Compendio de historia argentina para uso de escuelas y colegios · Capítulo real 3 de 16
CAPÍTULO II
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
En la espedicion queOjeda realizó en 1500, venia un joven natural de Florencia, Américo Vespucio,que después tomó una parte también secundaria en el viaje de Vicente Yañez Pinzón, i en dos espediciones mas que los Portup;ueses mandaron hacia la costa del Brasil. Vespucio confeccionó algunas cartas, hizo las relaciones de los viajes, i las prensas italianas al publicar i divulgar aquellas, pusieron á dichas publicaciones el nombre de su autor: no está probado por lo menos, que esta usurpación hecha á la gloria de Colon fuese intencional por parte de Vespucio. Lo cierto es que el primer Mapa-Mundi trabajado por Appiano i publicado en 1522, dá el nombre de América á las nuevas tierras descubiertas.
7. — Tras de los descubrimientos, vino la conquista, i pronto Hernán Cortés asegura á la corona de Castilla la posesión de las tierras del norte, como Pizario, Almagro i Valdivia conquistan el sud, esterminando á los naturales que mni poca resistencia pudieron oponerles, con rarísimas escepciones.
Los dos grandes imperios de Méjico i del Cuzco, que se repartían los dominios de Amé-
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rica, se derrumbaron ante el empuje de los conquistadores que en busca de oro i de riquezas, llevaron el terror i la muerte por todas partes.
Los indios abandonaron sus poblaciones, i desde entonces llevaron la vida nómade en que aun se encuentran.
Las crueldades de que fueron víctimas les alejó á los desiertos cuando podian escapar á la esclavitud en el trabajo de las minas para sacar oro i plata para sus amos,
El sistema del terror ha producido siempre milagros en el orden de la subordinación, aun en las sociedades civilizadas, icón tal recurso, los conquistadores pudieron desde luego entrar en pacífica posesión de los dominios de América, llevando sus armas hasta los mas apartados caseríos indios.
CAPÍTULO II
£1 Rio <le la Plata
1515 á 1537
8 El]tio de la Plata— Solis, García, Cabotto— Primera población europea en las rejiones del Plata — Tratado de Tordecillas — Tribus indias— 9. La conquista — Crueldad de los conquistadores— 10. Mendoza, 1<"" Adelantado — Fundación del«Puerto de Santa María de Buenos Aires» que pronto destruyen los Querandíes — Muerte de Mendoza — Ayolas— Fundación de la Asunción.
8. Este gran Rio que está formado por la confluencia del Paraná i del Uruguai en el punto que se llama Boca del Guazú, era conocido por los indios con el nombre de ParanáGuaEÚ, después por el de Mar Dulce, nombre que le pusoSolis, i en fin por el de Rio de la Plata, como se le llamó después de su esploracion por Cabotto, que remontó hasta el Paraguai. Desde entonces estos paises tomaron el nombre del gran Rio, i se les llamaba regiones, paises ó Repúblicas del Plata. Luego se tomó la voz latina argentum de plata, i adoptamos el nombre nacional de argentinos, ó del Plata.
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El Rio de la PlaU descubierto porSolis en 1515, según la opinión mas jeneral, se prtítende por algunos haber sido descubierto por Diego García en 1512, presentando en abono de esta idea una comunicación dirijida por este al soberano español, en que hace mención de tal descubrimiento (1), aunque se añade que también pudo descubrirlo Solis sin tener noticia del hecho lealizado li-es años antes por García, idea que no nos satisface por no tener mas en su abono que el testimonio del mismo García.
En 1508, Vicente Ya ñez Pinzón i Juan Diaz. de Solis^ fueron encargados do hacer un viaje de esploracion á los ma»'es del Sud, el que realizaron llegando hasta cerca del Rio Negro que desemboca á los 41 ~ , sin que sospeciíaseu la existencia del Rio de la Plata.
En 1515, una nueva espedicion al mando de Solis, zarpa de las costas de España con tres embarcaciones el 8 de Octubre, i se cree jeneralmente que en este viaje descubrió el Rio de la Plata á íinea de Diciembre (otros creen que en 1516.)
Solis entró al gran Rio, i dejando dos de sus embarcaciones en la isla de San Gabriel (2), lo remontó con la otra internándose al
(1) Folleto do D. Manuel Ricardo Trelle9-1879 Buenos Aires.
(2) Situada á la costa iz.:juiorda del Uru^uai i á dos leguas de la desembocadura de ( stp rio, i de la cual los españoles hicieron un fondeadero — dista !s legua del
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üruguai con nueve hombres: al pasar Martin Garcia pisó tierra, siendo inmediatamente asaltado por los indios Charrúas c\x\e lo mataron á flechazos á él i ocho de sus compañeros.
En memoria de este inforíanado navegante se conoció después el Uruguaicon el nombre de Rio Solís.
En 1526 salieron de España dos espediciones mas, una al mando de Diego Garcia i la otra al de Sebastian Cabotto, á quien ya hemos visto navegando á las costas de la América del Norte.
Este capitán entró al Rio de la Plata en 1527 i remontando el Paraná esploró este rio hasta el Paragnai, fundando sobre la desembocadura del rio Carcarañal ó Tercero, el primer establecimiento europeo en estas regiones, al que puso el nombre de Fuerte del Espíritu Santo, conocido también con el nombxe de su fundador.
Este remedo de población, fué pronto destruido por los Timbiís, que asesinaron á la mayor parte de la guarnición i familias dejadas por Cabotto, teniendo el resto de la jente (40 personas) que abandonar aquel lagar, recalando al Brasil (1532).
b\\é en este viaje que habiendo adquirido los marinos españoles algunas piezas de plata negociadas á los indios, se supuso que dicho
punto donde los portuga«ses fundaron la coloma del Sacramento en 1678.
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metal era mui abundante en estas rejiones, de donde viene el nombre de Rio de la Plata.
Después de Cabotto cuya espedicion tuvo tan desgraciados resultados, aunque se consiguió esplorar el Paraná hasta los 28^ i el rio Paraguai hasta la desembocadura del Bermejo, el espíritu de empresa i esploraciones se debilitó en parte^ i los soberanos españoles se ocuparon mas de establecer su dominio por lo menos de derecho, entre sus posesiones en el Nuevo Mundo, imitando á los portugueses que va se hablan internado al Sud hasta San Vicente.
El tratado de Tordecillas entre España y Portugal basado sobre la Bula de Alejandro VI, que establéela los límites éntrelas tierras descubiertas por las dos naciones, trazó una línea imaginaria que pasando perpendicular al Ecuador, corría casi 18^ al oeste de las islas de Cabo Verde; demarcación imajlnaria que no estando basada sobre el dominio real debía ser un semillero de cuestiones sin lin, i cuyas consecuencias sentimos aun.
Los países del Plata volvieron pues á quedar en poder de los naturales que se dividían en las numerosas tribus de raza Guaraní, conocidas con los nombres de querandíes, timbús, charrúas, yaros, mlnuanes, chañas, avipones y otras numerosas tribus que tomaban su denominación ó del nombre de sus caciques, delarejlon que habitaban, de los accidentes del terreno.
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En el Interior, era la raza quichua la poseedora de la tierra la cual dividiéndose en numerosas tribus se estendia desde el Perú hasta los confines australes del continente.
lia Conquista
9 — La conquista que ya habia sentado sus dominios i echado sus raices en la parte norte del lluevo Mundo, hacia el mediodia nada habia hecho para asegurarse una estable posesión de las tierras descubiertas. Pizarro, cuyas armas triunfantes se enseñoreaban al norte, sojuzgó pronto el Imperio del Cuzco, como Cortés lo habia hecho con el Imperio Mejicano,
En 15.35, Pizarro funda la ciudad de los Reyes, i Cortés, que á sangre i fuego ha dominado á los aztecas^ erije en el mismo año el Vireinato de Nueva España, uno i otro sobre los ensangrentados despojos de Montezuma i de Atahualpa.
La conquista que avanza como un torrente asolador á impulsos de la sed de oro i de riquezas, está disfrazada con la idea de traer la civilización i la luz del Evangelio.
Es cierto que se civilizó, pero fué al abrigo del terror, fué con los golpes de sable i los disparos del arcabuz.
