Viaje de SS. MM. y AA. por Castilla, Leon, Asturias y Galicia : verificado en el verano de 1858 · Unidad 135 de 206

Unidad de lectura 135

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quinas, de 6 caballos cada una, sirven para alimentar de agua todas las calderas, tomándola de los dos estanques de sillería construidos á la inmediación del edificio, y de las cuales ya hemos hecho mérito. En este taller se elaboran, además de todo lo que de hierro forjado necesitan las máquinas, la mayor parte de los herrajes de todas clases para la construcción y armamento de los buques, con la misma perfección y buenas circunstancias que en los mejores establecimientos estranjeros. En la parte mas alta del frente del E , que se halla á 8 metros sobre el nivel del suelo de los demás edificios que están del otro lado del puente, hay una pequeña caseta donde está colocado un cabrestante de vapor, desde el cual arranca un ferro-carril que, pasando por delante de una de las puertas del edificio y siguiendo en una línea tortuosa é inclinada á la dirección del S., atraviesa el nuevo puente construido hácia esteestremo del canal ó antiguo dique de maderas. En este puente, que es en donde empieza la pendiente del terreno, son arreatados á un carro hecho al intento los demás que conducen los efectos y carbones necesarios para dicho taller: hecha una señal convenida, el encargado del cabrestante lo pone en movimiento, y arrollándose en él la cuerda de cáñamo que sujeta el carro principal, sube este con todos los demás que se le unen, recorriendo en tres minutos la distancia de 177 metros, pudiendo arrastrar hasta 10 toneladas de peso. Este camino está preparado ingeniosamente con poleas y rolletes de hierro. La bajada de los carros con las piezas elaboradas se efectúa por solo la gravedad, sirviéndoles de retenida el mismo cabrestante.

Desde el puente espresado se divide el carril en dos ramales, uno que termina en el estremo S. de la factoría, y el otro que corre hácia el N. por toda la longitud del Gran Tinglado, separado un corto trecho de la espalda del edificio. Al frente de las puertas de los talleres hay unas plataformas que sirven para cambiar la dirección de los carros é introducirlos en ellos. Esta línea de carril no se estiende solo á la factoría, sino que continúa en varios ramales; pasa por delante de otros obradores y del almacén general, y siguiendo uno de ellos por la orilla de la dársena, tocando á los dos pescantes mecánicos, colocados recientemente á corta distancia el uno del otro frente á la arcada del almacén general, y desde allí hasta el Parque, cruza por el nuevo terreno de la alameda , que se acaba de cerrar , formando hoy un total en línea recta de 2.390 metros, sin contar el que corre por

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dentro de los talleres y almacenes. Grande es la utilidad que prestan estos carriles, facilitando eslraordinariamente las comunicaciones y acarreos, y economizando á la vez muchísimo tiempo y dinero.

Las obras de esta nueva factoría se han ejecutado con la mayor rapidez. El día 10 de julio de 1853 se removió la primera piedra del Gran Tinglado, y el 12 de febrero de 1838 cayó al agua desde el baradero la goleta Santa Teresa, montando las primeras máquinas de vapor que salieron de los talleres del Estado. En ellos se han construido ya las de la fragata Blanca, de 360 caballos, y las de la goleta Santa Rosalía, de 80. Se montaron las de la goleta Isabel Francisca, las de la fragata Berenguela y las del vapor Narvaez, cuyas máquinas vinieron de Inglaterra. Actualmente están en construcción dos de á 230 caballos, una de 180, otra de 40 y seis de á 63, además de las reparaciones de las de algunos buques de vapor, construcción de calderas y piezas para los mismos, con otros muchos trabajos de varias clases. Todas las obras de este importante establecimiento, así en la parte de edificios, distribución y montura de los aparatos mecánicos, como en la fabricación de las máquinas completas para buques, se han ejecutado bajo la inmediata dirección de D. Trinidad García de Quesada, actual brigadier director de ingenieros de marina.

Siguiendo el Gran Tinglado hácia el N., y unido á la pared que cierra por este lado la escalera de piedra que da subida á las azoteas, se halla en el segundo cuerpo el local destinado á la fábrica de motonería, de cuyo establecimiento debe salir el surtido de este artículo para toda la marina de guerra. La habilitación de este curioso taller se halla ya bastante adelantada, y montadas muchas de sus máquinas. Numerosos son los diferentes aparatos que han de funcionar en este naciente obrador. El vapor con su aplicación universal es en este, como lo es en los demás talleres, la fuerza motriz que da movimiento á todas las máquinas y minuciosas herramientas mecánicas. La caldera que lo produce es vertical, y se halla colocada en uno de los tramos de la escalera. Esta fábrica no ocupa mas que el cuerpo alto: tiene 24,16 metros de largo, 14 ventanas, 2 puertas que salen á las azoteas, y 8 lumbreras. Hay en el centro del piso dos balaustradas de hierro, cuyos huecos sirven para la comunicación de la luz á los dos cuerpos.

En el bajo se ven ya casi concluidos los trabajos y montadas las máqui-

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ñas para el nuevo taller de sierras, en donde se ha de cortar la madera que se emplee en las diferentes atenciones del arsenal, haciendo además uso de algunos otros aparatos para machembrar , correr molduras y otras obras de esta especie. El vapor para la máquina motriz se generará en calderas colocadas, como en los otros talleres contiguos, en una caseta arrimada á la pared del mismo. Dicha máquina hará funcionar también, por medio de un largo eje de trasmisión que pasará por el segundo cuerpo de este edificio, siguiendo la dirección del N., los instrumentos modernos colocados en los obradores de escultura, pintura y carpintería de blanco, que se estienden por todo el resto de azotea hasta el primer saliente, en una línea de 12 í metros. El establecimiento de estos otros dos talleres mecánicos fue igualmente dirijido por el mismo D. Trinidad García de Ouesada.

