A los niños · Unidad 21 de 24
Unidad 21 · 52 A LOS NIÑOS.
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52 A LOS NIÑOS.
»A los pies de VV. MM.» — (Sigue la firma.) (Unánimes aplausos,)
Gomo poeta, sobresalió en todos los ramos del arte poético. En el romance, género esencial y esclnsivamente español, se distinguió, y se puede afirmar que sobrepujó al primero de nuestros romanceros , Mariana.
Un chiquitin: Ese romancero, ¿era mujer?
Otro^ algo mayor: ¡Qué sé yo! ¡Galla!
El Presidente: Este es el romance:
{Con énfasis.) Con doscientos mil cabaUos
que quitan la vista al sol,
salí de Flandes, mi patria,
para deciros; señor... [Muy de prisa.) Que no tenéis vos
calzas coloradas,
que no tenéis vos
calzas como yo.
En el género bucólico, tan admirablemente tratado por el gran poeta Fr. Luis de León, sobresale igualmente nuestro nuevo académico, como veréis por esta muestra, que es notable por la naturalidad del asunto y la facilidad en la versión:
Pasé por la huerta de mi tio Antón, cogí un pepinillo , me dio un pescozón.
(Unánimes aplates os.)
Un chiquitin: Ya me la aprendí.
Pasé por la huerta de mi tio Antón, cogí un pepinillo, me dio un coscorrón.
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El Presidente: No dice coscorrón: dice pescozón.
El mucJiacho: Lo mismo da.
El Presidente: \(lómo es eso! ¿Lo mismo da? ¿Su señoría se atreve á cambiar un tilde en las composiciones de nuestros grandes ingenios?
El mucJiaclio : Mira, tontinaco; no porque le hayas subido en la mesa la vengas á echar de mas y mejor, que aquí todos somos iguales, como los coscorrones y pescozones.
El Presidente salta de la mesa y le pega. (Tumulto,)
El niucliaclio: Me has dado un coscorrón; pues toma un pescozón.
Un gallego (asomando la cabeza por la puerta): ¡Éh , filies ó demo ! si nun calláis, llamu al amu , que os fará bailar la muñeira con un látigu, es verdad.
El Presidente: ¡Anda, vil instrumento de la fuerza bruta, rebruta!
Los demás (en coro): ¡Vaite ó demu, farruquiñu!
El Secretario: Sr. Presidente, vuelva su señoría á ocupar su puesto , y á proseguir su elocuente é interesante discurso , en el que la erudición, unida á la elocuencia, patentizan que mas pueden dos que uno solo.
El Presidente : Agradecido á estos inmerecidos elogios, prosigo. En lo que mas so-
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bresale este ingenio es en la poesía imitativa, magistralmente manejada por los poetas latinos y chinescos.
Habla de las golondrinas, y dice:
{Muy de prisa.) Tratar y contratar, vender y comprar , casa labrar,
y no habiendo con qué pag-ar, huiiir, huiiir, comadre Beatriiiiz.
(Señales de vivo entusiasmo,)
El Presidente: No es menos superior y culto este aventajado miembro de nuestra Academia en sus poesías líricas y galantes, como se advierte en este canto, que aventaja en galantería á Homero :
En la puerta de su casa estaba un ratón en pie, vio venir auna curiana: «Señora : á los pies de usted. >
Aventaja á este tan renombrado poeta alemán , igualmente en la poesía bélica ; ved la prueba :
He de labrar un castillo con cien teleras, y ciento veinte bollos de centinelas.
Todos: ¡Vamos, vamos a asaltarle! ¡A las armas, corred, ciudadanos! ¡Plan, rataplán! (Tumulto^ ruido ^ confusión.)
El Secretario : Señores, por honor déla Academia, orden, silencio.
El Presidente: No concluiré este sucinto