Era la obra del tiempo i de la clase de hombres que España mandaba para conquis-
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la Plata el dial" de Seliembre^ con catorce buques i mas de 2000 soldados^ entre los que venían con el rango de oliciales i desen^pefiando empleos, D. Juan de Aj'olas, 1). Diego Mendoza, Maitinez de Irala, Abren i otros que hemos de encontrar después en el decurso de los acontecimientos.
En 1535, la espedicion entró al Rio de la Plata, i sobre su margen derecha (boca del Riachuelo), estableció un fuerte é hizo ediücar ranchos para la tropa el dia 2 de Febrero, poniendo á la embrionaria población el nombre de Puerto de Santa Maria de Buenos Aires. Se dice que un CapitcUi Sancho García del Campo, había pioferido la esclamacion de: «qué buenos son los aires de este suelo!» i que tal esclamacion decidió del nombre de hi que mas tarde debía ser una délas primeras capitales del Nuevo Mundo.
Los querandíes que poblalían esta rejion, entraron luego en desintelijencia con los recien venidos, i valientes hasta la temeridad como eran i de lo cual dieron después repetidas pruebas, comenzaron á hostilizar la nueva población haciéndole una guerra sin cuartel que costó cruentos sacrificios á los españoles.
Don Diego de Mendoza hizo una salida de la plaza con tan mal resullado, que él i mucha parte de su tropa quedaron en el campo, lo que alentó mas á los indios que pronto consiguieron incendiarla iK)blaeion arrojando manojos de yerbas encendidas que fácilmente pusieron
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tar el Imperio de los Incas; mas aun, era la barbarie de la época i la ferocidad del pueblo conquistador, la que llevó sus horrores hasta encadenar á Colon i vejar á Las Casas porque estos, hermanando la ciencia i la piedad, no podian ser comprendidos siquiera por sus contemporáneos-, porque levantándose sobre las pasiones mezquinas, no querían oro, buscaban la gloria en obrar el bien, en ser justos, para merecer después como un tributo de justicia, las bendiciones con que los pueblos los colman á través de la tumba.
La conquista realizada ya en el norte, se dirije al Rio dé la Plata: entre la partida de Cabotto i la venida de Mendoza, no ha habido mas que un intervalo de 5 años, gracias á los graves sucesos que se desarrollan en la Europa, mediante la idea relijiosa que conmueve á la Alemania, ó la idea política i fuerzas armadas que tienen alarmada á la Italia.
10.— En 1534,1). Pedro de Mendoza estipula con el Emperador Carlos V, costear una espedicion.de su cuenta, para esplorar i conquistar los paises regados por los ríos deS' cubiertos por Solis, i Cabotto, con las regalías siguientes: Título de Adelantado, jurisdicción civil i criminal en el gobierno de las tierras que descubriera, i sueldo de 2000 ducados por año. Debia esplorar los rios citados i verificar algunas fundaciones, siendo esto el principio de una posesión real de estos paises.
Bajo tales arreglos se hizo á la vela desde las costas de España con dirección al Rio de
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fue^o Á los techos de paja de las casas del pueblo.
Téngase presente, que mientras los conquisladores disponían de armas de fuego, los indios no tenian otras armas que las flechas, la bola perdida, i los bastos ó garrote á que llamaban macana.
Aseguran las crónicas, que con esa especie de armas incendiaria sarrojadizas, consiguieron quemar algunos de los buques que estaban en el puerto.
Aquella guerra sin cuartel no podiaser sostenida por los españoles que carecían de víveres, i que eran diezmados por las enfermedades propias del clima i del nuevo jénero de vida, además de la constante alarma que no les dejaba momento de reposo, por lo cual concluyeron por abandonar Buenos Aires en 1538, siendo luego arrasada por los indígenas.
Durante las hostilidades (153G), Mendoza remontó el Paraná hasta el Fuerte de Cabotto, dejando en el gobierno de Buenoa Aires al feroz Francisco Ruiz, que hizo su ocupación habitual de matar indios, aun sirviéndose de la traición i de la perfidia. Fué en esta ocasión que tuvo lugar el curioso episodio de la Maldonado, que atada á un árbol á una legua del Fuerte para que la comieran las fieras, los soldados volvieron á los tres dias i la hallaron defendida por una leona i sus cachorros contra los tigres y leones que querían devorarla.
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Ese lugar se conoce hoi con el nombre de Maldonado, al N. O. de Buenos Aires.
Desde el fuerte de Cabotto, Mendoza despachó á Ayolas que remontando el rio Paraguai fundó la ciudadde la Asunción en 15 de Agosto de 1536 en un lugar llamado Lambaré, no sin haber luchado antes con las tribus indias que poblaban aquella rejion.
Mendoza, aflijido por graves dolencias.vol vio á España, muriendo en la navegación, sin haber sacado otro provecho de sn empresa i sueños de gloria i riqueza, que una durísima esperiencia, i el lugar que su nombre ocupa en la historia de la conquista, como primer Adelantado en el Rio de la Plata.
Ajólas que habia dejado en la Asunción á su segundo Domingo de Irala, á cargo del gobierno^ remontó hasta el puerto de la Candelaria para esplorar las tierras del Norte, i buscar una via de comunicación con el Perú.
Desde este punto marchó al oeste con 200 hombres, dejando orden se le esperase por seis meses en dicho paraje (Febrero, 1537).
Vencido el término señalado, los buques i jentes se retiraron, sucediendo que cuando volvió Ayolas no encontró ninguno de los suyos; en tan estremas circunstancias, Ayolas fué hostilizado i muerto con todos sus compañeros por los indios pay aguas, á dos leguas déla Candelaria.
Este desgraciado gefe llegó como se supo después^ hasta las cordilleras del Perú i volvía cargado de un rico botin.
CAPITULO líl
1538 á 1600 £1 Paragnai
11 El Paraguai—Irala, Cabeza de Vaca 2'= Adelantado—12 Conquistas en el interior del país — 13 Gobierno de Irala— 14 Progreso del Paraguai— 15 Ortiz de Zarate 3= Adelantado — 16 Pundaciones~«Ciudad de la Santísima Trinidad» fundada por Garai— Batalla de la Matanza— Muerte de Garai— 17 Vera i Aragón 4 ° Adelantado— 18 Pundaciones en el litoral é interior del país— 19 Pundaciones de las capitales de provincias— 20 Pundaciones en el Alto Perú i banda-oriental del Rio Uruguai.
11 Previa la intervención del Veedor Alonso Cabrera que traia una real provisión, fué reconocido temporalmente como Gobernador i Capitán Jeneral del Paraguai D. Domingo Martínez de Irala (1538), quien concentró la poca jente que quedaba en Buenos Aires i el fuerte de Cabotto en la Asunción, formando el todo un total de 600 soldados délos 2,400 que hablan dado principio á la conquista,
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quedando asi despobladas aquellas pi-imeras fundaciones.
En 1540, el segundo Adelantado Alvar Ñafies Cabeza de Vaca marchó con una nueva t;spedicion de cinco navios con 700 hombres. Hubia contraído los compromisos siguientes: propagar la relijion cristiana, no traer abogados ni procuradores, «porque la esperiencia habia demostrado que ellos promueven los pleitos i perturban la paz de la República», el trato libre entre españoles é indios, i las apelaciones en los litijios á los Gobernadores i al Consejo del Rei en última instancia.
Llegado á íBanta Catalina, emprendió su viaje por tierra i mandó sus buques para que se le juntasen en la Asunción. Después de un año de viaje, cruzando 400 leguas, llegó al Paraguai toinfindo posesión del gobierno i nombrando á Irala su Maestre de Campo á quien mandó incontinente rio arriba á buscar una entrada ó camino que comunicase con el Perú. Trascurrido aigun tiempo en que íué necesario sostener una dura guerra con las tribus de Ipané, el Adelantado dejó en el gobierno aírala que habia vuelto ya de su espedicion, i con 400 soldados subió el rio hasta el Puerto de los Reyes, donde desembarcó internándose al norte, haciendo importantes esploraciones.
