Aromas de América · Capítulo real 14 de 24

CAPÍTULO XXV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPÍTULO XXV

La fortaleza de Saesainuamán. — El Rodadero. — El púlpito de Diablo. — El trono del inca. Túnel y tribunas. — Palacios de los incas Pachacútec, Manco Capac y Sinchi Roca. — Vestigios incásicos en los alrededores del Cueco. — Artistas insuperables en tallar la piedra. -— Pisao, Ollantartambo, Machu-Piccho. — Colección particular de amtigúedades peruanas precolombianas. — Mamtfestaciones de

aprecio.

Dijimos ya antes que la ciudad del Cuzco está edificada en los foldeos de un anfiteatro de montañas, al que va a terminar el amplio y fértil valle que le sirve de entrada. Pues bien, en el fondo de la parte superior de ese anfiteatro está construído el monumento incaico mejor conservado del Cuzco, la fortaleza Sacsaihuamán, que domina la ciudad.

Está formada por una triple muralla de circunvalación,

Vista parcial de la fortaleza de Sacsaihuamán

FORTALEZA DEL SACSAL-HUAMAN

LEYENDA

1.—Fortín cilíndrico en la parte central; Moyo-Marca.

2.—Fortín prisma cuadrangular llamado Sulluce-Marea.

3.—Fortín prisma llamado Pauccar-Marca.

4.—Tres fajas o andenes llanos sin puntas afarfaladas., como ahora mismo existen, mirando a la ciudad, trabajo de la infancia del arte o primitivo Pucara pre-incaico.

Restauración hecha por Augusto Pezo, Ingeniero Agrónomo i Perito Agrimensor, original del Dr. José Lucas Caparó Muñiz.

Cuzco, Septiembre 24 de 1911. Firmado: Augusto Pezo. Es copia exacta del original. — Cuzco, 17 de Octubre de 1938

VEB: J. L. Caparó Muñiz

Agustín Rivero R.

Eo OA

de enormes bloques de granito, de cara plana, pero de ángulos irregulares y múltiples cada uno, los que encajan y ajustan, con exactitud matemática y sin amaleama de nineuna clase, a las piedras contiguas.

La superficie que abarca la fortaleza es 500 m. Antiguamente tenía en el centro un torreón cilíndrico y a cierta distancia otros dos fortines cuadrangulares, uno de cada lado, unidos con el del centro por comunicaciones subterráneas. La parte de la muralla que mira al Cuzco es regular y lisa, la opuesta que mira al oriente tiene áneulos entrantes y salientes, según las exigencias modernas de esta clase de construcciones. Esta parte es la mejor conservada, siendo bastante bueno aún el estado de la muralla exterior, muy deficiente el de la del medio y completamente ruinoso el que corresponde a la más estrecha y central.

Al pie de la fortaleza de Sacsaihuamán

Las piedras para su construcción fueron traídas desde Muyna, distancia de cinco leguas y las hay que vinieron hasta de quince. ¿Cómo? Echele usted el galgo. Como una curiosidad y con el fin de dar la sensación del tamaño de aleunos bloques

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quiso el subteniente Gregorio Tule, secretario de la prefectura y compañero de excursión, tomarme así como me encontraba montado a caballo y adherido a la muralla, una instantánea. Pues bien, por encima de mi cabeza sobresalía aun otro tanto del enorme bloque que desde el piso se elevaba, sirviéndome de fondo. Una de estas piedras gigantescas, según Bennett, pesa

la friolera de 160 toneladas.

Detrás de la fortaleza, hacia el Este, encuéntrase el Roda

El Rodadero

dero. Son los lomos de una parte del csrro, de formación geolósica particular, con estrías pulidas, análogas a los antiguos ventisqueros. Tiene 17 metros de lareo, en pendiente arqueada y ondulosa, por donde los aficionados al deporte, se dejan caer resbalando de naleas para experimentar las sensaciones de las conocidas montañas rusas.

