Viaje de SS. MM. y AA. por Castilla, Leon, Asturias y Galicia : verificado en el verano de 1858 · Unidad 120 de 206

Unidad 120 · I NTERIQR DE LA TUMBA DF. PELAYO

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I NTERIQR DE LA TUMBA DF. PELAYO

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lia gruía, hoy sepulcro, fue el foco un dia de la independencia española, y sobre ella, sobre el monte Auseba, que la mano de Dios le concedió para eterno monumento, se levanta como gigante pirámide la historia de once siglos arrullando el eterno sueño del héroe.

— Pobre sepultura también, aun cuando rica en iguales glorias, guarda al otro lado de la de Pelayo los restos de Alfonso el Católico; y moderna inscripción, probablemente debida al mismo que escribiera la del infante, hállase grabada sobre ella (1):

Ya se venerase antes de la célebre victoria de Pelayo la imagen de la Virgen en la Cueva longa, como pretenden algunos, ó bien el noble godo la llevara consigo, la primera noticia que del templo allí edificado tenemos es el testimonio de una compulsa del libro Becerro del Real patronato, sacada en 26 de mayo de 1708 á instancias del abad D. Pedro González Toraño, del cual consta que D. Alonso I el Católico erigió en la misma cueva de

Los restos de Pelayo y de su muger la reina Gaudiosa, estuvieron primero en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, distante una legua de Covadonga. Levántase este templo entre pintorescas praderas en la cima de una colina, y su arquitectura, participando de los caracteres latino-bizantinos, estilo usado en la monarquía visigoda y en los primeros años de la asturiana, no puede por sí sola decidir si su fundación fue debida á D. Pelayo, dedicándola á Santa Eulalia de Mérida, ó si ya existia de antemano, como parece deducirse de las palabras de Yepes en la historia de la regla de San Benito, y de las de Carballo cuando dice, «que á esta iglesia se acojieron muchos monjes huyendo de los árabes. Según el primero, fué antiguamente monasterio de Benedictinos.

Dentro de esta iglesia, que en la crónica de Alfonso el Magno, atribuida por otros a Sebastian de Salamanca, se llama de Santa Eulalia de Belapinio , y en la del monje de Albelda de Belañia Abelania, subsisten aún dos antiquísimos sepulcros vacíos, desde que á Covadonga trasladó los restos de ambos esposos Alfonso el Católico. En el arco de la antigua portada de esta iglesia están esculpidos dos diablos, cociendo el uno en una caldera á un condenado, y el otro arrastrando de los cabellos á un hombre. Los naturales del pais creen ver en aquella alegoría retratado el castigo de D. Oppas y sus secuaces.— Lo mismo en la sepultura de Abamia que después en la de Covadonga, se encontraba sobre la losa por todo adorno la espada de Pelayo, hasta que en modernos tiempos fue trasladada á la Armería Beal de Madrid. (Véase el proyecto de restauración de Covadonga por el Señor Caunedo, que dejamos trascrito.)

(1) Dice así: aquí yace f.l católi-