Vuelto al Par¿iguai, encontró los espíritus sublevados contra su autoridad á insinuaciones de Irala en gran parte, produciéndose luego una conjuración cuyo resultado fué: la
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prisión del Adelantado i sus parciales, i su envío á España cargado con dos barras de grillos.
12 Por este tiempo (1543) los Jefes Diego de Rojas, Francisco de Mendoza, Diego de Heredia i otros, al mando de 300 hombres, vienen del Perú i se internan en los Valles Calehaquíes llegando hasta las costas del Paraná i visitando el estinguido inerte de Cabotto. Poco después (1548) llegan del mismo reino Juan Nuñes del Prado que conquista el Tucumau, Francisco de Villcigra que va de paso para el reino de Chile, i Francisco de Aguirre que es enviado por el conquistador Pedro Valdivia para tomar posesión de esas tierras.
Estos Jefes realizaron algunas fundaciones, siendo las principales, la del Bai-co fundada por Prado^ i las de Londres i Mérida por Zurita.
Como veremos mas adelante, la conquista se hace con mas rapidez por la parte del Perú i Chile, no obstante que la fundación de pueblos es reconocidamente mas importante en el litoral que sóbrelas tierras mediterráneas.
De las actuales ciudades arjentinas queson de fundación mas antigua, es Santiago del Estero (1553), hecho que viene á comprobar nuestra afirmación.
13. En posesión Irala del gobierno^ tuvo que luchar sin embargo hasta afianzar su poder, con los amigos i parientes de Cabeza de Vaca, i con las tribus indias qne aun no hablan sido totalmente dominadas i eran trata-
— sodas como á bestias. En 1537 Paulo III había dictado la curiosa Bula de 2 de Junio declarando ú los americanos seres racionales con los derechos propios á su condición de hombres, pues como tales debian ser considerados.
Pacificado el país, Irala se puso en marcha (I54G) para el Perú, dejando en el mando á Francisco de Mendoza, con ei fin de pedir la confirmación de su gobierno al Presidente La Gasea que gobernaba en la ciudad de los Reyes. Desde la Sierra mandó con este fin á Ñuílo de Chaves, i él se volvió al Paraguai que lo encontró anarquizado.
Su delegado Mendoza,habia sido arcabuceado por querer alzarse con el poder, i nombrado en su lugar I), Diego de Abreu, quien de mala gaua entregó el mando á Irala que había estado ausente mas de un año.
Chaves llegó poco despues,habiendo llenado su comisión en el Perú i trayendo algunas cabras i ovejas que fueron el primer ganado de esta especie introducido al Paraguai. Poco tiempo después los hermanos Escipion i Vicente Goes, introducen de las costas del Brasil, siete vacas i un toro, primera simiente de nuestra riqueza ganadera que hoi se cuenta por millones.
Irala hizo otros viajes de esploracion á las tierras vecinas, se hizo respectar í querer de todos, adelantó el comercio, fundó algunas industrias, í dio una mai'cada importancia á
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la naciente cindad, dotándola de Iglesia i buenos edificios.
Convencido íntimamente de que á la entrada del Rio de la Plata convenia nn puerto de escala, trató 'le reconstruir Buenos Aires, pero los comisionados subieron el Uruguai, i á la ináijen del Piio San Juan fundaron la ciudad del mismo nombie, como luego se fundó Ontiveros sobre el alto Paraná, pueblos que lian desaparecido.
A la llegada de Cabeza de Vaca á España, este sufrió una larga prisión, aunque después fué integrado en su buen nombre i bienes: ranchos solicitaron el gobierno del Paraguai,i el que lo obtuvo fué L). Juan de Sanabria con el título de Adelantado, quien murió luego, pasando el derecho á su hijo D. Diego según las estipulaciones establecidas en la provisión del cargo.
1). Diego Sanabria mandó tres embarcaciones, una de las cuales se perdió al llegar á la Laguna de los Padres. La tripulación i jentes que venían, se volvieron unos al Brasil, i otros fundaron ala costa un pueblo que se llamó San Francisco i que fué abandonado á los pocos meses, marchándose sus pobladores al Paraguai donde se encontraron con la nueva de que el Gobierno había sido discernido á Ira la.
El oficio en que el monarca español confirmaba en el gobierno á Irala, le fué entregado por el Capitán Orue quien llegó con una espedicion de tres navios de la que formaba
— soparte fiai Padro de la Torre, que venía investido de las órdenes episcopales i acompaííadode numeroso clero.
14— Con estos refuerzos de hombres, armas, instrumentos de labranza i artículos de comercio, la Astmcion tomó mayor importancia, cual correspondía á la Capital del Rio de la Plata.
Irala se consagró á la organización mas propia del gobierno i administración, oiganizó el cabildo, fundó escuelas, levantó un censo poniendo en encomienda mas de 25,000 indios i dictando los reglamentos del caso. Mandó dos espediciones, una para pacificar á las tribus indias sublevadas en La Gua3'ra, i para ahuyentar á los mamelucos del Brasil, que invadian constantemente los dominios españoles para robar indios que reducían á la esclavitud, i la otra para sofocar un alzamiento de la población de Ontiveros que fué necesario destruir llevándola mas arriba, donde tomó el nombre de Ciudad Real.
Después de una vida tan ajilada, de tanta labor i de marcado progreso, Irala murió en (1556) en la Asunción, sentido i llorado por los indios, que lo llamaban padre, i por los españoles de quienes fué respetado i querido.
Dejó como sucesor en el gobierno, á D. Gonzalo de Mendoza verno su3'o, que murió al año siguiente.
15~En 1558, se procedió ala elección del que debía suceder á Mendoza en el Gobierno, siendo electo D. Francisco Ortiz de Yergara,
— saque desde luego entró á pacificar las tribus sublevadas. La Provincia de la Guayra, cuyo levantamiento pueo en giandes aprietos á los españoles,! lamo desde luego la atención i cuidados del Gobierno de la Asunción que mandó en su auxilio á liiquelme de Guzman, consiguiendo este paciíicar la provincia después de varias acciones de guerra.
El gobernador interino mandó á Ñuflo de Chaves, para hacer algunas fundaciones, lo que se verificó en Santa Cruz de la Sierra, aunque no era esa la rejion indicada por Vergara, lo cual valió al primero muchos desagrados i fué el principio de un antagonismo que costó mui caro á Chaves.
El Gobernador marchó para la capital del Vireinato buscando la confirmación de su gobierno, pero el Virei nombró adelantado á D. Juan Ortizde Zarate que gobernó el país por medio de su Teniente Felipe Cáccres.
Durante la Tenencia de Gobierno de este iiltimo, fué enviado I). Juan de Garai para fundar una nueva población en e! fuerte de Cabotto, i cuando este llegó á la rejion indicada, se encontró con Uisjentes de D. Jerónimo Luis de Cabrera que habiendo fundado á Córdoba la Llana en 6 de Julio de Ló7o, buscaban una salida á los rios.
Las jentes de Gaiai i de Cabrera hubieron de venir alas manos sosteniendo derechos de jurisdicción, i después de variados incidentes, se llegó á este resultado: las jentes del Gobernador de Córdoba al mando de Ñuflo de
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Aí;uilar.se volvierort á aquella población, i Gí rai bajó á tierra después de un viaje simulado de reí^reso al Paraguai. fundando en 15 de Novien.bre del mismo año, á la población de Santa-Fé de la Vera Cruz sobre la márjen derecha del Paraná, en tierra de los indios calchine?. En 1640 fué trasladada al lugar que ho}^ ocupa, doce leguas al sud de su primitivo asiento.
En esta situación, Garai recibe aviso del arribo de Zarate al Rio de la Plata, quienes inmediatamente de incorporados, se dirijen á la Asunción (1574), donde el Adelantado murió al año siguiente.
16 — Sucedió á Zarate en el gobierno, I). Juan Torres de Vera i Aragón que desde luego nombró por su Teniente á D. Juan de Garai: este entró en ejercicio del mando delegado en 1576.