A corta distancia y frente del Rodadero está el Púlpito del Diablo, eran peñasco hecho a puñetazos, provisto en el centro de una especie de hoyo mayor y de graderías que le dan acceso. En la piedra hay tallados multitud de asientos de diversas formas y dos sótanos que diz se comunicaban con la fortaleza.

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Muy cerca también y al norte del Rodadero se encuentra el llamado Trono del Inca, o sea, una enorme saliente del cerro, provisto en la parte superior de un banco sin respaldar y de graderías simétricas y espaciosas de una y otra parte y aun al frente, talladas con perfección matemática hasta en sus últimos detalles. Domina una hermosa esplayada muy aparente para juegos de deporte y el panorama que se guza hacia la fortaleza y la ciudad, desde aquel sitio, es verdaderamente

Tronco del Inca

magnífico. Todos estos parajes son muy frecuentados por la sociedad cuzqueña que los prefiere para su paseos, meriendas y diversiones.

Hay aquí la boca de un túnel, verdadero abismo renegrido, que diz va a terminar a Santo Domingo (Teraplo del

Sol). Cuenta la tradición que en tiempo del eeneral Medina (1848), tres jóvenes entraron un día y fueron a salir, pálidos y demacrados al Convento de Santo Domingo, no sé después de cuanto tiempo, llevando una mazorca de maíz de oro que habían encontrado y que sirvió, según añaden, para la corona que lleva en las fiestas la Virgen del Rosario. Otros habrían posteriormente ensayado exploración semejante, pero sin yolver a contar el cuento, pereciendo en aquel abismo. En Santo

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Domingo existe una entrada, hoy clausurada, que se exploró antes, por recuerdos que aun quedan, pero hasta distoncia muy corta. Qué haya de cierto en todo esto, averígúelo Vargas. Por lo demás no es inverosímil que el templo del Sol, hubiese estado comunicado en tiempo de los incas con la fortaleza de Sacsaihuamán. Como a un kilómetro desde el Trono lel Inca, existe otra eran roca, donde hay labrado un verdadero trono, o sea, un gran sillón con respaldar alto y dos asientos a los lados, a más de otros varios esparcidos indistintamente en la peña. Le llaman también Trono del Inca, o Tribunas para presenciar los sacrificios.

Las Tribunas del Inca

Recorriendo y examinando detenidamente estos lugares, la fortaleza de Sacsaihuamán y los muchos restos de murallas incaicas de la ciudad, como ser, el templo del Sol, la Casa de las vírgenes escogidas, el Palacio del inca Pachacútee, donde está la curiosa y celebrada piedra de 12 ángulos, los palacios de Manco Capac y Sinchi Roca, los primeros y más antiguos (hoy elegante residencia de don César Lomellini), de los que quedan una hermosa puerta en el interior del jardín y una muralla incaica de 60 metros de extensión, provistas

de su portada principal y de siete puertas pequeñas entrantes y ciegas, especie de nichos a estilo egipcio, donde, según cuentan hoy, hacían la guardia los indios y que esta” rían destinados, con más probabilidad, para colocar ídolos e planchas de oro con adornos y dibujos, y tantas otras ruinas que abundan por todas partes, uno queda asombrado de la destreza y habilidad que tenía aquella raza, primero para labrar tan artísticamente la piedra, luego para unir y juntar los bloques, como si fueran trozos de queso que luego al punto se endurecieran y quedaran sus labios o bordes tan perfectamente adheridos y rejuntados que no se puede hacer pene: trar por ellos ni la punta de un alfiler y en último término para entretenerse donde quiera y por cualquier motivo y jugar con la piedra como se haría con un trozo de requesón.

