Campaña del ejército chileno contra la Confederación Perú-Boliviana en 1837 · Unidad 50 de 75

Unidad 50 · III.-SITÜAGíON:lNTERNAC10NAL

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III.-SITÜAGíON:lNTERNAC10NAL

("iTiLE. — Hacia tiempo qui diplora áticas en d sentido de miento de nuestra indcpi'Tjdei flniüvo. En IH;í.1, don Mün

t'liilr eni-ümiiialiii snsjestionee nlilciiiT de Ewjiaña el reconoci- <-iii, HÍii lle<ínr n un ncnerdo de- 1 lienjit'o propuso en el Sentula

la idea de habrir nneutroH puertos al comercio Español, i proyecto fué retirado porque se temió un rechazo.

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En setiembre de ese mismo ano ocnrria el fallecimiento de Fernando VII i se estimó que ese hecho j)ondria término a la resistencia de España en tratar con sus antiguas Colonias; sin embargo, a pesar de la int£»rvencion amistosa delnglat.erra i Estados Unidos de Norte América en tal sentido, nada se consiguió i en 1837, Chile no mantenía relaciones diplomáticas ni comerciales con Es[)aña.

Las relaciones internacionales que Chile man tenia con Arjentina, Nueva Granadíi, Méjico i el Ecuador, eran cordiales; el primero de los paices nombrados se unió ala causa contra la Confederación declarándole la guerra a Santa Cruz.

Las relaciones con Estados Unidos i los paices de Europa comenzaban a ser cultivadas, i si no habian llegado a un deseable grado de desarrollo, era porque esos paises no conocían todavía nuestra composición social, el réjimen político, la civilizaxíion, comercio i riqueza de nuestro territorio. Bástenos decir que Estados Unidos i las naciones europeas, no daban a los pueblos de la América del Sur, mas importancia que a las hordas semi-bárbaras de Asia o África. Este concepto intermcional erróneo, perjudicó grandemente el desarrollo comercial deChile durante un largo período de tiempo.

La ( ■onfkdkiíacion.— Las relaciones esteriores de la Confederación, reconocida de hec ho o formalmente por varias naciones,se hallaban en un |)iésat¡sfa,ctc)r¡() (píele daban, hasta cierto ])unto, la sanción del Derecho de J(»ntes.

El Internuncioestraordinario del Papa, ante las Repúblicas de la América Meridional, decía a Santa ('ruz en nota de Abril de 1(S87 entre otras irosas: ^'Ante todo permítame V. E. quelo felicite por los brillantes triunfosque ha tenido, con los que abatiendo la ananpiía. i la usurpación, han consolidado las paz de los Estados Peruanos; ()ue le es|)rese mí júbilo por la Excelsa dignidad que ha merecido del Supremo Protector de ambos i que le vaticine toda pi-osperídad para su persona, para la Repúbli(\a d(» Holivia i para los otros pueblos confederados. Acepte V. K. la esj)resíon de mí sincera veneración i procure que, si el mandólo mira; como un héroe en la guerra

¡como un podrp en In. política, lo nplaiifla tamlílen como un hienhechor di* ]n i-elijiun."

A tBiU ont.uxia.sta coTiiiinicac-iuij liai itiiea^i-e^ar un flignittcativo obKoqiiio (juhpI I'apa (¡n-trorio XVI haliiat'iiviíMlo a Santa fruz, f-nnaisfj'nrf en im lupilalloii iIp oro conlaefijie del Papa i un rosario ile pimii-aH pitrioaas,

La« relftc'ionea con InK'atftrru estaban aun en mejor pié, siendo poi' cierto mas eñcacrá ipie la» déla Santa Sede. En efeeto.el Oi'tnsiil Jeneral déla Gran Bretaña, Mr. Helford Hintíin Wilsnn, amifco personal de Santti Vmz. había conseg^uido fjiie el visnonde I'alnierston. aprobara en 1887, ampliamente ciertas reformas introdurridiis por el Prntector en laa leyea de comercio de los Estados peruanos i le decía: "Rspresaráal Gobierno Perñ-Boliviano i personalmente a S. F]. el Jeneral Santa Cruz, el alt<i aprecio (pie ha merecido del Gobierno de S. M. la ilustrada política (]uees el norte de la administración de S. E."

í'on Francia, liabiacelebrado Boliv'ia,en Agosto de 1834, un tratado de amistad i comercio, siendo las relaciones entre Ambos países, de lo mas corrliales. Rl llei Luis l-'elipe, d¡6 a Santal Cruz la condecoración de Oran Oficial de la Lejoin de Honor i aunque eaho ocurría Anties de la f'onlederacion, duranteeila continuaron lus rplneione9i?n el mismo pií^ de buena armonía.

El Gobierno de Méjiío ilecia a Santa Cruz, en nota de 30 de enero de 18'Í7, firrna.da por el Presidente Corro, que se congratulaba por un Huce«o de tanta importancia i por el desenlace del triste drama de guerra que siempre había presentadu el Períí, i anadia: "Llamado V. E. por el voto unáaime de las nuevas secciones do esa ¡íepúbtica a rejir aua desti* nos es de suponer que empiecen a'participar de los bienes de la pazi órdenque habia|dÍ8frutado Boltviadurante el Gobierno de V. E. El sistema bien acreditado en siete años de una administración pacíñcacon todas las Repúblicas de este Continente, es una buena garantía de las relaciones francaa i amistosas que V, E. siempre mantendrá, con ellas."

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Nueva Granada, por intermedio de su Presidente don Francisco de Paula Santander, se espresaba de la confederación en no menos encomiásticos términos i llegaba a decir a Santa Cruz que su nómbrese baria imperecedero si conseguía salvar para siempre al Perú de la anarquía i del despotismo, cooperando a su organización sobre bases liberales estables, dando un fuerte impulso a la marcha de las Instituciones i apoyándolas con su influjo i esperiencia.

Las relaciones con el Brasil i Estaidos Unidos también eran satisfactorias.

De lospaises déla América sólo Chile i Arjentina supieron interpretar las verdaderas intenciones del Protector i de ahí que fueran éstos los únicos paises que pretendieran derribar un estad o de cosas que era ya un peligro para la paz Sud-americana.

El pié de buenas relaciones que supo mantener el Protector, fué debido en parte a su política intelijente i también, a la idea que los paises europeos se tenian formada de las nacientes Repúblicas, como ya hemos dicho, idea que las hacia aceptar con verdadero entusiasmo a cualquier caudillo que con sagacidad o tino supiera presentarse como civilizado en política internacional.

Desde este punto de vista, el derrocamiento de Santa Cruz, se presentaba para Chile como uno de los problemas internacionales demás difícil solución; pero en la realidad los paises estranjeros, miraron su caida con poco intems i sin niguna protesta, a causa de que siempre los naciones le dan la razón al vencedor i también por que nuestro gran estadista. Portales, habia preparado en parte el terreno de la diplomacia.