Garai conocedor de la necesidad de fundar un puerto de arribada á la entrada del Plata, i pueblos en otras rejicmes que asegurasen la conquista, fundó á Villa Rica á la costa del Ibay, i á Sanliago de Jeres sobre el Mbotete3\
En 1580, descendió los rios, i en 11 de Ju-O.i.0 fundó á Buenos Aires sobre la márjen derecha del Rib de la Plata, á la que puso el nombre de «Ciudad de la Santísima Trinidad» conservando ademas el de «Puerto de Santa Maria de Buenos Aires* que Mendoza habia puesto á su fundación de 1535, de donde viene el nombre popular de porteños que hoi se dá á los hijos de Buenos Aires en
lugar del de bonaerenses que les Corresponde como lójica derivación de aquel nombre.
Los querandíes resistieron i hostilizaron con mucho tezon á los españoles en el nuevo pueblo, hasta que estos, bien reforzados, hicieron una salida i los batieron en el lugar que después se llami^ de la Matanza i hoi forma el partido del mismo nombre.
Después de este duro escarmiento, los querandíes se corrieron á las pampas confundiéndose con las indiadas pehuenches i demás tribus de aquellas dilatadas rejiones, ó tomando nombres diferentes según las condiciones de la tierra i hábitos de vida ó lugares que poblaban, desapareciendo desde entonces el nombre jentilicio de los viriles é indomables querandíes. Tomaron el nombre áepuel-ches ójenle del este; guilll-ches ó jente del oeste; pehuen-ches, ó jente de los pinares; ra/?^í¿e¿- ches, ó jente de los cardales; picum-ches, ó jente del norte; molum-che^^ ó jente guerrera, etc.
Asegurada la nueva fundación, Garai remontó el Paraná, i al desembarcar en tierras délos minuanes, estos lo mataron en la costa entre-riana igualmente que á todos sus compaaeros (1584).
Los descubiidoi-es ¡ conquistadores de estos países, sellaron su obra con su sangre. Solis, Magallanes, Ayolas. Rojas, Francisco de Mendoza, Garai i otros muchos, mueren todos á manos de los indios.
17— En 1587, recien llega el Adelantado
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Vera i Aragón á gobernar sus dominios, i consiguió organizar la administración que liabia caido en el mayor desorden por la muerte de Garai.
Mandó á su sobrino Alonso de Vera á verificar la fundación de un pueblo cerca de la afluencia del rio Paraguai al Paraná, i este, elijiendo la punta de tierra que forma el recodo del Paraná antes de llegar al primer rio citado, echó los cimientos de un pueblo el 24 de Junio de 1588, poniéndole el nondore de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, nombres que indican el del fundador i división del rio en otros tantos brazos.
Don Juan de Vera, último Adelantado del Rio de la Plata, se volvió á España, renunciando su título en 1591, i desde entonces comienzan los gobiernos electivos por la Colonia que liabia tomado un gran desarrollo.
Mientras que en el Litoral tenian lugar los acontecimientos que hemos narrado á la lijera, estudiemos el interior del país donde las misiones jesuíticas i los conquistadores de Perú i Chile hablan esplorado i hecho numerosas fundaciones.
18— Los conquistadores del Perú hablan fundado, ademns de los que ya hemos citado, á los pueblos de Santiago, Nueva Riojn, San Fernando de Catamarca, Salta, San Salvador de Velasco, San Juan de la Rivera i otros en el país que conocemos con el nombre de Alto Perú', los de Chile bajo el gobierno de Hurtado de Mendoza, fundan á Mendoza i San Juan-,
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siendo algunos años después que se echan los cimientos de las demás capitales actuales de las provincias arjentinas, que son : La Purísima Concepción, por los jesuitas; San Luis de Loyola, por Ofiez de l.ojola*, y Tucuman, por D. Fernando de Mendoza JV'ate de Luna.
Conviene recordar, que todas estas fundaciones fueron precedidas por ios misioneros, i que si la historia de estos países presenta al odiado Vah erde, Monterroso i otros, tiene en cambio desde Bart(jlomé de Las Casas hasta San Francisco Solano, numerosos apóstoles delEvangelio que con su sangre selláronla redención de un mundo de intieles al verdadero cristianismo.
Los padres Montoya, Valdivia, Carbajal i muchos otros, hacen sus fundaciones religiosas ó doctrinas de indios desde el Uio üiauiante hasta el Tucuman, debiendo mencionar especialmente la del Desaguadero que fué el centinela avanzada para la fundación de San Luis de Lovola.
En el Paraguai, fundan hasta 30 pueblos de raza guaraní, entre los que se comprende al pueblo de la Purísima Concepción, capital de Entre-Ríos, i otros muchos del Alto Paraná i Uruguai que aun existen.
Hé aquí una noticia especial de las fundaciones de las capitales de provincia:
19 - Buenos ^¿res — Ciudad fundada en la márjen derecha del Rio de la Plata por D, Juan de Garai, en 11 de Junio de 1580, con el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad. En
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'2 üe Feuiero (ie lOoó, la iiabia fundado Don Pedro de Mendoza, con el nombre de «Puerto de Santa María de Buenos Aires», pero fué abandonada el mismo año i deistruida por los querandies. Esta ciudad cuenta huí con naas de 300,000 habitantes.
Santa-Fé—Cmáüá fundada por Don Juan de Garai sobre la niárjen derecha del Rio Paraná, en la confluencia del Salado y el Colastiné, en 15 de Noviembre de 1573, con el nombre de Santa-I' é de la Vera Cruz. Su actual población es de 12,000 habitantes.
Concepción — Esta ciudad situada en la marjen derecha del Rio Uruguai, en las orillas del Arroyo de la China, es la capital de la provincia de Entre-Rios, i fué fundada en 1619 por misioneros jesuítas, con el nombre de huerto (le la Purísima Concepción; su iglesia fué erijida en cúralo en 1779. En 17S3 la reedificó Don Tomás de Roca Mora, i por ei^to se le tiene equivocadamente como su fundador. Su población actual es de mas de 8,000 habitantes.
Corrientes — Ciudad fundada en la continencia de los Ríos Paraguai i Paraná vsobre la raárjen izquierda del último, por Don Alonso de Vera (el Tupí) el día 3 de Abril de 1588, i á la cual dio el nombre de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. Su población actual es de 12,000 habitantes próximamente.
Córdoba — Ciudad fundada á la márjendel Rio Primero por Don Jerónimo Luis de Cabrera en 6 de Julio de 1573, con el nombre
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de Córdoba la Llana. Su población actual es de mas de 30,000 habitantes.
Tticuman—Qináfiá fundada sobre la costa del Rio Salí por Don Fernando de Mendoza Mate de Luna en 1685, con el -nombre de Cuidad de San Miguel del Tticuman. En 15G5 la habia fundado Don Diego de Villarruel en otro lugar que se despobló veinte años después. Su población actual es próximamente de 25.000 habitantes.
Santiago -Q\.uá'ó.áínx\ái\.á?i en el territorio de los juris, con el nombre de Ciudad del Barco, por Nuñez del Prado en 1550 i después trasladada á la márjen izquierda del Rio Dulce por Don Francisco de Aguirre en 1553, con el nombre de Santiago del Estero. Su población actual es próximamente de 8,000 habitantes.
San L¿(¿s- Ciudad fundada en la Punta de los Venados, á la márjen del arroyo de Chorrillos por Don Martin García Oñes de Loj^ola en 1596. Su población actual es de cerca de 7^000 habitantes. El nombre de fundación es San Luis de Logóla en la Punta de los Venados; de aquí el nombre de púntanos á sus habitantes.
Mendoza— Ciudad fundada por Don Pedro del Castillo en 2 de Marzo de 1561. El 28 de Marzo de 1562, fué trasladada á la márjen del Zanjón., brazo del Rio Mendoza, dándole el nombre de Ciudad de la Resurrección. Destruida en 20 de Marzo 1861 por un terromoto, ha sido reedificada á pocos kilómetros
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de su antiguo asiento, i hoi cuenta con raas de 13,000 habitantes.
San Juan — Ciudad fundada por Don Martin Rniz de Gamboa á la niárjen derecha del Rio San Juan, en 1561. Don Juan Juñé la trasladó al lugar que hoi ocupa en 13 de Junio de 15G2, CDiiservando su antiguo nombre de San Juan de ¡a I'rontera^ Provincia de los Huarpes. Su población actual es de mas de 12,000 habitantes.
