Américo Vespucio · Unidad 9 de 21

CAPITULO VI.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

Divagacion por el archipiélago de las Antillas--Pérdida de la nave principal--Desercion de la "Pinta"--Viaje de regreso--Escala en Portugal--Felonía de Pinzon--Coincidencias favorables para la España--Célebres doctrinas respecto á las tierras de infieles--Bula de demarcacion--Triunfos de la diplomacía portuguesa.

Hallábase Colon entre el Archipiélago descubierto lleno de admiracion al ver tan lujosa naturaleza. Los bosques, las praderas, los rios, los lagos, la infinita variedad de las aves, las faldas de las montañas, la suave ondulacion de las llanuras, todo brillaba con los rayos de un sol esplendoroso y la vejetacion exhalaba el perfume mas embriagador.

Pero al mismo tiempo hallábase indeciso; descendia en una Isla y tornaba á las naves para visitar otra y al mismo tiempo iba designándolas con los nombres de Isabella, Española, Concepcion etc., lo que prueba que apesar de no abandonar sus creencias de hallarse en las proximidades del Asia, reconocia que aquellas islas no eran las señaladas en la carta de Toscanelli y en la que él mismo dibujó para guia de su viaje.

Entretanto que asi vagaba Colon por el ancho piélago de las Antillas, dos contratiempos le sobrevinieron; uno fué la desercion de la Pinta á causa de querer su comandante Pinzon adelantar por su cuenta los descubrimientos y recoger las codiciadas riquezas. Otro de los contratiempos y el mas irreparable fué la pérdida de la Santa María, arrastrada por una corriente y encallada violentamente en un banco. Fueron inútiles los esfuerzos que se hicieron para salvarla quedando la escuadrilla privada del mejor buque.

No decayó por esto el ánimo de Colon y aprovechó el tiempo en tomar informaciones de aquellos pacíficos y nobles habitantes de las islas para quienes habia llegado la época de la esclavitud y del martirio. Todos estaban contestes en señalar al Sud la existencia de un vasto y poderoso Imperio á cuyo Soberano obedecian millones de subditos y que poseia inmensas riquezas.

Es indudable que estos indios aludian al Imperio Mejicano, pero Colon entendía que tal Soberano debia ser el Gran Kan y el Imperio, el Oriente.

Mas veíase en malas condiciones para proseguir el descubrimiento, reducido á una sola carabela y rodeado de gente rebelde y mal dispuesta.

Resolvióse por tanto regresar á España, dejando en la Española, Isla en la cual se hallaba el mas simpático de los caciques indios, llamado Guacanajari, un fuerte construido con los despojos de la Santa María y una guarnicion de treinta hombres.

Construyóse el fuerte cerca á la ensenada que llamó de la Navidad, así como el fuerte mismo, primer ensayo de colonizacion que tan desgraciados frutos debía producir, dándose fé desde entónces de que el pueblo que descubría y poblaba la América era el que en peores condiciones se hallaba para hacerlo.

En cuatro de Enero del año siguiente al descubrimiento, esto es de 1493, diose Colon á la vela sin esperar á la Pinta que creía ya perdida; un fuerte viento le hizo derribar hácia el promontorio y ensenada que llamó de Monte-Cristi. A poco de hallarse en este refugio avistó á la Pinta que venía buscando el mismo puerto.

Pinzon defendió su rebeldia con pueriles excusas y aceptándolas Colon, tuvo la primera debilidad que había de serle tan funesta á él y á las colonias. Pensó que castigar al rebelde sería provocar á sus adictos y hacer tal vez imposible su regreso á España; mas de este modo quedó quebrada su autoridad y dispuestos al mal los elementos anárquicos con que contaba para sus futúras expediciones. Así pues, apesar de la llegada de la Pinta, persistió Colon en su designio de regresar á España.

El 9 de Enero se dieron los buques á la vela dejando su refugio y poniendo rumbo al Oriente. Este viaje de regreso fué tan borrascoso como bonancible había sido el de venida. Colon creia perecer y que las noticias de su descubrimiento perecerían con él; en prevision de tan triste suceso, escribió sucinta ralacion de su viaje y con las precauciones del caso, la colocó en un tonel que abandonó á las olas y otro ejemplar hizo colocar en el castillo de popa de su buque.

La Pinta se habia separado y otra vez se creyó perdida, no ya por la rebeldia de su comandante, sinó por el furor de la tempestad.

En fin el 15 de Febrero se avistó tierra. Era la Isla Santa María, la mas meridional de las Azores pero á causa del temporal, no pudo la Niña dar fondo hasta el 17.

Los Portugueses recibieron mal á Colon y á sus subalternos, al extremo de quererse apoderar del buque y aprisionar á estos. Esta hostilidad se atribuye por algunos á que el Rey de Portugal, en la creencia de que la expedicion de los Castellanos menoscababa sus descubrimientos, habia dado órdenes á los gobernadores de sus posesiones, que tratasen de apoderarse de los viajeros, pero la conducta que posteriormente observó el mismo Monarca, desmiente esta suposicion.

El 24 de Febrero prosiguió Colon su marcha y no sin nuevos temporales y peligros consiguió el 3 de Marzo dar fondo en Rastello, cerca de la desembocadura del Tajo. De este punto escribió á los Reyes de España anunciándoles su llegada y pidió permiso á el de Portugal para llegar á Lisboa, por no ser el punto en que se hallaba seguro fondeadero.

