Viajes por España · Unidad 17 de 26

CAPÍTULO IV

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

LA GRANADINA EN EL HOGAR DOMÉSTICO

Echada la sonda en la imaginación y en el corazón de nuestra heroína, y conociendo, como ya conocemos, la índole y la profundidad de su fantasía y de sus creencias, se ha simplificado mucho la tarea de estudiarla, y podemos proceder á analizar sus costumbres rápida y objetivamente.

Principiemos por desenvolver este

AXIOMA

_La Granadina es la señora de su casa._

En efecto: la mujer de aquella tierra manda en jefe en el hogar, donde ejerce de hecho y de derecho una autoridad superior á la del hombre. La doctrina evangélica que rehabilitó á la hembra, ha sido cumplida allí con exceso, por lo menos en esta parte. Y es que el granadino, por pasión ingénita ó genérica, y por galantería característica, ha hecho de la mujer un ídolo, en lugar de hacer una compañera. Puede decirse que ella es la reina del palenque en que lucha el varón toda su vida. Para ella y por ella quiere ser guapo, elegante, valiente, rico, poderoso. Ella es á un tiempo juez y premio del torneo. La opinión de los hombres, criterio del honor en todos los países, no les importa tanto á los hijos de Granada como la opinión de las mujeres, criterio que aquilata el mérito y el demérito con relación al amor.

Cierto que algunas veces el esposo maltrata á la esposa, la pega y hasta la mata; pero nunca la desprecia..... ¡Es que el pobre hombre tiene celos, ó es, más generalmente, que de vez en cuando se le ocurre, como á los pueblos, sacudir la tiranía! Empero el _tirano_ (quiero decir, la mujer) aguanta el pujo; deja pasar la tormenta, y vuelve á imperar sobre el rebelde....., que entonces las paga todas juntas.--Vemos así que muchas mujeres de la clase y condición en que funcionan las manos ó la vara del marido, suelen quejarse amargamente de que éste haya renunciado por completo á sacudirles el polvo; pues entonces es cuando se creen verdaderamente destronadas.....

Por lo demás, la Granadina, desde que se constituye en esposa, adopta voluntariamente algo de la manera de vivir de las orientales.--Dígolo, porque se encastilla en el hogar, bien que sólo con el objeto de dirigirlo, de gobernarlo, de monopolizarlo. Del tranco de la calle para adentro, el marido no dispone de cosa alguna; suele no saber lo que sucede; cuando más, indica su opinión; y la mujer determina, decide, concede ó niega. Por regla general, ella es la depositaria del dinero, y, por regla universal, la distribuidora.--Habrá familias que vivan á la francesa, ó fuera de la ley de Dios, y con las cuales no recen, por consiguiente, estas bases. ¡Prescindamos de semejantes excepciones! La norma es la que digo.--Y aun hay más. El hombre en sus negocios de la calle, en los asuntos relativos á su profesión ó á su hacienda, no resuelve nada medianamente importante sin consultarlo con _la señora_ (que así se llama la que usa _vestido_), ó con la _parienta_ (que así se denomina si usa _zagalejo_). ¡Y estas no son _debilidades_ del orden íntimo ó privado, sino legítimas _deferencias_ que proclaman en alta voz los maridos como la cosa más natural del mundo!.....

En cambio, la mujer, dentro de la casa, á puerta cerrada, trabaja cuanto humanamente puede, á veces más de lo que nadie imaginaría, atendida la posición social de la _señora_.--En este punto es _La perfecta casada_ de Fr. Luis de León. No sólo la muy pobre, sino también la que vive con algún desahogo, y hasta muchas acomodadas, naturalmente hacendosas, ó que precaven el porvenir economizando, para sus hijos, barren, limpian, cosen, planchan, lavan, friegan, amasan, guisan, crían gusanos de seda y cuidan á los niños (todo al par que la criada y por ahorrarse de tomar otra), sin contar con que, cuando se ocurre, le sirven la comida á su esposo, al mismo tiempo que ellas comen aparte, yendo y viniendo á la hornilla, con la majestad de antigua matrona que diera hospitalidad á un peregrino, ó con la humildad de una reina en Jueves Santo.