La celebrada piedra de 12 ángulos (Palacio del Inca-Pachaccutec)

Jamás se contentaron con labrar bloques cuadrados; erá esto demasiado vulgar para estos eximios artistas de la piedra, sino que formando las más raras figuras geométricas, dábanles a esos enormes peñascos, un sinnúmero de ángulos, que exilgían, como es claro, otros tantos en las piedras contiguas, para su perfecta adaptación. Más aún, si uno recorre todos esos

cerros que rodean al Cuzco, como lo he realizado en varlas excursiones a. caballo, encuentra que todos están sembrados de trabajos hechos en la roca viva, como ser tronos, peldaños, eraderías, asientos, túneles y boquerones abiertos entre las diversas grutas de una roca, formando falsos pasadizos o chineanas, como allí las apellidan, escaleritas al revés talladas en las bóvedas de las grutas, pozos y' adoratorios en número de más de 300 en los alrededores del Cuzco y mil otros trabajos y labores, admirablemente ejecutados y esparcidos al azar por todas partes sin otra finalidad, al parecer, que el prurito de hacer gala de tan rara habilidad, dándose el lujo de avasallar y dominar la piedra, estampando en ella el sello inconfundible de la raza, la huella de su paso. Era una tenacidad más dura que el mismo granito la que caracterizaba a esas gentes de una cultura indiscutiblemente muy superior. Debieron, a ojos vistas, disponer acaso de algún secreto para ablandar la piedra, o bien de instrumentos tan extraordinarios

que les resultara relativamente fácil su laboreo y que no han

Restos del Palacio de Manco Capac, (El Colcampata)

llegado hasta nosotros, pues, de lo contrario, no se explica tanto derroche de paciencia, de habilidad y de inútiles trabajos, dejados, al parecer, dondequiera se sentaban a conversar o a masticar su coca.

He recorrido toda Europa, el Egipto y la Palestina y puedo asegurar que ni los romanos, ni los griegos, ni los egipcios aventajaban a los incas en el modo de labrar la piedra y de juntarla. Los grandes bloques de las pirámides y de los templos y monumentos egipcios, del Partenón y de la Aecrópolis de Atenas, del panteón y del Coliseo de Roma, etcétera. en cuanto a trabajos de piedra engastada, no les son clertamen-

te superiores. Claro está que algunos de ellos superan en mu-

Ruinas de Machu-Picehu

cho, a los incaicos, como monumentos arquitectónicos y en labores de ornamentación escultural, en que no se les pretende comparar

Del resto yo sólo he podido admirar los restos magnfficos

«le los antiguos menumentos incaieos o ¡preincaicos del Cu No he llegado a Pisac, célebre por sus andenes de siete órdenes, aprovechados para la agricultura de tres leguas de largo por una de profundidad, sostenidos por enormes murallas de contensión; ni a Ollantaitambo donde se puede admirar, entre otras cosas, un espécimen de los observatorios astronómicos que tenían los incas, conocidos con el nombre de Intihuatana (donde se amarra el sol) y varios otros lugares relativamente cercanos del Cuzco y a los que, en excursión a caballo, de una o dos semanas, se empeñaba en llevarme el bondadoso y eultísimo coronel González, Prefecto del Cuzco y que muy a pesar mío, debí renunciar, por mi delicado estado de salud. Mucho menos pude llegar, como es claro, a las ruinas de Machu-

Picceho, últimamente descubiertas y ciertamente las más impottantes y grandiosas de Sud América (1) después de la conquista del Perú.

Es de lamentar que el sobierno no se haya preocupado aquí de la formación de un museo de antigiledades precolombianas, que con tanta facilidad podría realizarse, por encontrarse doquiera que se haga una excavación innumerables vestigios antiguos. La única colección particular de antigúedades peruanas precolombianas que existe en el Cuzco, pertenece al doctor José Lucas Caparó Muñiz, la cual con ser relativamente corta, posee ejemplares muy interesantes.

Recuerdo a este propósito que persona muy competente y seria me decía: si mis ocupaciones y mis recursos me lo permitieran en dos o tres años, realizando excavaciones, puedo

(1) Constan estas ruinas de más de 200 edificios construídos con eranito blanco, y unidos por más de 14 escalinatas, una de las cuales tiene 320 gradas. Hay primor de perfección en algunas construcciones p. €. la Plaza Sagrada, el Templo de las Tres Ventanas, el templo del Cacique, uniéndose lo monumental y grandioso a lo regular y simétrico en los palaci templos, haños, fuentes graderías, ete. que cuenta.

