Vidas de españoles célebres · Unidad 15 de 206
Unidad 15 · 38. XSPAI^0I.XS ClLSBUf*
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Jo hará asi; y juro no nuu hasta quB cm
verdad me puedan Llamar de ganancia. Otor'» gadme^ pués, el plaxo que da eljuero d ¡os hi^ josdalgo de Castilla para poder salir del rey^ no 9 porque desde hoy me desnaturalizo , y me despido de ser vuesiro ikssaüo. Qoúo redncirla el Rey ; mas siendo vanos sus escuerzos , Lulx) de ooBoederle el pUzo qM pedia, y al fin de él zuan se salió de CástiUa acompañado de algimos deudos j .amigos.
En las ettrcolias relacbnet qoe halaa floton^ oes entre las dos naciones que se disp ataban el sefiofío da España^ erA.mnj oonma ver á loa oa<- BftUeros cristianos irte á serrír i loe moros, y á los moros Fexúr á los estados de los cristianos. £jitalia todavía «n Algecirdi Aben Jncef ; y Oasnan aa lesolvió á seguirle.! proipetiendoie que le as^tiria oft todas sos empctar^ menos contra ,el Eejr do Castilla ó qualqmera otro Príncipe cristiano. El Monarca berberisco xecibió á él y á sus compa«» icios boíl el mayor agasajo ; y dándole A mando de todos los cristianos que estaban á su servicio, m le Uevó al Africa consigo* - La primera expedición en que le ocnp6 fne la de ir á sujetar los árabes, ti^ibutarios.de sa impe-< vio , qoe debíAidole ya dos áMs de bontrflmciotieSy se resistian á pagarlas. £stos árabes, siguiendo
siempre la oostiuttbirodo andar divaganda^
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nan asiento ai domicilio üxo ; no pagaban jamas «¡DO finados: y «ntonoes, orgullosos con sa mn-» cbedambre , llevaron la insolencia hasta amenazar al Key de fez que le quitarian la ooromu Gus-* JusD) eoct^ado de rediuárlc^ , propuso á Absii Jacef que comprase ó hiciese dar libertad á to« dM los cuiCítos cristisnos qae hubiese en la áom
dad, los quales agregados á sus soldados , Lastariaa á sujetar á los rebeldes, sin necesidad de Ue<« vsr moros consigo. Hízolo asi el Hqr; y los tianos salieron en busca de los árabes , á quienes OTsmetienm» y con grande estrago ahuyentaron
hasta sus tiendas. Espantados y escarmentados sus slfaqniesy vinieron al campo de Guzman 9 y no scM lo entregaron las pagas que debían, sino que ato* dieron muchos dones para sus vencedores, á fin ds que los desasen en sosiego. Con esto dieron la
vnelu á Fez , y el Rey hizo generosamente mer« ced de uua de las pagas á Guzman, el qual la psrtié oon sus soldados»
Con este servicio , con su prudencia y sus de* mas virtudes, se hizo un lugar tan distinguido en squella corte, que Aben Jucef ponía en el toda SQ ertimaciott y confianza. El poder y autoridad que iffi disfrutaba resonaban en Castflla, á tiempo' que la monarquía, desgarrada en dos facciones. Sitaba en el paulo de padecer una revolución lastiiQosa* £n medio de las prendas eminentes que
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adoniabaii á Alfonso el Sabio, veíase en sos ocm*' iejos y determioacidues una irresoluaon y una inoonstancia moy agenae dol oaráeler entero y fiiv
Ble j qne tan respetable baLia hecho á su padre* A los dos grande errdres de su reyoado , la alteración de la moneda , y la aceptación del impe-^ rio 9 adadió al ¿u de $ns ám^ k iiUeiicion de va* fiar la sucesión áA r^pao^ solenmemeatii declara* da en cortés á favor de su hijo Sancho. Es verdad que esta declaración había sido becba en perjoicio de los hijos del Príncipe béredero Tkm Fer^ nando de la Cerda , muerto en Villareal al tiempo de la invasión de los moros. Pero Sancho había defendido el estado : y el ^oe maniiestó ea aquella ocasión , ganándole laa voluntades de los Grandes , de los pueblos^ y anndel B-ey, fueron recompensados con llamarle á la encesiotty escdoyendo de ella á sos sobrinos* Si esto fue una injusticia, ya estaba hecha; y qual« quiera innovación iba á causar una guerra civil» porque Sancho no era hombre de dexarse despo* jar tratiquilameute del objeto de su ambiciou^. oons^uido ya por sus servicios* Estaban anterioiv mente encontradas las voluntades de hijo y padre con disgustos domésticos, euconados miserable mente por los mismos que debieran ooncertarloe» Aái quaiido el Rey propuio uaa uueva alteración
en la monedai y que se desmemhrasc el rejiia de
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Jaca para darle á uno de sus metos , roiúpíó por todas partes ei descontento; y jontoi en Vallado^
Kí los ricosboiiibres con Don Sandio , declararon uiiiáliil á administrar y gobernar el rc^no ai gíshdor de Caslilku Las mas de las ciudades , lo» PreLiJos , los Grandes, sus hijos , su e&posa, todos le aUodonaron ; menos Sevilla, qne.se mantuvo lola en su obediencia. Los otros Principes de Esptóa aliadosy parientea suyos no le acudieron» y dlLe^ de Granada, su eoemigo , confederado oon ^ , hacia mas espantoso el peligro y mas esCiodaloia la rdbdion.