Lo que la Granadina no hace nunca.....--Pero esto que voy á decir merece figurar como

AXIOMA

_La Granadina no cultiva el campo._

¡Ah! lo contrario sería un deshonor para el más pobre labriego. ¡Su mujer no es _una negra_!--Él ara, siembra, labra, coge, trilla, riega con todo el sol canicular, con hielos y nieves, con el agua á la cintura, sin reparar en su comodidad ni en su salud..... ¡Pero trabajar _ella_ delante de gente! ¡Hacer lo que puede hacer un mozo, un peón....., y, si no hay peón ni mozo, él mismo, á costa de un poco más de fatiga!..... ¡En manera alguna!

No sin orgullo consigno esta observación (aplicable á todas nuestras provincias meridionales), advirtiendo de paso á las granadinas, para que se lo agradezcan á los granadinos, que en otras regiones de España y en las más cultas naciones de Europa sucede todo lo contrario: la mujer del campesino labra la tierra, y el hombre se las compone en el hogar.--¡Y así anda ello!

Lo que sí hace la Granadina en el campo es _espigar_.--Pues ¿qué es espigar?--Espigar es hacer uso de un gracioso derecho que cristianamente concede el más pobre labrador á las mujeres necesitadas (y sólo á las mujeres) de entrar en su heredad, de donde ya se han sacado los haces, á rebuscar y apropiarse las espigas que han quedado desperdigadas en el rastrojo.--¡Después de la galantería, la caridad erigida en ley consuetudinaria! ¡Muchas leyes como ésta nos diera Dios! ¡Algo más medrado andaría nuestro siglo!.....--Pero doblemos la hoja.

AXIOMA HASTA CIERTO PUNTO

_La Granadina es lujosísima en la calle._

Ni el marido ni el padre reparan en su propia persona, con tal que la esposa ó la hija vista «_como corresponde_»: y siempre corresponde vestir mejor de lo que buenamente se puede.--El traje pontifical de la mujer, y no el del amo de la casa, representa la clase social de la familia. Un hombre rico ó linajudo podrá descuidarse en el vestir, usar ropa como de artesano ó de labrador; abandonar para _in æternum_ el frac, la levita y hasta el sombrero de copa; pero la señora de la casa no saldrá nunca á la calle sino de tiros largos, con arreglo á ordenanza, «_como quien es_», según dice ella enfáticamente.

En compensación, de puertas adentro, lleva demasiado lejos el _negligé_, que en España llamamos _trapillo_, con tal de que la casa ofrezca un aspecto irreprochable.....--Digamos, pues, que nuestra _perfecta casada_ es _objetivamente limpia_ hasta un extremo increible..... Los muebles, los utensilios de cocina (de los cuales tiene repetidas baterías de lujo que no sirven nunca), los techos, las paredes, los suelos, brillan siempre como el oro. «_¡En los ladrillos de mi casa se pueden comer migas!_» dice con muy fundado orgullo.--Si, en cambio, no todas aquellas mujeres de bien se distinguen por una completa ó total limpieza _subjetiva_, cúlpese al Sr. D. Felipe II, que dictó cierta endiablada pragmática, prohibiendo á los moriscos y moriscas de Granada el pícaro uso de los baños domésticos.

OTRO AXIOMA

_La Granadina, en general, recibe y hace muy pocas visitas._

Por lo común, se pasa toda la semana sin poner un pie en la calle y sin que ninguno de fuera pise su casa, como no sea algún pariente muy cercano.--En toda la provincia escasean las tertulias en que se reunan señoras.--Si éstas pasean, es en domingo, y eso en la capital.--En las poblaciones subalternas se necesita que repiquen más gordo.....--Pero ya volveremos sobre esto.

Entretanto, allá van algunos

NUEVOS AXIOMAS

_La Granadina es floricultora, domadora de gatos y domesticadora de canarios._

Recomiendo á los pintores _de género_ el insondable cuadro de una de estas _mujeres de su casa_, sentada al lado de un balcón, lleno de macetas floridas, entre una manada de gatos enroscados á sus pies, y media docena de canarios enjaulados sobre su cabeza.--Con esto y con su fértil aventurera imaginación, tiene bastante una hija de Granada para no estar nunca sola.

El gato, la flor, el canario y la mujer..... ¡qué cuarteto!

