN LEON.