América en fin de siglo : actualidades, sucesos, apreciaciones, semblanzas, datos históricos · Unidad 22 de 173

Unidad 22 · AMÉRICA EN FIN DE SIGLO 49

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

AMÉRICA EN FIN DE SIGLO 49

York») será la segunda capital del universo. Ella abarcará una mitad del Estado de Nueva York, dividido en cinco horoughs, vastos distritos denominados Manhattam, ó sea la Nueva York actual, Kings, hoy Brooklyn, Queens, comprendiendo las ciudades y villas de Long Island, Flushing, Jamaica, etc., y Richmond, que abarca la eraciosa isla de Staten, donde se clavan, verdes y coquetones, un montón de pueblecillos.

En el radio colosal, se prolongará el ferrocarril elevado; los tranvías tendrán un trayecto de 1,200 millas de largo; las calles 3,000 de longitud con 130,000 casas de vecinos, 37,000 hermosas tiendas, 1,100 1glesias, 1,125 hoteles, 350 escuelas públicas, componiendo un todo de 3.100,000 habitantes, mezcla extraña de todas las razas, de todos los pueblos más remotos, y que pertenecen á diversas sectas.

La electricidad y el vapor proseguirán su ya comenzada obra, en caprichosas redes telegráficas, en maquinarias ferroviarias y en aparatos de nueva caprichosa invención.

«El gobierno lo regirá un alcalde y una asamblea municipal elegida por el pueblo y compuesta de dos Cámaras.

«Esta Babilonia moderna, dirigida por un hombre tan sólo, espantaría á cualquiera cuya sangre bullera con más grados de fuego que la del cráneo del alcalde del Greater New York, el cual, eomo apocalíptico ingeniero de una gigantesca máquina, atenderá tan sólo en las doce horas del día, el movimiento atronador de tanta rueda y tanto émbolo, y bajo su vista omnipotente cuidará del servicio de policía y bomberos, de la higiene, de la instrucción pública, del ornato público, de la economía, y en todo y bajo todo irá su firma como mandato de este nuevo monstruo de actividad, moderno director de un pueblo donde bullen los vicios de todas las razas y las virtudes de todos los pueblos» ?.

¿No podría juzgarse como cuento fantástico 6 invención inverosímil?

Recorriendo esta notable porción del Nuevo mundo, observaría el viajero pensador curiosos contrastes, no sólo en las costumbres, sino en la civilización, en la forma que revisten el progreso, la instrucción pública, las instituciones todas y, por último, en la vida en general y en particular, hasta en los pormenores más insignificantes. Sorprenden las singulares condiciones de ese gran pueblo que se envanece con su prestigio, su importancia y sus principios.

Un rasgo para pintar gráficamente al norteamericano. Se ha genera-

2 Párrafo de una circular del Sr. G. Rosean, dirigida á la prensa.