Aromas de América · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
AROMAS DE AMÉRICA
POR
Mons. ABEL BAZÁN Y BUSTOS
OBISPO DE PARANÁ
(REPÚBLICA ARGENTINA)
BUENOS AIRES 'PalLerREs GRÁFICOS ARGENTINOS DE L. J. Rosso Y Cía. —BELGBANO 175
MoNs. ABEL BAZÁN Y BuUstTOS
AROMAS DE AMÉRICA
POR
Mons. ABEL BAZÁN Y BUSTOS
OBISPO DE PARANÁ
(REPÚBLICA ARGENTINA)
BUENOS AIRES
TALLERES GRÁFICOS ARGENTINOS DE L. J. Rosso Y Cía., BELGRANO 475
ICAO
AL QUE LEYERE
Obedeciendo a preseripciones médicas que me aconsejaban un descanso intelectual absoluto, emprendí un largo viaje, por las repúblicas de Bolivia, Perú y Chile, acompañado del señor rector del seminario, canónigo D. José Zaninetti (1). Pude realizar así, aunque en condiciones físicas y de espíritu poco favorables, parte siquiera de lo que había constituído un ensueño de toda mi vida, conocer, esto es, algo de lo mucho que guarda nuestra América, máxime después de haber admirado ya los monumentos de las civilizaciones europeas y asiáticas.
Fuera superfluo añadir que jamás entró en mi plan de viaje, acotar anotaciones y recoger datos que pudieran más tarde ver la luz pública. Empero, hábitos ya contraídos de observación, método de prudencia elemental de todo viajero que desea guardar recuerdo de lo que ha visto, y no confundir, cuando son muchas las ciudades visitadas, los monumentos de una con los de otras, y hasta cierto recurso de infantil entretenimiento, para llenar horas muertas y no sentir la nostalgia de la patria, me inducían a ir anotando como al desgaire y al azar, lo que más hería mi imaginasión o rebasaba los límites de lo para mí conocido, esperado o presentido.
De esta suerte vino a resultar a la postre que me encontré, sin saber yo mismo cómo, con un acervo de obserraciones y de datos, nada despreciables, sobre ciudades, sICas y preincásicas, Cos-
monumentos, ruinas coloniales, incá
(1) Su hermano Don Andrés Zaninetti Cura y Vicario Foráneo de Concepción del Uruguay, haciendo coincidir una jira de descanso por Chile, con el regreso de aquél, a quien los deberes de su cargo lo reclamaban ya en Paraná, me acompañó después desde la ciudad de Concepción hasta la sede de mi diócesis.
JA NR
tumbres, hábitos, progresos y adelantos muy dignos de conocerse y popularizarse entre nosotros, para quienes tan familiar es Europa, como ienorada nuestra América.
Contados, en efecto, serán los areentinos que hayan tetenido oportunidad de realizar un viaje semejante, corto en relación a lo mucho que podría visitarse, fácil y cómodo por las vías de comunicación hoy existentes, y de eran interés desde el punto de vista histórico, artístico y sociológico, y menos aún los que hayan eserito sus impresiones de viaje.
Movido por estas reflexiones y accediendo a los deseos que me han manifestado personas a quienes debo aprecio y respeto, he ordenado mis apuntes, en medio de las múltiples tareas de mi cargo, y así con fallas y todo, los entrego hoy, aniversario de mi reereso a Paraná, a la benevolencia del
público.
Paraná, 26 de febrero de 1920.