Hallábase á la sazon don Juan II con su Corte en Valparaiso á nueve leguas de Lisboa y aunque los descubrimientos de Colon le debieron causar sumo despecho por no haberlos él aprovechado, mostróse con altura y ordenó fuese aquel socorrido de todo cuanto necesitase. El cronista portugues Rui de Pina refiere que no faltaron consejeros que incitasen al Rey á ordenar la muerte de Colon para apoderarse de su secreto; no basta el testimonio del cronista para creerlo, pero fuese de esto lo que fuese, trató el Rey al Almirante con distinguida consideracion. Cabía en el ánimo del Monarca una sospecha y era si el descubrimiento afectaba sus posesiones Africanas, pero Colon explicó claramente que las tierras visitadas por él estaban fuera de todo lo conocido hasta la fecha y en rumbo distinto á el de los descubrimientos de los portugueses.

Despues de esto se partió el Almirante para España, llegando al puerto de Palos el 15 de Marzo á medio dia. No bien habia fondeado la Niña cuando apareció la Pinta que habia sido arrojada á la costa de Cantábria y desde allí habia Pinzon escrito á los Reyes que Colon habia naufragado y que á él se debia el descubrimiento. Habia pues cometido dos injustificables felonías; su rebelion en el archipiélago de las Antillas y su impostura al llegar á España, faltas que si no se disculpan se atenúan por haber auxiliado á Colon al principio de su empresa y porque su arrepentimiento fué tal, que murió de pesadumbre.

Encontrábanse los Reyes Católicos en Barcelona donde Don Fernando habia salvado de una tentativa de asesinato; acababa de firmarse el tratado de paz con la Francia en que esta cedia los condados de Rosellon y Cerdeña. Coincidia este triunfo diplomático con la conquista definitiva de las Canarias empezada por Betacourt y concluida ahora por Alfonso Fernandez de Lugo.

Por último habia fallecido el marques de Cádiz y como no habia dejado sucesion, quedó la Ciudad y Puerto definitivamente anexados á la Corona. Á completar tal número de felices coincidencias llegaba pues Colon con las nuevas de su descubrimiento, cuya grandeza no era aun ni sospechada.

Desde el puerto de Palos hasta Barcelona hay un trayecto regular, debiendo atravesarse por pueblos y ciudades; ese trayecto fué una marcha triunfal para Colon, que iba á caballo y precedido de las muestras de los productos, de los animales y de los indios que habian sido llevados de las tierras descubiertas. Todas las poblaciones salian á victoriar á aquel viajero afortunado que no hacia mucho se habia presentado como un mendigo. Ignoraba Colon, entónces en el apogeo de su gloria, cuantas amarguras tenia que sufrir y como habia de eclipsarse el brillo de su estrella.

Los Reyes recibieron cariñosamente á Colon y oyeron de sus labios la relacion de sus viajes con interes y aun con entusiasmo y agregaron á sus privilegios otras mercedes, entre ellas que pudiera llevar escudo con el símbolo del descubrimiento y la inscripcion siguiente:

Para Castilla y Leon Nuevo mundo halló Colon.

Al mismo tiempo pensaron los Monarcas asegurar para su dominio los nuevos paises descubiertos. El Derecho de Gentes en aquel tiempo ni estaba muy adelantado ni se consultaba siempre. Entre los medios de adquirir las tradiciones romanas no ofrecian sino la conquista; pero el advenimiento de los Papas y su jurisdiccion espiritual sobre todos los reyes católicos trajo otra doctrina bien original:--Segun ella los infieles no tenian derecho á poseer dominios y cualquier principe cristiano podia desapoderar de sus tierras y sustituir á todo principe hereje. La propiedad del mundo era para los católicos, quienes podian reivindicar toda tierra de infieles y en su virtud el Papa podia distribuir las tierras como árbitro. Asi fué que Martin V y sus sucesores concedieron á la Corona de Portugal todas las tierras que se descubriesen por sus subditos desde el cabo Boyador á las Indias y los Reyes Católicos por un tratado celebrado con el Monarca Portugues en 1479, habíanse comprometido á respetar esos derechos.

Ocupaba entonces el trono de San Pedro el crapuloso Borgia con el nombre de Alejandro VI. Fácil fué convencer á este de que los descubrimientos de los Castellanos tenian otro rumbo que los que habian sido asegurados á los portugueses y al fin, en Marzo de 1493, expidió una bula concediendo á la Corona de España para sus descubrimientos, las mismas seguridades que habian sido concedidas á Portugal.

Agregóse á esta bula la célebre demarcacion por la cual se adjudicaba á la España _omnes insulas et terras firmes, inventas et inveniendas, detectas et detejendas versum occidentem et meridiem_. Hacíase esta demarcacion por una línea imaginaria que desde el polo Ártico bajase al Antártico, cien leguas al Occidente de las Azores y de las islas de Cabo Verde.

Entretanto preparábase una segunda expedicion á las tierras descubiertas; pero los portugueses á pesar de la célebre demarcacion, estaban recelosos de ella. Empezó entónces una lucha de astucia y de intrigas en que se empleaban el cohecho y los mas viles recursos para descubrir los secretos de este negocio. La corruptora diplomacía portuguesa que debia tener digna sucesion en América, salió triunfante en este caso, con el célebre tratado de Tordesillas, celebrado en 7 de Junio de 1494, por el cual la línea divisoria se modificó, debiendo tirarse tres cientas leguas al Occidente.

No se explica esta concesion que debia ser funesta á la América Española. Con esta modificacion los portugueses mas tarde alegaron derechos para ocupar el Brasil y enseñorearse de una de las mas importantes regiones de la América.