Según una antigua tradición, encontrada ya por los españoles, las gentes megalíticas que habitaban las alturas del Perú y que dejaron ruinas cicópleas de una civilización notable, fueron vencidas por hordas salvajes y se refugiaron en lugares inaccesibles. Una vez rehechas y multiplicadas enermemente, se dirigieron, bajo la dirección de tres hermanos que salieron de tres ventanas Oo Cavernas, hacia el Cuzco donde fundaron el imperio de los Incas (Incas del Perú, de Markham cap. 1V). Los indios noticiaron a los españoles del lugar relacionado con ia tradición existente, pero sin duda para despistarlos, les indicaron el lugar de Tampu-Tocco, en el Valle de Apurimac en un sitio denominado Pacaritambo, al Sudeste del Cuzco, lugar que ni está protegido por la naturaleza, ni conserva ningún vestigio de ventanas. ¡En cambio Machu-PFiccho, situado al norte del Cuzco, metido en el vértice de gigantescos precipicios, y cuyo templo, principal ostenta tres ventanas, parecería confirmar la antigua tradición de los 1ires hermanos, dejando a la vez la sensación de haber sido éste y no Pacaritambo, el hogar de los antecesores de los Incas, a estar a aquella tradición.

Las ruinas de la antigua capital incásica, Machu-Piccho, se cree que no haian de 2.000 años de exislencia. Situadas a 60 millas al Norte del Cuzco, en los precipicios inace bles de la quebrada de Urubamba, están a 7.000 pies sobre el nive) del mar. Fueron descubiertas en 1911 por el profescr Hiram Bringhan de la Universidad de Jale en Estados Unidos y exploradas en 1912 por una Comisión Científica norteamericana, bajo los auspicios de la Sociedad Geográfica Nacional de la Universidad de Jale, a la que se unió el Dr. José Gabriel Cosjio, catedrático de Historia Crítica dlel Perú, como delegado «del Gobierno peruano. Excusado es decir que los vanguis se llevaron a. Norte América más 150 cargas de piedras de las más importantes que hallaron.

Miembros caracterizados de sociedades científicas del Cuzco, me han asegurado que tienen los datos precisos de otras dos ciudades incaicas, encontradas casualmente en vrecipicios inaccesibles, pero no pudiendo el gobierno peruano correr con los gastos que demandan estas clases de estudios y de exploraciones, guardan el secreto hasta mejores tiempos, aleccionados ya con lo ocurrido en las ruinas de Machu-Piccho.

garantizarle, reuniría una colección más valiosa que la del doctor Caparó Muñiz. Es un dato sugestivo de la abundancia de objetos incásicos que por allí se encuentran.

Entre el sinnúmero de armas españolas e incásicas desde las más primitivas hasta la más adelantadas, huacas, (1) pin-

Laguna (alrededores del Cuzco) a 4.000 m. de altura

chos, sarcillos y demás adornos mujeriles, hechos de la aleación de oro y cobre, ídolos, objetos de hueso, pinzas para extraer espinas, instrumentos y utensilios para tejer las finísimas telas que trabajaban las haiellas y las fustas, vasos de alfarerería, estatuas, cuadritos, cráneos trepanados, me llamaron la atención, por considerarlos de más valor histórico y hasta artístico, uno de ellos al menos, una miniatura y tres planos incaicos en piedra, sin ninguna perspectiva. Estos últimos son los ya mencionados en otro lugar, de la fortaleza de Sacsaihuamán, del que no parece pueda dudarse y del interior y exterior del templo del Sol, los cuales, de corresponder a dichos monumentos, vendrían a resolver en definitiva la cuestión sobre la forma y plano de los mismos, que era (y acaso es todavia) una incógnita. El primero es un busto en miniatura del inca Jahuar

(1) Huaca quiere decir “cosa sagrada”, según Garcilazo, ídolo, peñas, piedras, árboles de donde el domonio les hablaba, y por extensión las cosas que ofrecían al Sol, los templos, sepuleros cue tenían en los canipos, los rincones, de las casas de donde el demonio hablaba a los sacerdotes, y tarrbién las cosas muy hermosas y muy feas, y las que salen del orden natural.