Bioja — Ciudad fundada el 1^ de Noviembre de 1591 por Don Juan Ramirez de Yelazt'O, en el país de los diaguitas, con el nombre de Ciudad de Todos Santos de la Nueva Rio ja. Su población actual es aproximadamente de 6,000 habitantes.
Catamarca—C\\\ái\á fundada en 1555 por Don Juan Pérez de Zurita. En 1680 fué traslada á otro local por D. Fernando de Mendoza Mate de Luna, poniéndole el nombre de San Fernando de Catamarca. En 1686 fué fundada á las orillas del Arroyo Tala, por haberla destruido las inundaciones. Su población actual es de 7,000 habitantes.
Salta — C\m\aá fundada en el Valle de Cianeas por Don Gonzalo de Abren i Figueroa, en 1580. Don Hernando de Lerma la trasladó al lugar que hoi ocupa á orillas del Rio Arias, en 17 de Abril de 1582. Su población actual es de 18,000 habitantes.
Jujüij — Ciudad fundada en el Valle de Hibixibe, á la márjen del Rio San Francisco en 19 de Abril de 1593, por Don Juan Ramirez
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de Velazco, con el nombre de Ciudad de San Salvador de Velazco. Su población actual es de cerca de 5,000 habitantes.
20— El Alto Perú ó Bolivia que, como el Rio de la Plata formaba parte de Vireiuato del Perú, se hallaba do/ninado por la raza (luichua que en aquel país se dividía en las tribus aymaráes, mojos, charcas, chiriguanos, i otras.
La primera fundación hecha por los españoles en aquel país, fué ChuquisHca fundada por Pedro de Anzures en 1539, i conocida en el orden judicial como la ciudad de Charcas, por el asieritf» de la Real Audiencia de estos paisesi con el nombre de La Plata, en el orden eclesiástico; i. en el óiden político, con el nombre de Sucre en honor del vencedor de Ajacucho.
F'ué en este país donde los indios tuvieron que sufrir mas el depotismo de los españoles, que por la institución de las encomiendas eran sometidos al duro trabajo de las minas, organizando la mita i yanaconas, i creando el impuesto de la capitación.
Respecto de los países al oriente del Uruguai, que después fueron una provincia,! actualmente una nación independiente, como Bolivia, era un país habitado por los chanúas, yaros i minuanes á quienes la conquista no molestó en lo mas mínimo.
CAPITULO IV Gobierno Colonial
1600 á 1776
21— Hernando Arias de Saavedra — 22 — Su p:obierno de progreso— 23— El Oidor Alfaro— Sus Ordenanzas 24 División de la Provincia en dos gobiernos — 25— Misiones jesuíticas — guerras con los indios — 26— Guerra con los PorUigueses~27— Zabala — fundación de Montevideo — gobierno de Salcedoi Ortizde Rosas— 28— D. Pedro de Zeballos— guerra con los PortugueKes— 29 — Espulsion de los jesuítas— 30— D. Juan Joséde Vertid i Salcedo — su administración progresista — 31 — Chuquisaca — 32— El Tucuman— 33— El país de Cuyo— 84— Rejiones del Sud i Archipiélago de Malvinas.
21— A la partida del Adelantado Yera i Aragón^ se procedió de acuerdo con la real cédula de 12 de Setiembre de 1537, á la elección de un nuevo gobernador, recayendo esta en D. Hernando Arias de Saavedra hijo de la Asunción, quien, gobernó el país por tres ocasiones diferentes.
Tomó posesión del gobierno en 1591, declarándose desde luego ardiente partidario de
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los naturales, qne jcmian bajo el despotismo de los encomenderos.
Dice Rui Diaz de Guzman, primer cronista de estos paises, que era de tan notables cualidades militares i de tan esclarecido valor, que no solo espedicioi\ó con éxito vario alas tierras de los indios que poblaban las márjenes del Paraná i Uruguai, sino que llevó la conquista i la civilización A las tierras del Sud basta la Patagonia, i añade;
« Esclarecido en las artes de la paz i de la guerra, de prendas tan sobresalientes, que los Ministros de la Casa de Contratación de Sevilla, colocaron su retrato entre los liéroes eminentes que han producido las Indias. Soldado tan valeroso que capitaneando el ejército español, se presentó el Jeneral de los infieles, bárbaro ajigantado, de fornido cuerpo, robustas fuerzas! terrible aspecto, provocando con altiva presunción á nuestro héroe, para medir las fuerzas, i resolver la campaña con la victoria ó desgracia de los dos jenerales. Admitió Hernando Arias el combate, que fué mui reñido á vista de los dos campos, polla destreza de una i otra parte en eludir los golpes del contrario, hasta que Saavedra derrivándole en tierra, i segándole la cabeza con la espada, se restituyó glorioso á su campo entre faustas aclamaciones de los suyos.»
Asegura el mismo autor, que durante su gobierno se comenzó á beneficiar la yerba mate, á que los indios llamaban caá i que hoi forma
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un artículo de vasto comercio dentro i fuera de estos países.
22 — Por delegaciones sucesivas de Hernando Arias, ocuparon el Gobierno D. Juan Raniires de Velazco que como gobernador del Tucunian fundó las ciudades de Todos Santos í de San Salvador; D. Fernando de Zarate i 1). Pedro Mercado Peñalosa.
En 1598, llegó al Rio de la Plata I). Diego Valdez de la Banda que venía con nombramiento real, quien min-ió al poco tiempo en la Asunción, volviendo Hernando Arias á ejercer la primera majistratura del país por elección popular, nombramiento que fué confirmado por cédula real de 18 de Diciembre de 1601.
Hernando Arias ejerció el gobierno hasta IGIO, i durante este período hizo progresarlas industrias, las artes i el comeicio, mereciendo el respeto i el amor de los naturales i de los europeos.
Fué en esta época (1608), que los jesuítas dieron principio á la conversión de los indios de La Guayra, i de las rejiones del alto Uruguai i rio Paraná.
En 1610, llegó de España un nuevo reemplasante, D. Martin de Negron. Este hizo un buen gobierno siguiendo el impulso dado por su antecesor á la administración pública. Luego se suceden en el gobiei-no D. Luis Quiñones de Osorio, D. Manuel Frias enviado por el Consejo de Indias, D. Francisco González de Santa Cruz, á quien sucede en 1615 Her-
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nando Arias, que por tercera vez ejerce el gobierno.
23 - Conviene que volvamos atrás para ocuparnos del Oidor D. Francisco Al faro que en 1011 es mandado por la Real Audiencia de Cliuquisaca como visitador de estos paises, i en vista del clamor i quejas que los prelados i gobernantes elevan contra los encojnenderos, i en favor de los indios.
Estos infelices eran tratados con estremado rigor, se les cargaba como abestias-, se les alquilaba para el trabajo, eran vendidos como esclavos i se ejercía sobre ellos hasta el derecho de vida i muerte.
Alfaro llegó á la Asunción habiendo ya visitado el Tucuman i Buenos Aires. Celebró varias reuniones ó congresos, i después de un examen maduro i estudio prolijo de los hechos en que estaba llamado á resolver, dictó las Ordenanzas conocidiís con su nombre, las cuales fueron aprobadas por el soberano español, que las mandó poner en estricta observancia i vigor, i fueron incorporadas á la Recopilación de Indias formando las leyes 1 á 13 del tít. 17 lib. YI de dicho código. En ellas se resolvió [¡rohibir las encomiendas de servicio personal*, que los indios como los españoles pudiesen alquilar sus servicios, que nadie pueda cargarlos ni aun para traer leña, debiendo provérselos de caballo para estas tarea?', que los indios no den por mita mas de la duodécima parte de lo que adquiei-an, que no puedan ser sacados de sus reducciones
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ó pueblos para ser mandados fuera de su naturaleza; que la tasa de seis pesos que por capitación pague cada indio varón de 18 á 50 años, pueda ser pagado en frutos ; que los indios que los encomenderos alimentaban con solo algarroba, se les dé ración de maiz i sustento necesario, i que á los mitayos se les señale jornal de real i medio diario ó cuatro pesos i medio por mes.
