Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · Unidad 24 de 76
CAPITULO VI. — parte 2
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Esta unidad sigue disponible para lectura, pero no se incluye en el índice de búsqueda porque forma parte de una continuación técnica, contiene metadatos editoriales, repite un título o no alcanza entidad suficiente como página independiente.
Tal es siempre el resultado de las fortificaciones. La libertad y la justicia son los mejores baluartes de defensa para un pueblo civilizado; mientras que las _ciudadelas_ son en todo caso los cerrojos que encierran, dominan y esclavizan á las _ciudades_. Los Ingleses, muy al contrario de sus rivales de Francia, han tenido el buen juicio de comprender que las fortalezas no deben estar al lado de las fábricas, las academias y los monumentos de la civilizacion,--porque hay un poder que defiende mejor que todos los cañones el santuario de una ciudad ilustre y los tesoros del arte, de la industria y del comercio; ese poder es el de los _intereses_ sociales apoyados en la libertad. Lóndres no tiene mas fortalezas que sus puentes, sus vapores, sus ferrocarriles, sus fábricas y monumentos de toda especie. La civilizacion es la mejor garantía de esa inmensa metrópoli de la opulencia. Pero Francia es un país militar por excelencia, y no es extraño que París, la capital del mundo del _espíritu_, esté rodeada de los instrumentos de la _fuerza_.
* * * * *
TERCERA PARTE.
DE PARÍS A MADRID.
* * * * *