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Huaccace (que llora sangre) dándose el famoso baño de arena, método indicado ab antiguo, según dicen, para curar la sífilis. Sólo se ve el cuello y la cabeza formados por siete clases de piedras, de color distinto cada una, con rara habilidad ejecutados; lo demás del cuerpo no aparece, viéndose sólo un conereto escabroso de arenilla neerusca. Un detalle interesante

La célebre borla, insignia imperial, le cae de lado y no de frente, lo que significaría que habría ya abdicado el imvperio, lo que realmente lo hizo en favor de Viracocha.

Son dignos también de especial mención un dado incaico en. que el 1 se opone al 2, el 3 al 4 y el 5 a una X, la adoración del Sol hecha en piedra convertida después en custodia y el sillón y escritorio del padre Valverde.

Se me aseguró que dicha colección estaba ya ofrecida al gobierno y ajustado el precio en 30.000 soles.

Como un complemento a las eratas impresiones recogidas en el Cuzco, copiaré aquí la crónica que hacía el diario El Comercio el 14 de octubre de 1918, de la para mí honros: manifestación ofrecídame por el Excmo. señor Prefecto, a nombre del Excmo. señor presidente de la República, doctor José Prado, en el lccal de la Prefectura, antieuo palacio de Francisco Pizarro, del que se conserva aún su regio sillón ocupando el centro del testero del salón de honor.

Dice así:

NOTAS SOCTALES En honor de Monseñor Bazán

El señor prefecto del departamento, coronel don César González, ofreció el día de ayer un suntuoso banquete-al ilustrísimo obispo de Paraná, monseñor Abel Bazán Bustos, quien desde hace aleunos días, es ilustre huésped de la ciudad.

A la hora de los postres, el señor prefecto ofreció el al-

muerzo con un expresivo y elocuente brindis que fué contestado en frases brillantes y cordiales por monseñor Bazán. La banda del regimiento número nueve ejecutó los himnos argentino y peruano.

Después del café, monseñor Bazán, rodeado de la distineuida concurrencia, pasó unos agradables momentos de animado palique, en los salones de la Prefectura.

Presenció el paso de la procesión de la Virgen del Rosa-

rio, desde los balcones prefecturales.

A instancias de los concurrentes el señor Canónigo de Dignidad Chantre, doctor Mariano C. Rodríeuez, improvisó un hermoso discurso en quechua.

Fueron invitados del señor Prefecto las personas sicuientes :

Monseñor Abel Bazán Bustos, monseñor Juan Antonio Yábar (quien excusó su asistencia por motivos de salud), monseñor Juan Antonio Casanova, doctor Antonio Lorena, señores canónigos Mariano N. García, Isaías Vargas, José Patricio Chauca, Mariano C. Gibaja, Julio Zárate, J. Zaninetti, José sabriel Loaiza, señor comandante Juan F. Zubiasa, señores Intendente Max. Zapata, Ezequiel C. Moore, doctor Luis E. Valcárcel, R. P. José G. Gibaja, Padre Director de la Escuela Salesiana, P. José Baca, sareento mayor Guillermo Taboada, J. Montes de Oca, Erasmo Fernández y Gregorio Tule.

El agasajado dirigió ayer el sieuiente despacho telegráfico :

Señor Presidente de la República. Lima.

Presento a V. E. mi respetuoso saludo y mi efusivo agradecimiento por la espléndida manifestación que, en su nombre, acaba de hacerme el señor Prefecto coronel González, quien reunió en torno mío a las más altas personalidades del clero y de esta sociedad.

Abel Bazán. Obispo de Paraná.