Estas medidas eran tan necesarias, como que según lr^:s reales cédulas de 20 de Junio de 1523 i 24 de Noviembre de 1601, al |)rohibir el servicio personal se fundaban, «porque son causa de que los indios se vayan consumiendo i acabando con las opresiones i malos tratamientos que reciben.*
En 26 de Mayo de 1626, 1). Francisco Salcedo, Obispo de Santiago de Chile, dt'spues de su visita á San Juan, Mendoza, Valle-Fértil i Capallanes, tuvo que fulminar escomunion mayor i penas pecuniarias á los encomenderos, «viendo el excesivo rigor con que los huarpes eran tratacios, llevándolos en mitaá Chile con abandono de sus mujeres, etc.»
24— En el año 1617, se dividió i separó el gobierno en dos, el del Rio de la Plata i el del Paraguai, nombrándose gobernador de la primera Provincia á D. Diego de Góngora, i continuando en el gobierno de la segunda D.Manuel Frias.
Rui Diaz de Gnzman i el padre José Guevara, contempín-áneos de aquel lo-< suceso?, afirman que la división de la Provincia
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tuvo lugar en 1620, esj)resándose este último del modo siguiente:
«Era pues necesaria la división, i tal la juzgó el Consejo Real de Indias, en vigor de la representación que hizo D. Manuel de Frias, quien vino con el gobierno del Paragiiai i empuñó el bastón el año de 1G20.»
«Casi al mismo tiempo se dividió el obispado del Paraguai en el que hoi conserva ese nombre, i en el del Rio de la Plata.»
• ?lab¡a vacado desde la muerte de Frai Rejinaldo de Lizarraga liasla el año de 1617 en que ocupó la sillaepiscopal el Dr. D. Lorenzo Pérez de Grado.»
Mas adelante, en su Historia del Paraguai, Rio de la Piala i Tucuman, haciendo la nómina cronológ¡c¿i de los Gol>ernadoi'er de Buenos Aires, menciona como el primero de estos á Don Diego de Góngora, que comenzó ágobernar en 1620.
Los padres misioneros Bautista y Techo, afirman lo mismo.
No obstante lo dicho, hai una real cédula de 16 de Diciembre de 1617, dictada en Madrid, á favor de Góngora como primer gobernador, que dice: < . . .he tenido por bier» que dicho gobierno se divida en dos: que el uno sea el del Rio de la Plata, agregándole las ciudades de la Trinidad, Puerto de Santa Maria de Buenos Aires, la ciudad de Santa Fé, la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, i la ciudad de la Concepción del Bermejo. . . .»
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Hacemos esías referencias, para que se salve el error indicado que ya tiene mucho uso corriente.
Separada la Provincia en dos, no solo lo fué en el orden político, sino en lo eclesiástico, formándose dos diócesis, la del Paraguai dirijida por el obispo Frai Tomás de Torres, i la de Buenos Aires á cargo del obispo, Frai Pedro Carranza,
La parte territorial i jurisdiccional de la Gobernación de Buenos Ai res, comprendió pues desde las costas del gran rio hasta Tucuman i pais de Cua'o, de este á oeste, i desde la ciudad de Corrientes hasta las tierras magallánicas, de nortea sud.
Góngora se recibió del gobierno un año después i dsserapeñó estas funciones hasta 1623, en que acaeció su muerte.
Durante su administración, se fomentó i organizó el sistema de las misiones uruguayas, que él entregó de lleno en manos de los jesuitas.
25— Don Alonso Pérez de Salazar, que habla sido mandado por la audiencia de Charcas para crear las Aduanas de Tucuman i Rio de la Plata, fué nombrado interino por el Virei del Perú, para sucederá Góngora, lo que tuvo lugar hasta 1624 en que fué mandado de España I). Francisco de Céspedes. Este gobernante protejió mucho el desarrollo de las misiones uruguayas, fundándose bajo su gobierno varias iglesias, i entre estas, la de Santo Domingo Soriano que aun existe i está situada sobre
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la margen el Rio Negro en la República Oriental.
Desde entonces ocupan el gobierno sucesivamente los siguientes:
En 1632,1). Pedro Estévan de Avila, bajo cuyo gobierno los avipones destruyen la Concepción del Bermejo.
Eu 1G38, D. Mendo de la Cueva i Benavidez, que hizo varias espediciones sobre l{>s indios del Chaco que talaban las poblaciones, llevando sus malocas hasta las ciudades de Corrientes i Santa Fé.
Por marcharse Avila para Oruro, le sucedió en 1640 por el término de cinco meses, D. Ventura Mujica, quien obtuvo sobre los portugueses i tupís una espléndida victoria en Mbororé.
Continuaron sucesivamente en el gobiernoD. Pedro Rojas, D. Andrés de Sandoval, D. Luis de Cabrera, D. Jacinto de Larís i D. Pe, droRuiz de Baigorri que tuvo la difícil tarea de defender estos pueblos de una escuadrilla francesa que los amenazaba al mando de M. Fontaine.
A Baigorri sucedió D. Alonso de Mercado i Villa Corta, que gobernó tres años, i en cuyo tiempo trasladó la ciudad de Santa Fé al lugar que hoi ocupa; D. José Martinez de Zalazar, que fundó la Audiencia de Buenos Aires (suprimida en lG73),levantó un censo de [«oblación por el cual consta que Buenos Aires tenia, en 1664 sin contal la guarnición ni clero. 854 vecinos, i estableció al Sud ki reducción de los
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<^uilmes i fortificó á Buenos Aire?; i D. José de Garro, que hizo desalojará los portugueses la isla de San Gabriel de que se habian apoderado, tomándoles un buen botin.
Ascendido Garro á la presidencia de Chile en 1682, tuvo como sucesor á D. José de H. Sotoraayor, que gobernó este pais por nueve años, mereciendo el aplauso i cariño de los pueblos.
Sucesivamente continuaron al frente de esta gobernación, D. Agustín de Robles, D. Manuel de Prado Maldonado, D. Alonso Juan de Valdez Inclan, D. Manuel de Velazco,D. Alonso de Arce i Soria, D. Baltazar Garcia Ros i D. Bruno jMauricio de Zavala que tomó el mando en 11 de Julio de 1717.
26.— Las relaciones diplomáticas entre España i Portugal, tenian como era consiguiente su repercusión en las posesiones de América, i de estas circunstancias se prevalían todos para sacar partido con la suerte infeliz de las colonias.
La limitación al comercio, que era esclusivamente esplotado por los españoles, producía el contrabando que en escala varia hacían los holandeses i portugueses.
Estos últimos, realizaban sus escursiones sobre las misiones del Paraná, Uruguai, i e?pecial mente sobre La Guaira, í consiguieron pronto arrasar esas doctrinas, llevando las poblaciones enteras que después eran reducidas á la esclavitud i vendidas en los mercados del Brazil, sin que los gobernantes del Rio de la
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Plata hicieran nada paia |)oner nn atajo á tantos desmanes é insnltos.
Ija impunidad de estos verdaderos crímenes contra la humanidad i el derecho jurisdiccional de España sobre las tierras CU3-0 dominio le aseguraban tratados anteriores, alentó á los porluj>ueses, que Ijevando mas lejos sus pretensiones, mvadieion ai sud fundando á San Vicente.
Poco después, en 1080 el comandante Manuel Lobo funda trente á San Gabriel, la Colonia del Sacramento, forlificándose en aquel punto, de donde es desalojado el 17 de Agosto del mismo año por el Gobernador Garro, cayendo prisionera la guarnición i siendo arrasadas las íbrtiíicaciones.
En virtud de nuevos tratados, la Colonia es devuelta á los portugueses en 1683, pero nuevas dilicidíades en la política i diplomacia, producen la nueva ocupación que de ella hace en 1 iOb el gobernador Garcia Ros. El tratado de Utrecht entre cuyas cláusulas estaba estipulada la devolución de esta plaza, hace volver la Colonia al dominio de Portugal. En este estado de cosas, es cuando viene Zavala á recibirse del Gobierno del Rio de la Plata.
27.— Los portugueses que no desisten de su intento de correrse al Sud, i que íiallan en la inhábil diplomacia de España muchos medios para llevar adelante sus pretensiones, aparecen luego á la desembocadura del Rio de la Plata, donde pretenden arraigarse i levantan obras de defensa (1723).
D. Bruno Mauricio de Zabala, marcha con snjente á desalojar á los intrusos que hiij^en á la aproximación del general español.
Este, considerando la posición geográfica del punto i sus ventajas estratéjicas, echa los cimientos de la ciudad á que llamó de Sau Felipe i Santiago en 21 de F^nero de 1726.
El nombre de Montevideo le viene desde la espedicion de Magallanes^ en que el vijíaá la vista del Cerrito esclamó: Monte-veo.
Marchó Zabala al Paraguai para contener una sublevación de los indios encabezada por un Antequera: concluida esta campoña i de vuelta ya en Buenos Aires, tuvo lugar el levantamiento del partido que se llamó de los comuneros, al que combatió i castigó severamente, estii pando de raiz este asomo de anarquía i guerra civil en el Paraguai.
D. Miguel Salcedo que le sucedió en el gobierno, hizo odiosa su administración por los ataques aleves é injustificados que llevó á las tribus indias amigas de Buenos Aires, las cuales tomaron terribles venganzas arrazando pueblos i llevando la matanza por todas partes.
En 1742, D. Domingo Orliz de Rosas, ocupa el gobierno, i toda su tarea se contrae á reparar los males que su antecesor había ocasionado con su guerra imprudente á los indios, no menos que á vijilar el estado i progresos de la Colonia según instrucciones especiales que había recibido de España.
Durante su gobierno se levantó nn nuevo
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censo de población, que dio 10.223 habitantes en la ciudad de Buenos Aires, i en la cual dominaban lo¿ negros i mestizos.
D. José de Andoanegui sucedió á Rosas, durante cuya administración se crea la Tenencia de Gobierno de Montevideo.
La comisión demarcadora de límites que vino al Rio de la Plata para dar cumplimiento al ignoniinioso tratado de 1750 (13 de Enero), por el cual \o^ límites de Portugal en las colonias se estendian mui al snd, provocó las resistencias de Uis Aiisiones que pnmto fueron castigadas i destruidas, especialmente las del alto Urnguai.
28. -En 1756, D. Pedro de Zeballos toma posesión del Gobierno, siendo mandado de España con algunas tropas, en previsión de una próxima ruptura con los portugueses cuya mala te en la cuestión de límites se hacia cada vez mas maniíiesta.
Carlos III, qoe acabaha de suceder en el trono español á Fernando VI, inició su reinado pidiendo la anulación del tratado de límites, lo que se consiguió de común acuerdo entre España i Portugal, pero esta nación continuó poseyendo los territorios del Sud desde Rio Grande hasta la Colonia inclusive, posesión que era contraria á los tratados de Tordecillas i de ütrecht, viniéndose en consecuencia á una ruptura de relaciones á que mucho contribuyó el Fació de familia que se acabala de celebrar con la Francia, i en el que Portugal no quiso tomar parte, aliándose con la
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Inglaterra. Zeballos, que había recibido órdenes reservadas paraatacarlos establecimientos portugueses, emprendió su campaña en 1762 al frente de 2000 hombres, i el dia 2 de Noviembre rindió la Colonia que defendía el Brigadier Silva da Fonseca i que concluyó por capitular. Un refuerzo anglo-portugués que venia en auxilio de esta plaza, quiso recuperarla, pero fué inútil todo esfuerzo, concluyendo por incendiarse el principal buque inglés, con lo que la victoria de Zeballos tomó mayores proporciones.
El Jeneral vencedor marchó sobre el Río Grande, tomó i arrazó los fuertes de Santa Tereza, San Miguel, Santa Tecla y el Chui, i llegó hasta la ciudad capital de Rio Grande que halló desocupada i con su artillería clavada.
En este estado de la guerra, tuvo Ingar el tratado deParís (10 de Febrero 1763) que puso un término á las hostilidades, i estipulaba entre otras cosas, la devolución de la Colonia que había sido siempre la manzana de la discordia en el Rio de la Plata, entre los dominios de España i Portugal.
29.— En 1766 D. Francisco de Paula Bucareli i ürzúa, reemplaza á Zeballos en el Gobierno del Rio de la Plata, i realiza en su tiempo la espulsion de los jesuítas de todos estos dominios, para lo cual tenia órdenes de la corte, imitando así la campaña que la Francia bajo Luis XV i el Portugal bajo la iniciati-
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va del Márquez de Pombal, hablan emprendido contra la orden de Loyola.
Las misiones jesuíticas que tenian organizados 30 pueblos ó doctrinas en una estension de dos md leguas cuadradas, i con una población de IHÜ mil altnas, se habían manifestado hostiles al tratado de límites bajo el reinado de Fernando VI.
Por este tiempo apareció una obra titulada «Reino Jesuítico del Paraguai», en la cnal se atacaba á la Orden i se la suponía tendencias á constituir un estado independiente.
El espíritu antirelijioso que la revolución racionalista liabia inti lirado en todos, mediante la |)rédica ardiente de Diderot, d'Alembert, Voltaii-e i demás enciclopedistas, fué otra de las tantas causas que Carlos III tuvo en vista, para ordenar la espulsion de los jesuítas, la que se dispuso para el día 12 de Julio de 1767 en todos los dominios de España.
Bucareli cumplió la orden superior i remitió presos á España, 315 padres de la Compañía.
Las misiones desaparecieron desde entonces, porque les falló la idea relijiosa que les daba vida, i la dirección espiritual (pie habia hecho de aquellos pueblos un elemento ciego i pasivo.
Los indios no estaban vinculados á la tierra, ni por el trabajo que era comunal i para la comuna, ni por la propiedad particular que no existia, ni por vínculos de una administración que buscase en el bien de cada uno el
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bien de todos, en el bien particular, el jeneral. El individuo era nada, la asociación era el todo, i bajo ta^es principios, se producia un progreso artificial que engañó á muchos, i que desapareció del todo cuando llegó el momento de compulsar los elementos de vida propia en el esfuerzo i la producción individual.
«Bajo el puuto de vista económico i social, dice el señor Domínguez, la República jesuítica, era una institución imperfecta, porque sin propiedad individual, la sociedad civil no puede constituirse, i mucho menos pei-petuarse^ i porque la vida común aniquila la actividad creadora i la fecundante espotitaneidad.» Así concluyeron las misiones jesuíticas iniciadas por los doctrinarios en 1593. Sus bienes fueron confiscados i destinados al fomento de la instrucción pública i de los establecimientos de beneficencia, con el nombre de bienes de temporalidades, que estuvieron en cada provincia bajo la administración de una Junta do Aplicaciones.
30. — Don Juan José de Vertís i Salcedo (mejicano), quedó con el gobierno interino por ausencia de Bucareli qne se marchó á España en 1770. Vertiz levantó un nuevo censo de la población que entonces ascendía á 22,007 habitantes en las cinco parroquias en que estaba dividida la ciudad.
Puede decirse que fué el gobierno mas progresista, i de esto dan fé las varias fundaciones que hizo para los estudios superiores de derecho i teolojía,. no menos que en propagar la
educación comiin. Fundó la casa de Recojidas, dictó muchas disjDosiciones de carácter policial i dio un vasto ensanche al comercio.
En 1773, pasó á la Banda Oriental para contener á los portugueses que invadian aquel territorio, i en esta empresa llegó hasto el Yacuy, desalojando de las tierras del Sud á los invasores.
Creado el Vireinato del Rio de la Plata por cédula delude Agosto de 1776; Vertiz continuó como gefe militar de las tropas que operaban contra los portugueses, apareciendo como Virei en 1778.
Mientras tenian lugar en el Rio de la Plata i Paraguai los sucesos que dejamos referidos, véase lo que ocurría en Chuquisaca, Tucuman, 0113^0 i Malvinas, como un antecedente necesario para el estudio del vireinato que pronto van á constituir, como una exijencia premiosa de la política lucitana en estas rejiones.
31.— Con el nombre de Chuquisaca se conoció la estensa rejion comprendida entre los reinos de Chile, Perú i la Provincia de Tiicuraan.
Fué poblada por las tribus aymará, mojos, chiquitos, charcas i chiriguanos, parcialidades de la rara quichua, esplorada i sojuzgada por los conquistadores del Perú que hicieron varias fundaciones, siendo la primera i mas importante,la de Pedro de Ansures en 1539, que tomó el nombre de la Plata por las minas que de este metal abundan en el país.