En r.iii ,1 margo aparo el infeliz Monarca, todo eotfegado á su desesperaoon, pensó meterse M todas sus riqnexas en una nave que hizo pre-» parar y pintar de negco ; y dexando su ingrata pa-» toa y su desnatnnjisada £unilia, abandonarse £ lis oncLia y á la fortuna. Mas untes de poner en obra este deaesperado designio » volvió los ojos al Afinca, y se acordó de Gnzman , y qnisoT implorar la autori lady el poder que disírutaba en la corte ^ fes. £ntonofls fue quando le escribió la carta^ alada por ca&i todos nuestros histoi ladüi es , mottuaeBlo mgular de aBiocion y de eloqneocia, al wwimp tiempo que leodon insigne para los Prm* cipes y los hombrea. Su cautexU> Uteral es el ai* piflate:
« Piuuü Don Alonso Feces de Guunan : k mi
4> IBVAf OLIS citin»#
cuita es tan grande y que como caj^ó de alto lugar^ ie verá de Inefie; i como cayó en mí^ qae era amigo de todo el mundo , en todo A sabrás la na desdiciia é afincamiento , qne el mío fijo á sin rawoa zne face tener oon aynda de loi mioe amigos jr de los míos Perlados; los qoales^ en lugar de xieter pax » no á ezcoso ni á encnh^rtas 9 lino da-
ro , metieron asaz mal. Non íallo en la mía tierra, abrigo , nin fallo amparador nin valedor^ non mm lo mereciaido dlos^ sino todo him qne yo kt fioew 7 pnes que en la mia tierra me ialiece quien m» había de servir é ayudar , fi>raoto me es qne en la agena busque quien se duela de mí : pnes los de Castilla me faUederbn, nadie me te»á en mal qm yo basque los de Benamarín. Si los mios hijos aon mis enemigos, non será ende mal que yo tome á, los mis enemigos por fi^es: enemigos en la ley^ mas non por ende en la voluntad ^ que es el buen Aben Jttcef $ qne yo le amo i pteáo mncbo^
poique él non me despreciará ni fallecerá, ca es mi atreguado é mi apaxguado* Yo sé quanto 90^ des suyo, y quanto vm ama, oon qnanta rason, 4 quanto por vuestro consejo iará. Non miredes á cosas pasadas , sino á presentes: catá qnien sodes, c del Lnage donde venides, é que en alguii ticm-» po VOS üíié bi^: ¿ si lo vos non ficiese, vnestco bien &cer vos lo galardonará, que el que fcoe Irian, nanea lo pierde* for tanto 9 el -mía primo Alonso
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Vetei ie Gaxman, íaced á tanto coa el vuestro Seta* jr amigo mío , que iobre la mia oorofia mas averada que jro ke,y piedras ricas que ertde son, me pceüe lo que A por faiea taviere; ¿ «i la saya •fadt pudB&^es allegar, no me la estorbedes, como JO caído que non iacede^ ¿.antes tengo que» toda la boona amisfanya quo del ynestra S«ñor i Cii vuúere, será por vuestra mano: y la de Dios m con nsoo. Fecha en la mia aola leal dadad fcviffil á los treinta años de mi rej^aado, y el prifi^o de flxis cuitas. Rey*^ . «
Guarnan , olvidando el desalntroffioto pasado, expuso á Jucef la tnsíe situación del' Monarca Mellaao 9 yU pmenté k cotona qaa kafaía dé •í** prenda del auxilio c^ue se pedia. respondió el geomao moro,y //ait«r«iiif SéÜortsnmüa ndt Mia» de woy pára^qUé^ de pronto^SB éoeorra% comuélale ^ y ofrécele mi ayuda ^ y PufilücteMáá* Sapera ir eonmigfK La corona M Rey quien que quede aqui; na eh prendas y sino para me-» moria cMlinua de m^^desgrada y mtf^oaáBsa^ wnaa posó el eiCitedio ^ y vino i SevíHa acoro-» P«»iado de una mucheduoabi'e lucida de amigos y criadov, 71»eMité A tkey demdído el teaero qne. le fhñf' AkÍ cniii[)lio con gloria suya la terrible palabra^qac duS al aakr de|.r<pio, de noToIvcr £ Aaíno quando pttdww ilamarle verdaderamenté ^¿.iuáncia* 3^ci¿ido.de.AUaaftQ coo^el iionor