— 230 — Publicamos en seguida los brindis cambiados:

Dijo el señor Prefecto: TIltmo. monseñor :

La religión cristiana no puede llenar su misión divina ni esparcir sus benéficos frutos en el seno de la sociedad sino descansa en la sólida base de la moral i de la virtud sobre la que fundó Jesucristo. Es así como vos Iltmo. señor, interpretando fielmente estas ideas, lleváis recorrido el camino de vuestra vida, sembrando el bien 1 el amor entre vuestros semejantes que 0s reconocen como un verdadero apóstol de la paz i de caridad.

El claro talento que poseéis, las brillantes cualidades que os adornan os han conquistado tan esclarecido puesto en el ejemplar clero de la gran nación Argentina que tan dignamente representáis.

Precedido pues de la fama de vuestras virtudes habéis venido a honrar con vuestra visita a la ciudad Imperial del Cuzco, la Capital Americana, donde dos mil años atrás imperaba una adelantada civilización, reinaban grandes legisladores 1 guerreros admirables que nos han legado toda su brillante 1 hermosa tradición, que os servirán de recuerdo i de cariño para este pueblo que os ha recibido con singular simpatía i que pide que al regresar a vuestra patria, llevéis la impresión que el Perú siente por ella i por sus hijos nuestros libertadores la más inmensa gratitud.

Para mí, Iltmo. monseñor, es particularmente erato ofreceros esta modesta manifestación porque viene a mi memoria los felices días que he pasado en la tierra Argentina, allí donde los peruanos, sentimos el calor del propio hogar i de la propia Patria, a la sombra de una cariñosa hospitalidad mui digna de vuestra valiente i noble raza, hermana sincera de la nuestra 1 cuyo afecto estrecha más cada día para vincular así el porvenir a los ideales de los pueblos que no cifran su grandeza en el atrovello de los derechos ni en el imperio de la fuerza, sino en la honradez i la justicia de sus causas.

IN [uu] yan |

Monseñor :

Os ruego que me acompañéis a beber esta copa de Champaña que os invito a nombre del señor Presidente de la República i del Departamento del Cuzco, por

Vuestra Patria,

Por el Clero Argentino,

Por vuestra felicidad i la de vuestro ilustre Secretario Zaninetti.

Contestó Monseñor Bazán: Excmo. señor Prefecto: Señores :

Aunque me esforzase, en vano intentara ocultar las emociones profundas que embargan mi espíritu, en estos para mí imborrables momentos, mezcla de sorpresa y de satisfacción intensas. De sorpresa, ante esta espontánea, sincera y caballeresca demostración de que soy objeto por parte de la primera autoridad de esta ““mui noble i eran ciudad del Cuzco””, como la apellidara Pizarro el 23 de marzo de 1534, al tomar posesión de la capital incaica. Los sentimientos de tradicional nobleza, de generosidad hospitalaria y de elevada cultura que caracte: rizan al pueblo peruano, condensados en el dignísimo Prefecto del Departamento, exponente acabado de virtudes cívicas, militares y patrióticas, vienen a evidenciarse en éste, más que en ningún otro caso, puesto que la humildad del obsequiado, no ha sido una excusa, para exteriorizar y poner bien de relieve las bellas prendas que os adornan. De satisfacción intensa a la vez, porque bien comprendo, Excelentísimo señor, que este agasajo que me brindáis, más que a mi persona, lo tributáis primero a un Prelado de la Telesia, y luego a un Obispo y ciudadano argentino, y esto me llena de satisfacción y hasta ¿por qué no decirlo? de santo orgullo también; y en este sentido, no puedo menos de aceptarlo y agradecerlo en nombre de la Iglesia y de mi patria.

Vínculos indestructibles de solidaridad estrecharon ya y atan aún a estas dos naciones que, si inferiores a otras en potencialidad financiera, económica y militar, no ceden a nin euna, ni cederán nunca, en nobleza, dignidad e hidaleuía.