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El gran desarrollo de esta población^ le mereció que en 1559 se fundase ea ella una de las primeras audiencias en los dominios de América, que lomó el nombre el Audiencia Real de los Charcas, por sei' este el nombre de la tribu india que poblaba ei país.
El Papa Julio II la erijió en sede episcopal con el título de Santa María, i fué elevada á iglesia metropolitarui por Paulo V con el nombre de Arzobispado de la Plata.
En este país, los españoles fundaron las ciudades de la Paz, Oocliabamba, Potosí i Santa Cruz de la Sierra, cuyos cirnienlos abrió Ñuño de Chaves durante el gobierno de írala, según lo hemos dicho antes. El país de los charcas se llamó después Alto Perú por estar todas sus poblaciones sobre los Andes, i después tomó el nombre de Bolivia bajo el protectorado del Jeneral Simón Bolívar, en 1825.
Pronto nos tendremos que ocupar de este país con referencia al levantamiento de Tnpaj Amarú en 1780, su actitud en la guerra de la Independencia americana, i su participación en el primer Congreso Arjentino por medio desús cuatro representantes por Charcas, Chichas i Mizque.
32— La provincia del Tucuman de que ya hemos hecho mención, fué esplorada por Diego de Rojas, Juan Nuñez del Prado, Francisco de Villagra, Francisco de Aguirre, Juan Pérez de Zurita, Juan Ramírez de Velazco, Zá-
— córate, Martínez de Leiva, Alonso de Rivem i otros.
Sus naturales eran de la raza quicliiia i formaban las tribus de calcliaquies, juris, tonocotes, hiles, ojotas, tobas, iijocovis i vilelas.
JMuñez, del Prado funda en 1550 á la ciudad del Barco, en cuyo lugar hubo una cuestión de competencia entre este que venia del Perú i Villagra i Aguirre que reconocían la dependencia del conquistador Valdivia de Chile, ])0r lo que este país fué dependiente del Perú hasta la venida de vVguirre, que pasó al dominio de Chile, después al Perú i eníin á Buenos Aires.
La ciudad del Barco fué trasladada á la márjen del Rio del Estero con el nombre de Santiago, tomando la provincia el nombre de Nuevo JMaestrazgo de Santiago*, se formó un padrón de los indios que ascendían á 47,000 i se constituyeron 50 encomiendas.
Se fundan después los pueblos de San Juan de la Rivera, Londres en el Valle de Conando i Eíiteco en la ribera del Salado, que después se llamó ís'uestra Señora de Talavera.
Las misiones jesuíticas fundan sus doctrinas entre los indios Jules i mocovís, i á medida que el evanjelio rejtíuera por medio de los misioneros. la conquista lleva la civilización en el comercio i las industrias, mediante los esplorcidores del Perú i Rio de la Plata que cruzan i estudian aquel inmenso territorio.
33— -El país de Cuyo, que comprendía un correjimiento de los once en que estaba divi-
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dido Chile, era conocido con el nombre de Chile oi'iental ó trasmontano; se estendia al oriente de los Ande?, desde los confines del Tucuman hasta Magallanes, internándose casi cien leguas en las pampas al este.
No se concibe como el conquistador Valdivia no hizo caso de la frontera natural, las Cordilleras, para fijar una línea imajinaria como estremo oriental del reino de Chile.
El pais de Cuyo era ocupado por los huarpes de la raza (juichua en el norte, i por los pehuenches, puelches, tueiches i huiluches por elsud,qi!e en su mayor parte pertenecian á la raza guaraní.
Las primeras esploraciones de los conquistadores de Chile fueron las de Castillo i Gamboa, que fimdan las primeras poblaciones de San Juan i Mendoza, des()ues de los misioneros jesuítas que hablan fundado las doctiinas de Hnanacache, Diamante, Valle de Ucos, Corocorto i Valle Fértil.
Después de Castillo y Gamboa, vienen Jiifré,Oñes de Loyola,que funda á San Luis,iDon Agustín de Jauregui que funda el pueblo de San Agustín de Jauregui.
Aquellos pueblos que quedaban tan lejos de Buenos Aires i tan á trasmano de Chile, no podían vivir sino en la mas completa miseria, i es por eso que desde que San Juan i Mendoza tuvieron algún desarrollo, comenzaron á trabajar por ser incorporados al gobierno del Río de la Plaia.
En 1684, este país había hecho algunas jes-
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tiones al objeto indicado, las que repitió en 1709 i fechas posteriores, provocando un informe que el Rei de España pidió al Virei del Perú D. Matuiel Amat, quien se espresa así:
« juzgo que no se pi-esenta otro medio
nías conveniente i eficaz, que el que se agregue al nuevo Vireinato, no solo la provincia de Cuyo, sino todo el reino de Chile» (8 de Octubre 1773.)
El Cabildo Justicia i Rijimiento déla ciudad de Santiago, se alarmó, i reclamó á la Corte, pero fué desatendido, i la cédula ereccional se dictó en 1^ de Agosto de 1776 in corporando este país al nuevo Vireinato.
34 — Las rejiones australes habían sido descubiertas i esploradas por Arias de Saavedra, que en 1605 marcha á descubrir á los Césares*, en 1715 por Don Silvestre Antonio Rojas que llegó hasta his Sierras del Volcan (1); en 1710 á 45 por los jesuítas Falkner, Cardiel i Quiroga que llegan á Magallanes^ i por el Jefe de blandengues Don Manuel Pinaso que desde 1770 á 1786, realiza tres viajes al sud.
No mencionamos á Don Francisco de Biedma, que funda el pueblo del Carmen en 1781, Don Luis de la Cruz (1806), D. Basilio Villarino, C1782J, Don Pedro Aiidrés García, (1810 á 22) i muchos otros, porque son sucesos posteriores i no queremos anliciparnos al tiempo.
(I) De la palabra india Vuulcan que significa abertura de sierra.
Los viajes hechos por mar, fueron igualmente numerosos, í sin retroceder á los primeros tiempos para citar á Magallanes i demás navegantes de su época, mencionaremos de los últimos tiempos á los capitanes Cordes, Spilberg, Drake, Childey i Candish, que esploraron todas las costas magallánicas é islas Malvinas de que queremos ocuparnos, como antecedentes del dominio que tenemos á esas tierras.
El archipiélago de Malvinas ó Falkland, nombre que llevó desde que el jesuíta inglés Tomás Falkner las visitó y escribió una relación de ellas, fué un establecimiento español destinado á la pezca, siendo el primero el que aun se conoce con el nombre de Puerto de la Soledad.
En 3 de Febrero de 1764, el capitán Bougainville tomó posesión de ellas á título de primer ocupante, según él se creyó, pero no hizo fundación alguna, contentándose con darles el nombre francés de Malvinas.
España reclamó de esa ocupación, i consiguió su desalojo previa indemnización de las obras hechas, i desde entonces se las destinó para apostadero marítimo, creándose en ellas nna gobernación dependiente de la Prefectura Marítima.
Al año siguiente, el Almirante Bjron que cruzó por esas regiones, las ocupó con título idéntico al de Bougainville i fundó el Puerto Egmont en la parte no ocupada.
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Téngase presente qme este arcbi piélago eslá dividido en dos grandes pnrcioiies separadas por el eslreoho de Fcilkland, formando así las Malvinas orientales i las del occidente.
El gobierno de Buenos Aires mandó algunos buques i fuerzas para hacer desalojar á los ingleses, lo que estos hicieron previa capitidacion en 1768.
El gobierno inglés reclamó á su vez, j el de España impotente para hacer valer su derecho, convino en devolver Puerto Egmont reservándose los derechos de soberanía, llenando así esas formalidades de que los débiles hacen uso como una especie de protesta.
La Inglateira entró en posesión de las islas en 1771, pero les consagró mayor atención desde 1774 en que Sir Samuel Guillermo Clajton toma posesión definitiva de ellas, conservando aun aquella nación una propiedad que indisputablemente pertenece á los arjentinos en subrogación del derecho i do minio español hacia aquellas islas.