_La Granadina es herbívora, vinífoba y gazpacháfaga._

Es herbívora: esto es, se alimenta principalísimamente de vegetales cocidos, fritos, asados ó crudos. Cierto que acepta las sustancias animales inherentes al _puchero_, pero es como precepto medicinal más que como verdadera satisfacción. Y fuera de esto y de algún huevecillo, seguro está que ninguna Granadina se recete _motu proprio_ otros manjares que ensaladas, ensaladillas y ensaladetas, en cuyo ramo su inventiva es inagotable. Pasarán de doscientas ¡vaya si pasarán! las combinaciones que sabe hacer de aceite, vinagre y sal, con todas las hierbas del campo.--Y entiéndase que en la palabra _hierbas_ incluyo todo lo que, según el _Diccionario_, es legumbre, todo lo que es hortaliza, y además muchos frutos y frutas. Porque hay ensalada de pimientos y tomates, y de tomate crudo y solo, y de pepino, y de calabaza, y de cardo, y de patata, y de remolacha, y de escarola, y de judías, y de apio, y de pero, y de lechuga, y de coliflor, y de cebolla, y de granada, y de manzana, y de naranja, y de todo lo nacido.--¡Ah! ¡Se me olvidaba!--«_De la mar los boquerones_..... (la Granadina rinde este tributo de respeto á Málaga) _sobre todo, fritos, de noche, con ensalada de escarola_.»--Pero hablarle á la Granadina (exceptuamos á las afrancesadas) de _beefsteak_ ó de _roastbeef_, equivale á hablarle de herejes y de judíos.

Es vinífoba.--Explicación: nunca prueba el vino, como no sea muy dulce, en una broma de rompe y rasga, y considerándolo la más atroz de las travesuras. Pero en la mesa, á pasto, como en otras provincias de España y como en los demás pueblos extranjeros....., ¡jamás!--Verdad es que tampoco los granadinos, hasta hace muy poco tiempo, y salvas ligeras excepciones, habían visto el vino sobre su mesa. Y todavía, fuera de la capital, es esto verdaderamente extraordinario.--¡Sin embargo, la provincia, según datos estadísticos, resulta aficionada, muy aficionada, demasiado aficionada!.....--Pero se bebe como se peca, á solas, clandestinamente.....--«_El vino..... ¡en la taberna!_» le dice la mujer al marido. Y en seguida le elogia la limpidez, la baratura y las virtudes higiénicas del agua, «_creada por Dios para que no se beba vino_».

Es gazpacháfaga.....--¿Y quién no lo es en aquel país? ¡Desde el Prócer y el Prebendado hasta el mendigo, en diciendo que llega Mayo, todo el mundo se administra, cuando menos, un gazpachillo por día!--La Granadina-tipo se administra dos ó tres: lo toma antes del puchero; lo toma entre comidas; lo toma antes de acostarse..... Ni ¿qué fuera del género humano sin el gazpacho,

En aquella tierra, Con aquel calor, Donde tan temprano Sale siempre el sol?

_La Granadina es honesta, y en ningún caso escandalosa._

En Granada, por la misericordia de Dios, todavía está de moda la virtud de las mujeres..... Quiero decir que la opinión pública no tolera el pecado, ni transige con las pecadoras..... Son, pues, ellas buenas por innata circunspección y acendrada religiosidad, y al mismo tiempo porque les es indispensable para vivir entre las gentes; y de aquí resulta que su rigor y severidad, no sólo impiden la falta propia, sino también la falta ajena. ¡La delincuente, en aquel país, no está dentro del _derecho común_, como en esta Villa y Corte y como en otras varias partes! ¡Pecar en aquella provincia es para la hija de Eva colocarse _fuera de la ley_, incomunicarse con la sociedad, aislarse como una leprosa!--Quizás por esto mismo tampoco sirve allí de timbre y loor á un hombre el ser un D. Juan Tenorio ó cosa parecida. ¡Todo el mundo detesta y condena al infame que sedujo á una joven en estado de merecer, perdió á la mujer del prójimo ó dejó abandonada á la suya!--¡Dure mucho en mi amada tierra este sentido moral! Cuando él falta, los pueblos más prósperos son una repugnante sentina.--Dígalo París.

Y aquí concluyen _las generales de la ley_ de todas las Granadinas.--Examinemos ahora los caracteres que las diferencian entre sí, según que viven en la Capital, en las poblaciones subalternas ó en el campo, y según que pertenecen á la aristocracia, á la clase media ó al pueblo. Pero examinémoslas confundidas unas con otras, pues toda clasificación regular, ordenada y simétrica, está reñida con el Arte.