Vida del general Ezequiel Zamora · Unidad 161 de 303
Unidad 161 · 296 DOCTOR L. VILLANUEVA
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296 DOCTOR L. VILLANUEVA
recibió el denodado Comandante Oviol, y otra el Capitán Jesús María Hernández, igual en lo adelante & los más renombrados del ejército liberal.
En aquel torbellino de fuego en que los bravos corianos empapaba» el suelo con su sangre, se oyó de súbito, como á la hora y media de pelea, la (orneta del General Zamora, que tocaba fuego á pié firme. Esta era la señal convenida para dar una carga á la bayoneta cor. todo el grueso del Ejército.
Tal fue el instaure decisivo de la acción, en <jue cada oficial de Zamora se impuso el deber de ■mantener su puesto á muerte ó á vida, sin dar un paso atiás.
Pinto dio muestra aquella noche de lo que habría «deser en la larga campana que se empezaba. Resiste con ánimo esforzado el terrible choque, hasta que diezmada su gente, hiende, sable en mano, por medio de las enfurecidas masas corianas, logrando al fin salirse, sano y salvo, de aquel campo de mueV? te, por el camino del Cambur.
Allí murió el joven Teniente Rodulfo Pereira, gallardo mancebo (pie había abrazado la causa federal con entusiasmo, y con él, los bravos Capitán Fernando Castellanos, v Teniente José de Jesús Chiriai 08. El Capitán Canales salió herido.
Cuando los del Gobierno, oprimidos por todos lados quisieron emprender la fuga, se encontraron cortados hacia Puerto Cabello por la columna del General Tr*as. Arvelo intentó pararse en el camino para rehacerse, pero la tropa botó los fusiles, y él mismo rcíibió una herida.
Zamora, apercibido de la derrota, les tiró encima 3a caballería. Arrojáronse unos al río, y otros
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al monte, habiendo quedado prisioneros casi todos los que siguieron por la carretera.
El parque, las caballerías, el ganado y los equipajes, todo fue á poder de los liberales.
Los partes oficiales de la acción acusan como cien muertos de ambas fuerzas. Casi todos los oficiales del Gobierno salieron heridos. El Capitán Zapata fué encontrado en el campo, muerto de un lanzazo. El Teniente Rodríguez, herido, á quien iban á sacrificar unos soldados, salvó la vida por mediación del General Trías.
El Ministro de Guerra califica el hecho de armas con estas frases: "El suceso fué desgraciado para nuestras armas, y de los partes se infiere que no hubo regularidad en el servicio de aquella fuerza al frente del enemigo''
El General D Hernández puso en conocimiento del Ministro de Guerra, que la fuerza de Cubillán s^ encQntró ocupando el sitio de El Patito, por contrariar órdenes expresas del Estado Mayor, comunicadas al amanecer del 23 Sin embargo Cubillán declaró que estaba allí por disposición del Jefe de Puerto Cabello, General Justo Briceíio.
Esta comunicación del Estado Mayor del General Páez, escrita á las 3 de la madrugada del 23, decía que habiendo sabido el Jete de Operaciones la llegada de los facciosos desde el día anterior 22, á las cinco de la tarde, á la boca de Yaracuy, y siendo posible que tomaran el camino de Valencia, se le ordenaba no comprometiese combate, sino se retirara, guardando la distancia conveniente del enemigo para evitar un encuentro ; debiendo vigilar sus movimientos y dar parte de ellos al Estado