A los niños · Unidad 2 de 24
Unidad 2 · 6 i LOS NIÑOS.
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fanacion: profanación de todos los mas dulces, santos y poéticos sentimientos del corazón humano ; la inocencia , el amor maternal, el hogar doméstico, la cuna del desvalido, la propiedad del hábil artífice: nada de esto impone ni arredra al invasor desalmado. No parece sino que de compasión no se tiene sino lo que impone la ley para nuestros semejantes, y que, cual los fariseos, cumplida la letra de la ley, no no nos cuidamos de su espíritu. ¡Pobres pajaritos que Dios creó, como creó la mente del poeta, para volar y cantar! Delicado y débil ser, de fuerzas tan tenues, que un hilo de holán retiene prisionero; de vida tan frágil, que la presión de la mano de un niño la acaba.
»Esto nos lleva á consignar el que los niños son naturalmente crueles; pero en cambio tienen sus corazones abiertos á los sentimientos dulces y buenos que se les quieran inculcar. No basta, por cierto, el que los padres y maestros le digan: ¡Deja
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ese animal; no lo atormentes! es necesario patentizarle con ahinco cuánto sufren en sus manos moral y físicamente esos seres desvalidos, sin mas amparo que una compasión que no hallan; el ningún derecho que tienen á hacerlos sufrir y á volver mísera una vida que Dios creó feliz ; manifestarles el cómo el niño atormentador parecerá al pobre animal doliente un verdugo desapiadado, un monstruo sin corazón, á todo el mundo un niño perverso, y á Dios un alma manchada por la crueldad, no digna de que le llame Padre, y al cielo, mansión de clemencia, patria.
»Es necesario referirles el cómo un sabio legislador de la antigüedad , no recordamos si de Esparta ó de Lacedemonia, mandó ahorcar á un niño que halló destrozando a un pájaro vivo, diciendo que en él veía ya un malvado. Y no es solo á los niños á los que se debe contrarestar en sus crueldades : téngase presente de que aquellas de que hemos hecho mención y otras
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peores, son delitos de lesa humanidad; y ponemos humanidad para significar el ór~ den establecido por Dios en el mundo que creó: que las crueldades son contra la ley natural, esto es lo que dicta la sana razón.»
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Á LOS niños: sobre el racionalismo en materias DE FE Y SOBRE PRÁCTICAS RELIGIOSAS.
El abuso (que es , niños mios , el mal uso enlodas materias) es vituperable; pero de manera alguna lo es una cosa por razón de que de ella se haya abusado. Puede que del uso de las prácticas religiosas esteriores se haya abusado , ya por rutina , haciéndolas sin el espíritu que las avalora , ya por aparentar religiosidad sin tenerla, y alguna vez (muy rara) por espíritu de imitación, sin saber lo que significan.
Después de dar , no por supuestos , sino por posihles^ estos abusos de las prácticas esteriores de nuestro culto divino, ya veis que ninguna basta, pero que ni aun puede servir de pretesto pare condenarlas. No obstan-