Cara de Plata, comedia barbara · Unidad 5 de 37

Unidad 5 · £S OBRAS DE VALLE-INCLÁN ^

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£S OBRAS DE VALLE-INCLÁN ^

Tuve el caballo con un torzón.

Mandé en tu busca, para hacer en el monte recuento del ganado, y poner el hierro a los novillos del año. Tus hermanos allá están. El ganado más lucido hay que bajarlo a la feria de Viana. Irás con tus hermanos mayores, que ellos están caídos en picardías de chalanes... Pero el dinero lo guardas tú. Espero que no te lo juegues como suelen hacer los otros Barrabases.

Nadie está libre de una tentación.

Pues si eres tentado, procura ganar, y si pierdes, no te aparezcas ante mis ojos.

Lo tendré presente.

<4fó> DON JUAN MANUEL le mira con enojo risueño: Siente por aquel hijo una afección indulgente y ruda. El gentil mancebo está en pie delante de su padre, la boca seria y un alegre ímpetu en el verde cristal de los ojos. Cf&&

¿Queda en buena salud tu madre?

Sí, señor.

¿Qué hace?

Lo de siempre: Novenas.

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¡ Aquí me tiene abandonado !

De algo parecido se duele mi madre allá en Viana.

Son sus romances. ¿Y ahora sepamos qué hisIXH ria es esa con que me ha venido Pedro Rey?

Se le fué al río una vaca brava, y me tiré a salvársela.

No son esas mis noticias. Parece ser que tú has montado sobre la vaca, y que contigo encima se sumergió y tragó tanta agua, que ha muerto bajo el puente.

No ha muerto. Está para morir.

Pedro Rey pretende que yo le pague la res. Ya le he dicho que me ,1a traiga viva o muerta. Quiero proponerle un cambio.

Le roba a usted el dinero. Cuando yo me tiré al río, la vaca estaba ahogándose. No se la pague usted.

No hablé de pagársela. Quiero proponerle un cambio: Que me deje la res, y cargue contigo. ¿Te parece bien?

Yo soy un hijo obediente.

2| OBRAS DE VALLE - INC LÁN Jg}

Hablemos en veras. ¡ Yo querría que tú fueses un caballero que respondiese en todo a las obligaciones de su sangre !

Ya correspondo, padre.

Tus hermanos te pervienten con sus malos ejemplos. Escúchame. No te pido que seas un santo, cada edad reclama lo suyo, pero no olvides las obligaciones de tu sangre, como hacen los otros perversos.

<4tf£> EL LINAJUDO acabó de hablar con un gran suspiro, los brazos sobre los hombros del mancebo, que pronto y liberal se arranca y besa la mano del viejo. c$fe?

Padre, yo aquello que hago, bueno o malo, lo hago sin consejo.

Pues ahora, sube al monte, y cumple con arreglo a mis órdenes.

Amén. ¿A qué hora se fueron mis hermanos?

Con el alba.

*4tttt E L hermoso segundón desata el caballo, que piafa atado en la sombra del rudo arco de piedra, cabalga de un salto y sale al galope, bajo la mirada orgullosa del viejo genitor. En lo alto de la solana, rubia como una espiga, infantil y risueña, está la ahijada del vinculero. Gftfer

¡ Que tengas sentido, Carita de Plata !

Por ti lo pierdo.

¿ Te enamora mi rapaz ?

Son ventoleras.

¿ De qué te hablaba ?

¿ Cuándo ?

Hace un momento.

i Ya ni recuerdo de qué me hablaba !

¿Y lo que tú le respondistes, tampoco?

Yo no le escuché.

No eres tú para él.

Tampoco Jo pretendo.

Tú eres para más.

Yo soy para llorar muchas penas.

¿ Quién puede dártelas ?

Quien lo da todo.