América en fin de siglo : actualidades, sucesos, apreciaciones, semblanzas, datos históricos · Unidad 23 de 173
Unidad 23 · DO BARONESA DE WILSON
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
DO BARONESA DE WILSON
lizado en la gran república el uso del llamado gas del paraíso, ó sea oxÍgeno compuesto, el que si tomado con moderación, produce divino éxtasis, aumentada la dosis de las inhalaciones, arrebata el juicio y hasta la vida.
Tratábase de los efectos causados por el poderoso anestésico y discutíase la idea de prohibirlo en absoluto.
— ¿Por qué? —
exclamó un gran inCÁMARA DE DipuraDos. — Washington. ventor mecánico.— Es un recurso admirable. Nosotros los americanos amamos la libertad en todas sus manifestaciones, y cada individuo debe gozar de ella y usar de su derecho en el terreno que más le cuadre. Desea la muerte y busca el paso para la eternidad con el gas del paraíso, en medio de sueños deliciosos que le produce ese útil descubrimiento, pues debemos aplaudir la innovación de fin de siglo. Precisamente en los momentos dedicados á escribir este libro, preocúpanse los ánimos y exáltanse las pasiones, por la actitud que han tomado los Estados Unidos del Norte-América en
la cuestión cubana.
CÁMARA DE SENADORES. — Washington.
Que es un pueblo absorbentepor principios, nadie lo ignora; Tejas y la Florida son elocuente demostración: que allí todo asume carácter positivista, es indiscutible, así como tam-
bién que, dada la extensión gigantesca del territorio y las proporciones
A a ici sie SERES IE CAI A IA ASA
= e
ROH
O nm
SANTIAC
AN A INN
AMÉRICA EN FIN DE SIGLO 51
que la riqueza y la población han alcanzado: en pocos años, juzgue el norteamericano, al que generalmente se le da el nombre de yankee *, que todos los demás pueblos son pigmeos y que el suyo en América puede y debe sin obstáculos ser el árbitro en determinadas circunstancias.
Sin embargo, en aquel famoso VII Mensaje, debido á la perspicacia y al talento de un ministro notable, John Q. Adams, se leen estas palabras: «No hemos intervenido nunca en las colonias ó independencias ya existentes de las potencias europeas, y no intervendremos. Pero en cuanto á los Gobiernos que han obtenido su independencia, independencia que nosotros hemos reconocido, miraremos cualquier ingerencia de no importa cuál polencia europea, como una disposición poco amigable hacia los Estados Unidos. »
Es verdaderamente incuestionable que aquellas doctrinas de Monroe no encierran la trascendental idea que hoy, por convenir así á los intereses políticos norteamericanos, se les concede.
IV.
El hombre que desde el 4 de Marzo de 1897 ha llenado la difícil misión de gobernar la república de los Estados Unidos, fué soldado y se batió en la campaña del Norte con el Sur, donde en los combates de Opognan, Fisher's Gill y Cedar Creek, ganó el benemérito grado de Jefe de batallón, otorgado por el presidente Lincoln á la pericia y valor de William Mac-Kinley, que libre del servicio militar, dedicóse al estudio, y ya graduado en leyes y establecido en Cantón, Estado de Ohío, hizo valer en las Cámaras sus principios republicanos como diputado, declarándose abiertamente defensor del proteccionismo, fijando la atención pública en él, con las célebres tarifas arancelarias que llevan su nombre.
Una mayoría de 21,511 votos lo aclamó en 1891 gobernador del Estado de Ohio. La Convención republicana de San Luis (Missouri) proclamó la candidatura de Mac-Kinley para la presidencia de la república, triunfando en la elección, á pesar de la popularidad de su competidor Williams Jennings Bryan, uno de los hombres más peligrosos, tanto por sus elevadas aptitudes políticas como por ser representante genuino de las masas, demócrata avanzado y radicalísimo en principios. Por tales antecedentes ha sido la elección de Mac-Kinley más ruidosa y significativa.
1 Enlos Estados Unidos sólo se dice yankee á los naturales de Nueva Inglaterra.