Viaje a los Estados Unidos del Norte de América · Unidad 9 de 175
Unidad 9 · PROLOGO.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
PROLOGO.
Este libro no tiene ningún mérito en cuanto á oií~ ginalidad. Puedo decir que no me ha costado mucho trabajo mental; porque la mayor parte de las descripciones, de los documentos y aun muchas reflexiones, ó las he sacado de otros,, ó de mis apuntes hechos sobre los lugares. He añadido al tiempo de coordinarlo algunas consideraciones que nacian de las circunstancias ó hechos que yo referia. Sin embargo,debe ser de mucha utilidad para los mexicanos, que son á los que le dedico. En él encontrarán una descripción verdadera del pueblo que sus legisladores han querido imitar. Un pueblo laborioso, activo, reflexivo, circunspecto, religioso en medio de la multiplicidad de sectas, tolerante, avaro, libre, orgulloso y perseverante. El mexicano es ligero, perezoso, intolerante, generoso y casi pródigo, vano, guerrero, supersticioso, ignorante y enemigo de todo yugo. El norteamericano trabaja; el mexicano se divierte: el primero gasta lo menos que puede; el segundo hasta lo que no tiene: aquel lleva á efecto las empresas mas arduas hasta su conclusión; éste las abandona á los primeros pasos: el uno vive en su casa, la adorna, la amuebla, la preserva de las inclemencias; el otro pasa su tiempo en la calle, huye la habitación, y en un suelo en donde no hay estaciones poco cuida del lugar de su descanso. En los estados del Norte todos son propietarios y tienden á aumentar su fortuna; en México los pocos que hay la descuidan, y algunos la dilapidan.
Al hablar así debe entenderse que hay honorables excepciones, y que especialmente entre la gente de educación se encuentran virtudes sociales y domésticas muy recomendables. También hay en los Estados-Unidos personas pródigas, perezosas y despreciables. Pero no es esta la regla general.
Parece que oigo á algunos de mis paisanos gritar: ¡Qué hoiTor! ved cómo nos desacredita este indigno mexicano, y nos presenta á la vista de los pueblos civilizados. Tranquilizaos, señores, que yá otros han dicho eso y mucho mas de nosotros y de nuestros padres los españoles. ¿Queréis que no se diga? Enmendaos. Quitad esos ochenta y siete dias de fiesta del año que dedicáis al juego, á la embriaguez y á los placeres. Acumulad capitales para vuestra decente Qianutcncion y la dd