El resto del edificio, que se compone de todo el saliente del N. y del cuerpo bajo comprendido en las 15 arcadas que desde éste continúan hasta el taller de sierras, está ocupado del modo siguiente: el cuerpo alto con la escuela de maquinistas y maestranza, teniendo un espacioso salón para la clase de dibujo; y en el bajo está el paso para la espalda del edificio, que coje toda la arcada del centro, enteramente abierta, por donde corre el ferro-carril: las otras dos, (pie están cerradas, sirven, la una de almacén de piezas sueltas de máquinas, y la otra para pañol del contramaestre del dique y para botiquín, ocupando todo el resto de las arcadas los obradores de tonelería y cureñaje, casillas de calafates, carpinteros de rivera é hidráulicos, aserraderos, y casilla de herramientas. Sobre cada una de estas divisiones hay un entresuelo, destinado á cuartos de maestros y capataces, y almacenes ó depósitos de diferentes efectos. Estos talleres y casillas son los únicos que hoy se hallan cerrados con nuevos enrejados de madera, y con la arcada abierta en toda su longitud, teniendo por la espalda en paredes de cal y canto, en la línea eslerior, grandes ventanas de cristalería que los bañan de luz. De igual manera se hallan en el dia cerradas por delante y por detrás con vidrieras todas las demás arcadas del Gran Tinglado, á escepcion de las que han sido destinadas para puertas, dejando solamente una enteramente abierta, contigua al obrador de sierras, para la comunicación del uno al otro frente, como la otra de que hicimos mérito. También se ven, empezando desde la pared donde termina el taller de motonería, los remates de fas paredes medianeras que dividen los obradores,

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saliendo como cosa de 1,5 metros sobre el tejado, á fin de evitar la comunicación de algún incendio, si desgraciadamente llegase á ocurrir. Aquellos remates se denominan corta- fuegos; y estos, y los muchos tubos y chimeneas que salen de lodos los talleres exhalando vapor y humo, son las señales esteriores que revelan desde luego el objeto de grande importancia nacional á que se halla hoy destinada esta considerable parte del Gran Tinglado.

Pasado el puente que hay en el eslremo S. del antiguo dique de maderas se encuentra un nuevo edificio, destinado á depósito de carbón y de otros efectos. Desde allí, tomando la dirección del 0., y después de pasar un cuerpo de guardia, se halla á alguna distancia un gran tinglado, llamado de la Escollera, que se está reedificando, y que sirvió por muchos años para depósito de cañones. Tiene de largo 200 metros, 22 de ancho, y se le están dando 5,5 de altura. Inmediato al estremo occidental de este tinglado se halla el cuartel del presidio, cuyos patios están cerrados de altas murallas. Este edificio, que habia quedado completamente abandonado desde la guerra de la Independencia , cuando se formó el batallón de presidarios del arsenal, se reparó completamente en 1851, con su capilla y demás piezas convenientes, para admitir los confinados que vinieron á filíesele 1852, y los cuales subsistieron hasta el 1 .° de junio de 1859, que se volvieron á conducir al presidio de la Coruña. Entre este cuartel y la punta del malecón que forma la entrada de la dársena, habia otros tinglados semejantes á los que quedan descritos, aunque mas pequeños, los cuales se han desplomado. Desde el estremo del malecón se tuerce de nuevo á la derecha en la dirección del N. para recorrer el martillo que forma allí, y que abriga la dársena de los vientos del S. y del S. O. Como es estrecho no hay en él mas edificios que un cuerpo de guardia. Llegando á la punta del martillo es necesario retroceder, para volver por el mismo camino á la puerta del dique, ó bien embarcarse para dirijirse á cualquier parte del arsenal.

Siguiendo ahora la descripción por la puerta del Parque, que se halla también en el frente del N., á casi igual distancia del eslremo occidental que la del dique respecto del oriental, diremos que para entrar por aquel arsenal se atraviesa el foso por un puente de madera. Dicha puerta, situada al frente de una pequeña alameda y de la plaza del Ferrol Viejo, ha tenido una reforma que la embelleció notablemente en el año de 1858, pues an-

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les no correspondía ni con las oirás dos del dique y astillero, ni con las suntuosas obras de los demás edificios del arsenal. Aprovechando un precioso escudo de armas Reales de alto relieve, sostenido por dos leones rampanles, todo labrado en piedra, que yacia olvidado en medio de las ruinas que en la actualidad presentan los edificios del primitivo arsenal de la Grafía, se colocó sobre el ático que corona la puerta indicada. Esta obra, ejecutada bajo el pensamiento del segundo Comandante de arsenales Don Ramón Piñeiro, de acuerdo con el Rrigadier Comandante Subinspector Don Francisco de Paula Pavía, siendo Capitán General del departamento Don Juan José Martínez, proporcionó á la entrada del parque una hermosa portada. Debajo del escudo se lee en letras doradas la siguiente inscripción:

EN LOS CINCO HUMEROS DIAS DEL MES DE SETIEMBRE DE 1858 VISITÓ ESTE ARSENAL Y LA CIUDAD DE FERROL LA REINA DOÑA ISABEL II Y SU AUGUSTA REAL FAMILIA.

Por la parte interior hay otra que dice: