Antaño i Ogaño: Novelas i Cuentos de la Vida Hispano-Americana · Unidad 13 de 28

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El niño trazó encima de la mesa, con una varita que sacó de su ropa, dos triángulos inversos, i dijo: esta es la cruz de Salomon. Despues hizo tres círculos concéntricos a la cruz, i puso sobre ésta la ponchera. Vació una botella de ron, allegó la luz i revolvió con la varita, recitando entre dientes un conjuro. De repente surjió una hermosa llama de fondo azul i flancos amarillentos, que dió a todos los semblantes un color lívido i cadavérico: las luces de la sala se apagaron solas, i las sombras de los que rodeaban la mesa, se retrataron tremulosas i jigantescas en las murallas.

Todos miraban de hito en hito la llama i con unas caras ávidas i desconcertadas. El viejo solo tenia un aire tranquilo i meditabundo.

En el centro de la llama comenzó a delinearse un objeto. Todos se apiñaron, devorando con los ojos la figura, hasta que apareció bien perceptible en el puro azul de la luz una máscara roja, de cuya ancha boca salian siete lenguas, i cuyos costados estaban guarnecidos de multitud de orejas.

--¡Qué es eso! ¿Quién es ese? preguntaron varios precipitadamente.

--¡Todos! respondió el niño.

--No, no, no; ese no puede ser el porvenir de todos, gritaron muchos. Toda la vida no hemos de estar escuchando, chismeando i mintiendo; esta es una carrera como cualquiera otra. Nuestro horóscopo no es ese.

--No, es el presente, replicó el hechicero: cada cual verá su horóscopo en su vaso. Apronte cada uno el suyo, voi a servir para que bebamos.

--Empecemos por el principio, esclamó uno, el primero toca al mas anciano. Despues continuarémos a la redonda: vamos, número uno; i señaló al viejo.

Este alargó impasible su vaso. La máscara habia desaparecido, i la llama del tazon borbollaba formando jirones, círculos i tirabuzones, como impulsada por un fuego activo. El niño llenó el vaso que se le presentaba, cayendo el licor como si hubiera sido de rubíes derretidos, i coronando los bordes una ténue llamarada azul, que poco a poco fué condensándose i mostrando una figura.

Era un viejo de estatura elevada, pero inclinado hácia adelante. Parecia absorto con un pensamiento terrible. Sus lacias canas bajaban hasta confundirse con su blanca barba. Tenia un ancho sombrero, cargaba sobre su hombro una manta, i llevaba un largo bordon en la mano derecha.

Todos miraban con curiosidad, pero el asombro se pintó en los semblantes, cuando vieron que el viejo se trasformaba en un hermoso jóven que dando la mano a una mujer radiante de belleza, se elevaba con ella hasta confundirse en una estrella vivísima que iluminó por un momento la estancia, dejando a los circunstantes deslumbrados.

--¿Qué es eso? preguntaron varios.

El niño respondia con un sonrisa, i el viejo dijo secamente que él comprendia su horóscopo i no tenia para qué revelarlo.

--¡Número dos! gritaron todos, i el que se sentaba al costado del viejo alargó su vaso. La misma operacion se repitió pero la llama dibujó otra figura, que no fué comprendida a primera vista, i que despues de examinada apareció ser una banda o faja bicolor enredada en un baston.

Hubo un silencio profundo. Todos miraban la figura i cavilaban, hasta que álguien dijo con énfasis: «¡Eso significa poder, autoridad, mando!»--I una carcajada universal estalló como eco de esas palabras.

_Varios._--¡Hombre! ¡Tú con poder! ¡Tú mandatario! ¡A los cincuenta años de vicios, de pereza i de miserias! ¡Cómo puede ser cierto este horóscopo! Ja, ja, ¡jaaa!

_Número 2._--Vamos por partes, mis amigos: ¿acaso no estoi yo en carrera como ustedes? ¿No puedo llegar adonde ustedes se proponen? ¿Qué mas tienen ustedes que yo? La mayor o menor edad, no importa: aunque han dado en creer que los jóvenes son mejores para el mando porque son mas enérjicos, cuando no son mas que atolondrados. Puesto en el caso, yo probaria que solo en mi edad se encuentra la verdadera enerjía, ¡i demostraria que hai _siúticos_ capaces de mucho!

_Uno._--¿Eso quién lo duda? Pero tú debes tener _pé_ líquida, porque hai _siúticos_ i _psiúticos_...

_Otro._--¡No toquemos esas cuestiones de nobleza!

_Varios._--¡Que bestia! ¿Qué tiene que ver con esto la nobleza?

_Número 2._--Ahora no hai mas nobleza que la del vicio o el talento. La nobleza de pergamino está en derrota. Cualquier hombre como yo puede elevarse i hacer fortuna por el trabajo.

_Todos._--¡Ja, ja, ja, jaa! ¡En qué trabajas tú! ¡Ni tú! ¡ni tú tampoco!

_Uno._--¡Ni nadie! ¿Quién de nosotros sabe hacer nada? ¿Quién quiere trabajar? Vamos claro: cuando se nos ofrece una mayordomía, la desechamos por el poco sueldo i mucho trabajo. No aprendemos oficio, porque es indigno de nosotros, aunque nuestros padres hayan sido zapateros. Ni queremos trabajar bajo la dependencia de otros, porque hemos nacido para patrones. Pero lo que hai de cierto en todo esto es que no sabemos hacer nada, que no queremos hacer nada, i que solo aspiramos a tener fortuna por medios cómodos, por caminos fáciles, sin trabajo, aunque sea a costa de la honradez i de la decencia....

_Varios._--¡Cierto! ¡Es verdad! ¡Bueno ha estado el sermon! ¡Qué se repita! Número 2 tiene la palabra.

_Número 2._--Entendámonos: cuando yo he hablado de trabajo, es porque he tomado la palabra en su sentido mas lato. Todos trabajamos: el que entre nosotros sobresale por su talento o educacion tiene la breva segura, es verdad, con solo alistarse entre los servidores de la buena causa, pero sin embargo no deja de tener que trabajar. El que no pese aquellas ventajas, como yo, debe trabajar el doble, primero para congraciarse con los que mandan, a fin de conseguir un destino, i despues para acreditarse de buen servidor. ¡Cuánto no tendré yo que hacer todavía para poner mi crédito a la altura en que debe estar el de un candidato al mando político de un pueblo! Yo trabajaré en ello, no hai duda, alcanzaré lo que otros muchos: por eso he dicho que un hombre como nosotros puede elevarse por el trabajo. Estas ajencias en que andamos, son un trabajo como cualquier otro. ¡I para qué habriamos de tener este cargo, sino hubiéramos de subir! Valdria mas entónces seguir la carrera de la virtud, que aunque no conduce a los puestos públicos ni a la fortuna, nos llevaria siquiera al cielo, aunque tarde. Si queremos lo positivo, lo mas pronto i bueno en este mundo pecador, es necesario sacarle el quilo al vicio, i para esto es necesario trabajar. ¿Me entienden ustedes? ¿Me he esplicado? ¡Caballeros! El siútico deja de serlo, cuando mejora su traza, cuando cambia su tipo, que es puramente transitorio; i para esto es necesario trabajar, no en tareas manuales, que son pesadas i duras; ni en faenas serviles, que son indignas de nuestras aspiraciones; ¡en algo mas grande i de pronto lucro!

_Uno._--¿Pero en qué, si no tenemos una profesion ni talentos, ni cabeza para nada?

_Número 2._--¡Vean qué bruto! ¿Qué no sabes que la maldad i el vicio han sido siempre necesarios al sosten de las grandes causas? Un jeneral en campaña necesita de los espías para triunfar; la inquisicion fomentaba i pagaba a los delatores; el despotismo necesita de muchos ajentes: esto sin contar el interes individual, que tambien echa mano mui amenudo de los servicios de un bribon. ¿Para qué necesitamos de profesiones ni de talentos? Yo tengo el talento de la maldad, i eso me basta.....

_Muchos._--¡Es claro! ¡Es evidente! ¡Tiene mucha razon! ¡Has hablado como un libro! ¡Vamos a otra cosa! ¡Número 3, número 3!

Este puso su vaso. La llama de su líquido representó al instante un grupo informe, que poco a poco fué aclarándose i dibujando charreteras, espadas i trofeos militares.

Nueva algazara de risas, hurras i esclamaciones.

--Señores, pido la palabra, gritó uno: el niño nos embroma: no dudo yo de que un calavera sin oficio ni beneficio tenga talento para distinguirse de algun modo, aunque sea un triste ajente de maldades, i que a fuerza de constancia llegue a ennoblecerse i a procurarse un destino que le eleve a la majistratura i a los honores: ese tunante de Número 2 puede llegar a ser gobernador de alguna ínsula, aunque no tenga otro talento que el del vicio, porque yo, como Sancho Panza, he visto ir mas de dos asnos a los gobiernos; i que llevasen a éste no seria cosa nueva. Pero que este otro salvaje pueda llegar a los honores militares, _nequaquam_: eso no me entra a mí, porque para ascender en la milicia, cuando no se tiene valor, se necesita siquiera no ser un tonto como Número 3.

_Número 3._--Nadie es tonto para su negocio, amigo; i yo tengo para mí que el niño no nos engaña i que mi horóscopo puede ser cierto; pues aunque no soi militar, ni ganas tengo de serlo, no estoi léjos de llegar a ser coronel de milicias siquiera. Todo está no mas en que al diablo se le antoje, pues si yo me doi maña para meter bulla a tiempo, i para acreditarme de buen servidor, aunque no sea mas que de correveidile o de patrullero en épocas de bochinche, no está léjos que me emplumen i que salga cierto mi porvenir.

_El niño._--Lo que está escrito, está escrito: yo no quito ni pongo rei. El diablo es quien les predice a ustedes la buena ventura: pero si no lo creen, asunto concluído.

_Todos._--No, no, siga usted, hasta ver el porvenir de todos.

_El niño._--No es posible, la llama casi no arde ya, solo hai para tres, i acabemos.

Los tres números siguientes ponen sus vasos: la llama del cuarto representa una pluma negra, grande i gruesa; la del quinto, una soga, i la del sesto, otra pluma mas chica jaspeada de blanco i negro. Todos se paralizan sin comprender lo que ven. Un rato de silencio....

_Uno._--Lo de la soga está claro: éste va a parar en verdugo o va a morir ahorcado.

_Otro._--¡Sin duda! I bien lo merece. ¿Pero qué quiere decir esa pluma de jote i esa otra de pavo?...

_Número 4._--Que seremos escritores con el tiempo i la voluntad de Dios.

_Otro._--Solo así, obrando Dios un milagro, pueden ustedes ser escritores.

_Número 6._--Hombre, no seremos escritores de pluma de acero, ni de pluma bien cortada; pero, ¿por qué no lo hemos de ser de pluma de jote o de pavo? La cosa no es difícil. Yo por ejemplo me siento con vocacion para cronista o para corresponsal de un diario?....

_Número 4._--I yo para historiador....

_Número 6._--Ustedes son desconfiados i mas que todo intolerantes: si supieran que Rousseau empezó a escribir a los cuarenta años de edad, no estrañarian que nuestro porvenir sea el de escritores, porvenir que sin duda es el de mas fácil realizacion. ¿Qué se necesita para ser escritor? Nada mas que voluntad, porque el papel i plumas abundan, i las palabras sobran. ¿Qué mas hai que poner por escrito lo mismo que hablamos? Si yo fuera diarista, escribiria contra los abogados, contra los literatos i contra los que pretenden monopolizar las plumas que Dios ha dado a todos los pájaros de este mundo i que ha hecho del dominio comun, como el aire i la luz. Escribiria....

_Número 5._--¡No sigas, hombre! ¡Qué hablas de escribir tú, cuando no sabes ni ortografía, ni siquiera tienes buena letra! Para escribir, se necesita tener alguna educacion.

_Número 4._--Tú estás chafado, porque te ha salido una soga en tu llama. No eres voto. Si te hubiera salido una pluma, comprenderias, como nosotros, que no se necesita saber escribir para ser corresponsal o cronista de un diario: así se principia la carrera, i uno comienza a hacerse espectable, vistiéndose al efecto de negro, andando con paso sério i con cara _feira_ por la calle. ¿Qué educacion ni ortografía se necesita para alabar a la autoridad por angas o por mangas, para dar cuenta de las muertes repentinas, de los albañales o pantanos, de los ascensos civiles i militares, i de todas las demas porquerías, calumnias, mentiras i adulaciones al poder con que se llena la prensa diaria? ¡Al fin, para ser historiador, como yo deseo, se necesita algo mas! Pero tambien se puede salir del paso con solo parlotear un poco, sobre todo si se escribe para el otro mundo, es decir, para América. Cuando yo sea escritor, enseñaré a los americanos que «la principal mision del partido conservador de esos paises, es la de restablecer, en la civilizacion i en la sociabilidad, el espíritu español para combatir el espíritu socialista de la civilizacion francesa;» no el espíritu español actual, porque la España tambien está fuera del buen camino, sino el de la España del tiempo de la colonia. ¡Yo haré ver a aquellas pobres jentes que al meterse a improvisar repúblicas con las reminiscencias del contrato social i el ejemplo del réjimen anglo-americano, se han olvidado de una sola cosa, i es que para constituir _democracias_ se necesitan _pueblos_![21]

[21] Testualmente esta era la doctrina del periódico semi oficial que la administracion de 1851 tuvo al principio con el título crónico de _La Civilizacion_. Esa doctrina fué la base de un sistema político que suponiendo que no habia pueblo para constituir democracia, trataba de impedir que ésta lo educase para llegar a ser lo que es hoi, i lo aherrojaba para que nunca se formara, ni se desarrollara.

_El viejo._--¡Bravo! No tiene usted mas que escribir lo que dice i ya está realizado su horóscopo. Pero no olvide de decirles a los americanos que aunque sus pueblos no eran educados para la democracia, cuando establecieron sus repúblicas, eran, sin embargo, buenos, dóciles i bien intencionados; que con esto tenian bastante para principiar, porque siempre se ha de principiar por algo; i que si en los cuarenta años que llevan de vida política, no los hubieran corrompido i estraviado, pervirtiendo su espíritu, desmoralizándolos, i acostumbrándolos a ver en las formas republicanas una farsa i en el poder un negocio de granjería, ya estarian mui adelantados en la carrera pública, mui acostumbrados a su sistema republicano, porque no hai nada que eduque mejor i con mas prontitud al pueblo que la práctica leal i real de sus derechos. Para constituir democracias, se necesitan pueblos, es verdad, pero mas que todo se necesita que los que las constituyen sean honrados i comprendan con amor la forma. Si los norte americanos, en lugar de sus Washington i Jefferson, hubieran tenido los mandones que han deshonrado a la América española, sus pueblos no habrian servido tampoco para la democracia ni para gobierno alguno.

_Número 4._--¡Eso no! ¡Es usted un animal! No diré yo semejantes disparates, porque perderia mi carrera. Diré al contrario que los americanos han hecho mui bien en corromperse, en pervertir i desacreditar la forma republicana, en llegar a ser ingobernables por su falta de fé, de patriotismo i de principios fijos, porque eso es lo que conviene para el triunfo de la reaccion del espíritu antiguo de la colonia: así seré premiado, laureado, encumbrado a los mas altos puestos. I tú, número 6, si llegas a realizar tu vocacion de cronista, no salgas de este tema, que así serás grande!

_Número 6._--I alcanzarémos, hijo, a poseer la gloria mas brillante de estos tiempos, ¡la gloria literaria!.....

_Número 2._--¡Error craso! ¡no es la gloria literaria la mas brillante, es la del mando!

_Número 3._--¡Mentira insolente! ¡Es la gloria militar! ¿Qué puede compararse a la aureola deslumbrante del guerrero?

_Uno._--¡Eso es cuando es guerrero, cuando el militar tiene el talento de la destruccion i el valor de una fiera, pero no cuando es un cobarde i un bestia como tú!

_Número 3._--¡Qué engaño! Ese talento i ese valor se suplen, amigo mio, con un poco de maña: si encuentro a tiro a una tropa de enemigos, indefensos, me los como, aunque sean mis hermanos; o si se presenta la ocasion de hacer una delacion, la hago aunque arda Troya. En uno i otro caso gano grados i honores, i no necesito talento para destruir, ni valor para pelear. Mas hace un tonto con un poco de trapacería a tiempo, que un cuerdo con su talento. ¡Sobre todo, hijos de mi alma, tengamos confianza i audacia, que la fortuna ha de fortalecernos a todos, pues que del pueblo salen i han salido siempre los grandes hombres!

_El viejo._--Sí, pero cuando el pueblo es ignorante i sus hijos corrompidos i egoístas, en lugar de dar grandes hombres, da grandes malvados....

La ponchera voló por la cabeza del viejo a estas últimas palabras, estinguiéndose la débil llama que aun le quedaba. La oscuridad fué profunda. Las blasfemias i gritos fueron aterrantes. Las puertas del salon estallaron súbitamente, i la policía se presentó intimando silencio.....

_El niño._--Por aquí, Guillermo.....

_El viejo._--Sálvame, Lucero.....

Ambos se escurrieron como sombras por la oscuridad, i dejaron a la policía i a sus ajentes secretos ocupados en un prolijo registro de la fonda.

XVIII.

Huye, que solo aquel que huye escapa.

Puestos en salvo i en la calle los dos fujitivos, Lucero declaró que era indispensable que ámbos se separasen para distraer la atencion de la policía, que naturalmente debia fijarse en todas las parejas que encontrara, puesto que era una pareja lo que buscaba.

El ingles recibió con pesar esta órden i aun se atrevió a objetarla con la consideracion de que era mucho peor que aprendiesen a uno solo. Pero Lucero le convenció, ménos con argumentos, que con el ascendiente que sobre él tenia, i le persuadió a separarse.

Si tú caes, le decia, quedo yo libre para trabajar en tu salvacion. Pero si a mí me toca esa mala suerte, tú debes solo pensar en hallar la salida de la Cueva para ir al mundo a emprender la peregrinacion que ha de salvarme. Harias mal en emplear aquí tu tiempo para arrancarme de mi cautiverio: no lo conseguirias; i aunque tuvieras la felicidad de romper mis prisiones, no podrias desencantarme miéntras aquí permanecieras. Haz lo que te digo, sigue fielmente mis instrucciones, si no has de volverme a ver en estos lugares; no dejes nunca de tenerme sobre tu corazon. Si perdieras mi recuerdo, no solo serias ingrato para mi amor, sino traidor a tus convicciones i a la santa causa que has jurado. Vete i no olvides un momento ni mis consejos ni mi amor.

Dijo, i ámbos se estrecharon mudamente, confundiéndose en un espíritu sus dos almas en aquel momento de efusion íntima i completa. Despues, cada uno caminaba en opuestas direcciones al punto de reunion que se habian señalado, pero por un movimiento eléctrico i simultaneo, los dos volvian a mirarse de cuando en cuando i a suspirar, hasta que se perdieron de vista.

Hicieron bien: las calles estaban atestadas de brujos que acechaban i que se aprontaba listos para lanzarse sobre la primera pareja que hubieran husmeado. La policía de aquel lugar estaba montada a la francesa, es decir, no porque anduviese a caballo, que eso habria sido a la chilena, sino porque sus ajentes eran invisibles: no gastaban uniforme, ni porte ni armas militares, ni pitaban, ni gritaban, ni miraban a lo turnio por las calles; sino que eran mansos i vestían i andaban como todos i entre todos.

Don Guillermo apresuró su paso, i en pocos minutos llegó al lugar de la cita, que estaba fuera de la ciudad.