Nacidas juntas a la vida de la libertad, por el esfuerzo mancomunado de sus próceres supieron hacer flamear la enseña redentora desde el eran estuario del Plata hasta las faldas del Chimborazo, regando y fertilizando con la sanere de sus hijos, las nevadas cumbres andinas, para luego juntas espigar inmarcesibles glorias, y ceñir sus frentes con los comunes laureles de la victoria y del triunfo. Y hoy como ayer, estos vínculos | subsisten, más fuertes y estrechos, si cabe, por la acción conjunta y patriótica de nuestros mandatarios, por la ciencia de nuestros estadistas y habilidad de nuestros diplomáticos, y, | sobre todo, por la intuición y clarividencia de nuestros pueblos, ' por ese, que podríamos llamar, fenómeno telepático de simpatía instintiva que nos liga y que nada ni nadie será capaz de destruirlo, ni aminorarlo en lo más mínimo.

Vivamos, pues, unidos, y asidas las diestras, trabajemos incansables por el engrandecimiento de nuestros pueblos cuya misión es grande, señores, en el porvenir de la América. La solidaridad de la América latina es, hoy por hoy, más que una Ú conveniencia, una necesidad premiosa, impostergable. Pero bien | entendido, que sea a base de justicia, de religión i de patrio- | tismo. Todo lo que no se apoya y fundamenta en esta trípode

sacrosanta, es americanismo de mala ley, anda fuera de camino y desorbitado, es falso, anodino y bastardo, y basta, señores, cualquier interés vulgar, cualquiera conveniencia del momento para aventarlo y dispensarlo, como a arista seca el huracán.

Vos, Excmo. señor Prefecto, habéis tejido el panegírico y dicho cosas grandes de mi patria. Y aunque abultadas acaso y engrandecidas por la erandeza de vuestra alma, la nobleza

de vuestro hidalgo corazón, yo las recojo agradecido, como un hijo que escucha los elogios de su propia madre y que no puede | menos de aceptarlos. Pero me habéis de permitir que con ellos mismos teja yo a mi turno, la guirnalda que tan digna es de

ceñir las vuestra. Porque no sólo del pan, de los adelantos materiales viven los pueblos sino también del vino generoso, de la moral, de la justicia, de los progresos culturales, de la tradición y de la ciencia en que el vuestro ciertamente no va a la zaga.

Peregrino de paz, voy recorriendo estas jóvenes naciones americanas, ávido de conocer lo mucho bueno que ellas tienen, de aquilatar mi experiencia de la vida y de aumentar y de acrecentar mi corto caudal de conocimientos históricos y sociológicos que poseo.

Las impresiones recogidas en los días que llevo entre vosotros, no pueden ser ni más favorables, ni más gratas para mi espíritu de viajero observador. Yo espero, sí, que ellas irán en aumento a medida que más me acerque a la capital de la República, a la ínelita ciudad de los Reyes, y me sea dado aus eultar más claros y nítidos los latidos del corazón de la nob:- lísima nación peruana.

T cuán feliz sería si, al término de este lareo viaje, pudiera contribuir con mi grano de arena a estrechar más y más las relaciones de armonía y de amistad que ya unen al pueblo peruano y argentino. Lo único que os puedo asegurar es que de mi parte no he de quedar corto, y no he de escatimar esfuerzo ni sacrificio alguno por el triunfo de este eran ideal que ciertamente es el nuestro y, quiero creer, lo es también el vuestro.

Mientras tanto os invito a alzar la copa y beber en este ávape fraterno por el Exemo. señor Presidente de la República, por el Excmo. señor Prefecto que con tanta gentileza ha querido honrarme en estos momentos, por su felicidad personal y acierto en «el gobierno de este pueblo, por la del nuevo y dignísimo Prelado que esperáis y que ha de regir los destinos de esta diócesis, por la unión de la autoridad civil y eclesiástica de la nación peruana y especial de esta ilustre ciudad del Cuzco, por vosotros, dignos señores, que os habéis dignado acompañarme, por el adelanto, en fin, siempre creciente de vuestra patria y de la mía la República Argentina.